Entrevistas

ENTREVISTA A LISANDRO ALONSO (EUREKA)


«Trabajo para darme el gusto de conocer gente, entender el mundo desde diferentes perspectivas y ser un poco menos ignorante»

Eureka. Entrevista Mutaciones - 3

La estructura de Eureka rehúye de todos los modelos clásicos. La película parece nacer de un planteamiento tanto narrativo como formal más concreto para ir desdibujándose hacia lo irreal ¿Las diferentes historias fueron naciendo a raíz de una primera idea común o querías narrarlas de manera diferenciada?

La película previa la había coescrito con Fabián Casas, un poeta argentino. Como viene de otra escuela, tiene una forma diferente de pensar un guion cinematográfico. Entonces empezamos a escribir Eureka. Yo siempre desarrollo en qué lugares me gustaría filmar y en base a esos empiezo a pensar posibles historias. Yo sabía que para Eureka quería filmar en una reserva indígena de Estados Unidos y en la selva. Originariamente, la película fue concebida en el Amazonas, pero por razones presupuestarias y de fomento no pude. Se habían cortado las subvenciones cinematográficas cuando quise filmar y tuvimos que hacerlo en México recreando eso que yo había escrito. Después, cuando empecé a pensarla, sabía que iba a ser una película sobre la esencia indígena de alguna manera.

Pensé en quién había representado a los indios en el cine e inmediatamente fui al western, que me gusta y me atrapa, y me contaminó e influenció. Pero también reconozco que el western desrepresentó muchos de los protagonistas que hicieron que sus películas existan, como el indio: siempre estaba ahí, tácito o misterioso, o a dominar o aniquilar, o generador de problemas y caos. Me parece que, en la cantidad de westerns que se hicieron son pocos y contados los que quizás se detuvieron a ver cómo caminaban, cómo pensaban, en qué creían, cuál era su forma de estar en el mundo. Creo que la cultura evoluciona y se transforma, y la mitad de todo ese género cinematográfico que invadió al mundo entero no se podría haber realizado si uno ve cómo el western trata a las minorías que representa. Hubiera estado prohibido, no solo por cómo trata a los indios, sino a las mujeres, niños, negros, chinos y demás. Y me interesaba, yo que vivo de hacer películas, qué imágenes me gustaría producir. Si hoy pudiera transpolar lo que significó el western en su momento, creo que lo más cercano a eso podrían ser los productos o el contenido que puedo ver en las plataformas. El western no me representó o fue una forma de entretenimiento, pero que no hizo mejores personas o mejores vecinos o mejores formas de relacionarse. Creo que quizás el contenido que proponen hoy las plataformas está sufriendo de las mismas problemáticas.

De hecho, tanto la referencia al western en la película o la representación de los nativos de las reservas nace más como una revisitación a los modelos de representación que como homenaje. ¿Era algo qué tenías en una idea primigenia del guion?

Sí, estaba esa idea de contrastar ese género cinematográfico con el resultado de esas personas que el western no retrató. ¿Cuál es la consecuencia de toda esa gente que el western desrepresentó a favor de ganar millones y millones de dólares? ¿Esos millones de dólares fueron dados a sus protagonistas, a sus descendientes, a las reservas, a los primeros que pisaron el suelo en Estados Unidos…? Alguien se quedó con todos esos beneficios y aun así, no solo contentos con eso, siguieron excluyéndolos de su sistema, del sueño americano. No conozco ningún cantante famoso de una reserva. No conozco ningún deportista famoso que venga de una reserva. No conozco ningún político importante que venga de una reserva indígena.

Eureka. Entrevista Mutaciones - 1

Siento también que es una película que, en la libertad de sus formas, busca más plantear al espectador una interpretación más activa y personal, más que dar respuestas…

A mí no me gusta dar muchos mensajes, prefiero presentar posibles incógnitas que devengan de lo que sugiere la imagen y el tiempo, y las conexiones que pueda haber a medida de lo que veo. Quizás se asemeja más, en el mejor de los casos, a una experiencia como ver una pintura o leer una poesía, en la que uno se pone a trabajar para hacer sus propias conexiones y ver cómo te toca. Puede pasar que no te genere nada; uno va a un museo y con algunas pinturas conecta y con otras no conecta. Depende de uno que eso suceda. Me parece que el cine que a mí me gusta no tiene conclusiones definidas, tiene conclusiones inciertas. Este pasa por tener esa audiencia o ese espectador activo que trabaje, que ponga un poco de cuerpo y cabeza, sin que le den todo masticado, digerido y que su respuesta a lo que acaba de ver sea un emoji rápido. Eso me gusta y me parece que esa forma es más parecida a mi vida que otras soluciones que proponen otros géneros cinematográficos.

