LA LLEGADA

La imagen como arma frente a la soledad

La llegada - Revista Mutaciones

De los 33 títulos seleccionados por Revista Mutaciones como lo mejor de la década, La llegada (Arrival, 2016), largometraje de Denis Villeneuve desarrollado a partir del relato escrito por Ted Chiang titulado La historia de tu vida, es la única película estrictamente de ciencia ficción. De todos los filmes del director canadiense, declarado director de la década según La Asociación de Críticos de Hollywood, y de todas las películas de ciencia ficción, La llegada ha sido elegida sobre muchas otras, quizás por la manera que tuvo Villeneuve de combinar el intimismo de las formas con la espectacularidad y pomposidad de su trama y mensaje. Como decía en el texto de la película que acompañaba al top, “Villeneuve ejecuta una puesta en escena más terrenal de lo que la coyuntura narrativa ofrece. Si la historia habla de la grandilocuencia metafísica y la vida más allá de la Tierra, el director canadiense fija su dispositivo más cerca de las personas y de la soledad a que se enfrenta su protagonista”. Se trata, por tanto, de  , un título de ciencia ficción que lleva al espectador a un viaje en el tiempo, que es tanto externo  ?hacia el futuro de su protagonista, Louise Banks?, como interno  ?hacia sus pensamientos y sus futuros recuerdos, que son vividos paradójicamente como una (sin ella saberlo durante casi toda la película) regresión al futuro?.

La trama gira en torno a la llegada de unos extraterrestres a la tierra en doce naves y en doce países diferentes. Nadie conoce con qué intenciones, ya que ningún humano habla el extraño idioma que emana de sus tentáculos. El ejército estadounidense decide llamar a la lingüista Louise Banks y al físico Ian Donnelly para contactar y tratar de comunicarse con ellos. Poco a poco lo logran, pero no solo conseguirán la comunicación con los heptápodos, sino que, debido a la experiencia inmersiva, la propia doctora experimentará una serie de circunstancias que le harán plantearse su presente y su futuro.

Dennis Villeneuve construye una sólida visión del cine de “contacto”, es decir, de cómo el ser humano reaccionaría y procedería en los primeros compases de una invasión o una “llegada”. Como ya ocurrió en Contact (Robert Zemeckis, 1997) la apuesta rinde más hacia los aspectos comunicativos que hacia los dominados por las consecuencias a priori violentas. La película está diseñada en base al tiempo, y, articulado en función del lenguaje alienígena, es un arma capaz de de ser manejada por las manos correctas. Villeneuve así lo formula desde el principio, pero en un primer visionado no se advierte hasta el giro de guion final.

La llegada - Revista Mutaciones

Y una vez zanjado lo primordial que resulta la cimentación de este discurso narrativo para entender la dimensión de La llegada, es la composición visual, en unión a esto último, donde radica la otra gran clave para entender la trascendencia del filme. El aparato formal que rodea a las imágenes asienta en el espectador la sensación de que, efectivamente, el lenguaje es el motor que todo lo mueve. Pero la diferencia, importante y efectiva (que no efectista), es la falta de éste o más bien, de comunicación, en el personaje que encarna Amy Adams. Todo el metraje habla de la dimensión metafísica y metasociológica de lo que supondría una posible invasión o visita extraterrestre. Con sus grandes planos abiertos y tocados con una luz blanca (casi divina), la Doctora Banks no tarda en establecer contacto con Abbott y Costello (nombres que Ian pone a los heptápodos) con el rápido aprendizaje de su lengua, estableciendo así una exitosa comunicación para entender el fin de los alienígenas en la Tierra, que no es otro que la entrega de un poder, un arma, a la propia Louise. Sin embargo, fuera del plano profesional, Louise Banks tiene una vida en soledad, incomunicada a excepción de su otro empleo (profesora) y una mísera llamada telefónica con su madre. Denis Villeneuve, con un gran guion de Eric Heisserer y el propio Ted Chiang, lo demuestra con una puesta en escena hecha por y para ella y no para los heptápodos. Cada plano, cada escena y cada secuencia gira en torno a su soledad, cada plano compartido con un hombre (en realidad, todo son hombres a excepción de los insertos en flashforward) la destaca a ella y emborrona o directamente corta a ellos. Nadie es merecedor de su confianza, nadie es capaz de comunicarse con ella o tiene la capacidad de encontrar un lenguaje visible o audible capaz de romper las enormes barreras que la rodean. O ella no quiere simplemente dar todo lo anterior. Nadie a excepción de Ian, personaje igual de importante que ella tanto a nivel profesional como a nivel personal. Él es el único que rompe el caparazón de Louise, es el único que ha roto la barrera del desenfoque o del corte de plano para compartir con ella más de una imagen. No es que no aparezcan imágenes con Louise y más personas, que las hay, sino que  cuando las hay, la sensación es de incomodidad, aislamiento o la soledad inmediata.

Denis Villeneuve crea con La llegada, la que posiblemente sea su película más redonda y más profunda. Su rigor a la hora de crear y adaptar la historia ayudan a incrementar la creencia de lo que estás viendo y puede que sea comparable al rigor de Christopher Nolan en otro título similar, Interestellar (2014), no en cuanto a capacidades comunicativas esta vez, sino como tratamiento del tiempo metafísico. La ambición es cósmica, pero finamente el resultado es de una humanidad desoladora. Villeneuve insiste en la importancia del lenguaje y la comunicación para construir los cimientos de todo.

La llegada - Revista Mutaciones


La llegada (Arrival, Denis Villeneuve, 2016)

Dirección: Denis Villeneuve / Guion: Eric Heisserer (Relato: Ted Chiang) / Producción: Lava Bear Films / 21 Laps Entertainment / Filmnation Entertainment / Reliance Entertainment / Xenolinguistics. Distribuida por Paramount Pictures / Fotografía: Bradford Young / Montaje: Joe Walker / Diseño de Producción: Patrice Vermette / Música: Jóhann Jóhannsson /: Amy Adams, Jeremy Renner, Forest Whitaker, Michael Stuhlbarg, Mark O’Brien, Nathaly Thibault, Pat Kiely, Joe Cobden, Tzi Ma, Julian Casey, Larry Day

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