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AS TRES OUTRAS VIDAS DE MARÍA SANTISO

En la «terra meiga» también hay zombies

Es difícil la tarea de enfrentarse a una película que, más allá de su modesto presupuesto, va acompañada de pocas ideas y algo de tedio. Esta confesión no pretende restar mérito a la cinta de Roberto Alvite ni producir juicios definitivos sobre ella, pero es cierto que la labor crítica es de especial importancia cuando has de enfrentarte a obras de este tipo sin caer en la condescendencia, y mucho menos en una bola de demolición que acabe con su poca vida perceptible. El punto medio reside en el contexto que, a falta de una gran propuesta audiovisual, puede enriquecer el visionado de la misma.

Todo comenzó con As tres caídas de María Santiso (2019), que daría una vuelta de tuerca cuando, en 2022, el personaje que falleció volvía a la vida de la forma que a Romero le hubiese gustado, como un zombie. Regresaba en un tráiler, titulado As tres vidas de María Santiso (2022), que funcionaba como antesala, por fin, de la primera puesta en largo de la historia de la pobre Santiso, que ni muerta la dejan descansar. La propia ideación del proyecto ya plantea un gran cariño hacia sus personajes y una forma de hacer cine, de pocos recursos y mucha pasión, que son el motor del falso documental As tres outras vidas de María Santiso (2024).

As tres outras vidas de María Santiso Revista Mutaciones 2

El falso documental de Alvite, que se interpreta a sí mismo, arranca como una meta making off de una película de zombies. Es en su primera parte donde más punzante y acertado es el humor, precisamente cuando es mostrado a través de la puesta en escena, con Alvite hablando a cámara y dejando en el fondo del plano acciones rocambolescas y tremendamente divertidas, usando la profundidad de campo para ofrecer un catálogo de intentos de averiguar el tono y la función que deben desempeñar, en una película en la que su alter ego va improvisando las acciones que ocurren en el largometraje que desea rodar. Lo único que parece claro es, como repite continuamente, quiere una historia de zombies con “mucha chicha”.

Esta forma de acercarse al rodaje que ofrece el meta documental es uno de los puntos fuertes del filme de Alvite, y puede llegar a recordar a uno de los ejemplos de posthumor más punzantes del cine nacional reciente, como es Algo muy gordo (Carlo Padial, 2017), donde Berto Romero se interpretaba a sí mismo en otro falso documental sobre un rodaje. Es cierto que entre las dos películas hay un abismo importante, tanto de intenciones como de humor, pero no deja de ser común usar el falso documental sobre un falso rodaje para abrir las puertas hacia temas como la futilidad del arte, la soledad y el acto social que todo ello supone; temas que las imágenes de ambos filmes exploran.

En As tres outras vidas de María Santiso, la primera parte muy guiada por el humor va derivando en algo más parecido a lo que logra Padial con Berto Romero, obrando un discurso mucho más solitario de la figura del creador y las expectativas que genera en el resto de personas a su alrededor, es por ello que Alvite va dejando cada vez menos aglomeración de personajes en los planos y aísla mental y físicamente a su alter ego en la imposible convivencia entre hacer una película de zombies y los pocos medios sobre los que dispone.

Toda la secuencia final de la fiesta sorpresa y la mirada que Alvite posa sobre su propio alter ego, ofreciéndole cobijo en el plano ajeno a todas aquellas personas que le rodean y hacen posible que pueda contar la historia de María Santiso, se enlaza con el falso documental, que es ya de por sí una declaración de intenciones que se sobrepone al personaje que lo protagoniza con la conciencia del director real.

As tres outras vidas de María Santiso Revista Mutaciones 1

Toda la secuencia final de la fiesta sorpresa y la mirada que Alvite posa sobre su propio alter ego, ofreciéndole cobijo en el plano ajeno a todas aquellas personas que le rodean y hacen posible que pueda contar la historia de María Santiso, se enlaza con el falso documental, que es ya de por sí una declaración de intenciones que se sobrepone al personaje que lo protagoniza con la conciencia del director real. Es una pena que no se recurra más a menudo a las miradas y las imágenes para narrar este tema, porque cuando lo hace, irradia el calor social de formar una familia fílmica. El momento más emocionante de la película es precisamente en la secuencia de la fiesta, en un sencillo pero efectivo plano picado, uno de los personajes y amigos del alter ego de Alvite, sentado en el suelo le dice todo aquello que Alvite necesita escuchar, para cerrar con un: “Gracias a tí, Roberto”.

Quedarse con este mensaje es tan valioso como necesario, porque entre tantas galas de premios, conversaciones de taquilla, tops y adjetivos definitivos sobre las obras cinematográficas, es muy reivindicable democratizar el proceso de creación artística y entregárselo, aunque efímeramente, a esa misma gente que lo consume en la gran pantalla, convertir espectadores en partícipes, y los partícipes en familia.


As tres outras vidas de María Santiso (Roberto Alvite, España, 2024)

Dirección: Roberto Alvite / Guion: Roberto Alvite / Producción: Melgo Cinema / Distribuidora: Yaq Distribución / Fotografía: Andrea Louazo / Montaje: Ana Scast / Música: Candela Liste / Diseño de producción: Lara Caeiro de Soto / Reparto: Roberto Alvite, Javier Gálego, Lucía Veiga, Fran Paz, Lara Boedo, Tito Refoxo, Sara Sanz, Tacho González, Nanda Tasende, Tatiana Mouro

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