Uno de los gestos formales más presentes en Eureka es la idea de hacer perceptible el paso del tiempo. De hecho, se utiliza varias veces el recurso de repetir la misma frase o sonido, lo cual ayuda a la sensación de la suspensión del tiempo en el relato (el sonido de la radio de la policía o cuando entra en la casa de los indios). ¿Cómo construiste esta relación?

Es algo que se iba dando a medida que íbamos filmando. Cuando estás filmando, filmás una vez, después pasás a la otra y no te das cuenta. Pero después, a mí me llamó la atención cuando estaba editando la película, que se repetía la misma frase: 1-7-4, 1-7-4… A través de la edición uno va formando ese tiempo específico que demanda la película, que a veces se detiene y parece congelado, y otras veces avanza lento y se vuelve a detener. Para mí es instintivo como edito, no hay un manual de cómo editar el tipo de películas que hago, o sea que me baso en mi propia experiencia sensitiva. Por eso, cuando se detiene la película en ese encuadre, en ese tiempo, me da tiempo a mí como espectador a decir: por qué el director me está proponiendo que acá me detenga, que acá sea testigo de esto que le está pasando al personaje en tiempo real, que no haya cortes, que no me pierda ninguno de los gestos que hace ese protagonista.

Eureka. Entrevista Mutaciones - 2

Eureka nace como una continuación depurada de tu estilo, a su vez lógica por los años. Viéndote casi como uno de tus personajes, ¿cuál ha sido tu búsqueda y cómo te ha cambiado el viaje?

A mí lo que me interesa de las películas que me propongo realizar es dónde me llevan, dónde me hacen poner mi cuerpo y dónde quiero filmar. Después, trato de que sean películas dignas, que puedan perdurar en el tiempo, que no pasen de moda, que tengan un nivel de lectura en diferentes momentos. Pero a mí lo que me gusta de esas experiencias son los lugares y las personas que me hacen conocer. Sin la excusa de hacer una película, yo no podría haber estado ni 15 minutos con ninguna de las personas que he filmado. Y con esa excusa me obliga a tener relación con los lugares donde filmo y con las personas que habitan esos lugares, con una relación de trabajo donde ellos se sienten escuchados y respetados. Yo filmo con gente que son medio marginados o auto marginados y nadie va y les pregunta: “¿Y a vos qué te parece? ¿Cómo podríamos filmar eso?”. Entonces, para ellos  y para mí es importante generar ese espacio dentro de las películas. Si gana un Oscar o no, no me interesa mucho; no trabajo para eso. Lo hago para darme el gusto de conocer gente, entender el mundo desde diferentes perspectivas y ser un poco menos ignorante. Trato de sentir que mi mundo, el que yo habito, no es el único y hay muchos otros, pero lo pienso desde el lugar desde donde lo filmo. No es que diga: “A ver, estoy en Buenos Aires, una ciudad de 20 millones de habitantes. Voy a escribir una historia de indios. Llego a los indios y digo todo lo que tienen que hacer, decir y gestualizar”. No me gusta eso, porque no me pongo ni un solo momento a sentir o a ser testigo de cómo ellos viven. Me parece que esa proximidad que tienen los proyectos que hago me hacen sentir que es menos olvidable la experiencia de hacer una película. Yo empecé a estudiar cine cuando ni existían los teléfonos. Las posibilidades de ver contenido audiovisual eran mucho más limitantes. Las películas viajaban a los cines físicamente, en celuloide. Hoy veo tanto que me parece que el ideal sería disfrutar de lo que uno está haciendo, no hacer una cosa más. ¿A mí de que me sirve filmar un capítulo de una serie para cualquier plataforma? ¿A dónde me lleva? Está bien, a cobrar un cheque a fin de mes, que no es poco. Pero no sé si me realiza ese ideal que tengo yo de hacer ese trabajo. Si no, me hubiera buscado otro.

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