EstrenosSan Sebastián 2024

TARDES DE SOLEDAD

Roca Rey también morirá

Tardes de soledad Revista Mutaciones

Si el honor y la sabiduría y la felicidad no son para mí, que sean para otros. Que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno.

(La biblioteca de Babel, J. L. Borges, Ed. Sur, 1941)

 

Albert Serra centra su nueva película Tardes de soledad en la figura del torero peruano Andrés Roca Rey, film que le valió la Concha de Oro en el último Festival Internacional de Cine de San Sebastián. La obra funciona como retrato de un trabajador, en sintonía con películas como La libertad (Lisandro Alonso, 2001) o Zidane (Philippe Parreno y Douglas Gordon, 2006), pero para comprender la especificidad del caso es menester definir su materia. A diferencia del filme del argentino, el cual  retrata en una finca propia a un empleado familiar trabajando la naturaleza, y de la elaboración registrada en el Santiago Bernabéu donde se aísla al célebre individuo del espectáculo colectivo popular, en este caso el foco está en una mixtura de ambos procedimientos: se circunscribe espacialmente al protagonista en su enfrentamiento solitario contra lo animal y contra su propia animalidad, gozando de un reconocimiento exclusivo para aquellos que defienden la práctica desde el más acérrimo convencimiento, y respondiendo a una misión que se presenta como más grande que el propio cine que de él se desprende.

Un toro ha matado al Espartero”, reza Manuel Chaves Nogales sobre el mítico despertar de consciencia del matador Juan Belmonte y en relación a qué son los toros y la muerte, conceptos fundamentales del imaginario ritual taurino. Como bien subraya el director, el enfrentamiento no es solo entre hombre y animal, sino entre su soledad y la finitud. Es justo entonces plantearnos los tres componentes mencionados como materia: el toro, la muerte y la soledad. Si en el dominio del ritual todas habitan, a todas se enfrenta también el torero. Tardes de soledad es una película sobre un joven adulto contra el otro, contra los demás que observan y contra sí mismo. En el artilugio no se niegan salvajismos, sería inútil, la humanidad siempre impone su fuerza con el instinto primitivo que la acerca a su esencia precultural. El dilema moral surge como la primera barrera, ya que se tiende a problematizar sobre la justicia o falta de ella desde una lógica de especismo hacia la ausencia de sensibilidad al toro. Los tiempos evidencian que estamos contra las tablas, no importa si la sangre es propia o ajena, se nos ha hecho inevitable la sangre derramada y quien escape a ese enfoque sólo elige su comodidad.

Tardes de soledad Revista Mutaciones 2

Cómo plantea Borges con elegancia en su Biblioteca de babel, lo heroico aquí no disputa verdad, sino trascendencia, la cual está más allá de cualquier opinión forzosamente menos innegable que la soledad y la muerte. Siendo claro, se problematiza sobre las lenguas válidas en una España heterogénea que todavía no logra afirmarse. En nuestra enciclopedia de bolsillo diría que la tauromaquia solo es un discurso más, así como Serra solo un catalán afincado en París, toreando con dotes napoleónicas algo tan propio como ajeno. Roca Rey, por su parte, una confirmación del vestigio de un imperio transcontinental que subsiste de Lima a Las Ventas, y se defiende a capote y espada para no ser de Las Ventas al cielo.

En la exposición orquestada frente a la muerte se dirime el valor. A diferencia de la vida en toda su dimensión, las pautas son más claras, los movimientos delimitados, aunque los riesgos igual de inciertos. Profundizando las similitudes, la cuadrilla se mueve del hotel al coche, del coche al ruedo, y viceversa. Nada muy distinto al mismo proceder del equipo de filmación en paralelo a ellos. ¿Qué los diferencia? El vínculo con el toro y el abismo. Visto desde la plaza, bovino y matador se perciben con las dimensiones limitantes de su corporalidad. La película altera sus tamaños, convirtiendo el espectáculo en un duelo entre gigantes. Probablemente esta sea la función última e irrebatible al arte cinematográfico, sostenerse en su virtud de ser la maquinaria que agiganta a quien se le interponga, haciendo su proceso de muerte perceptiblemente más espectacular.

La soledad y la desolación, por su parte, se sostienen universales. Serra aprovecha la posibilidad técnica de un registro continuo prolongado para diluir su intervención en la espesa labor de quien compromete su individualidad en pos de trascender la condena humana común. Mientras avanza la cinta, pareciera que ya siempre es tarde, mientras subsistan todas las tardes indiferentes a la de tiempos que pensamos impropios. Así como Andrés yace de pie en la arena, Albert habla en la lengua que nadie más se atreve desde el centro. Este valor propio e innegable deja a los protagonistas sin retador hasta nuevo aviso. El fin de la trama, para consuelo de quien lo precise: aunque caigan los toros, tarde o temprano Roca Rey también morirá, ahora con la heroica trascendencia que esta película eterniza.


Tardes de soledad (Albert Serra, España, 2024)

Dirección: Albert Serra / Guion: Albert Serra / Producción: Pierre-Olivier Bardet, Luis Ferrón, Pedro Palacios, Ricard Sales, Albert Serra, Montse Triola / Fotografía: Artur Tort / Montaje: Albert Serra, Artur Tort / Música: Marc Verdaguer / Reparto: Andrés Roca Rey, Roberto Domínguez, Francisco Manuel Durán, Antonio Gutiérrez, Francisco Gómez, Manuel Lara

 

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