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LA CANCIÓN DE LOS NOMBRES OLVIDADOS

Memoria inmortalizada por la música

La cancion de los nombres olvidados - Revista Mutaciones2

Habrá quien apoye la idea de que la expresión artística se fundamenta en lograr que entendamos el mundo que nos rodea o que alguna vez nos ha rodeado. Quizá haya quien defienda que cada una de las distintas disciplinas artísticas deba ser una fiel herramienta para la protesta, la reivindicación o la revolución. Una cuestión tan amplia y complicada encuentra en cada sujeto su respuesta particular, perfectamente válida y lícita, y es así como la diversidad de propuestas y planteamientos enriquecen la existencia humana, nítidamente ligada a la historia universal y a su evolución milenaria.

André Bazin, el legendario crítico y fundador de la revista Cahiers du Cinéma recogió parte de la relación entre los creadores y la representación artística en el libro ¿Qué es el cine? (1958) en donde, ante la ausencia todavía ilusoria del séptimo arte, apostó por la fotografía como invención satisfactoria de la representación de las vidas detenidas en su transcurso. Detener el tiempo significa detener las vidas que alguna vez quisieron ser eternas. Y con la posterior introducción del movimiento, nació el cine, el testimonio de una memoria que “el hombre ha podido arrancar al acontecimiento que reclamaba al mismo tiempo su participación”. Esa memoria, inmortalizada por la música, es justamente el núcleo central de la última película de François Girard: La canción de los nombres olvidados (The Song of Names, 2019).

El director canadiense ahonda en el recuerdo, cada vez más lejano, de los atroces crímenes nazis a través de una doble inmersión artística, sirviéndole el cine y la música como instrumentos expresivos para acercarse con sensibilidad y respeto a los miles de judíos asesinados durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque el trabajo de Girard no presuma de ser una obra épica, como por ejemplo hace El pianista (The Pianist, 2002) de Roman Polanski -quizá la película referente que une de manera simbólica la música, el horror y el cine-, La canción de los nombres olvidados busca desesperadamente mirar hacia atrás, reconciliarse con las heridas todavía abiertas: Dovidl es un refugiado polaco de origen judío al que la familia de Martin acoge en Londres. Pese a su corta edad, su majestuosa técnica lo convierte en uno de los mejores violinistas del momento y, con tan solo 21 años, se dispone a dar su primer gran concierto, pero no acude a la actuación y la familia lamenta su desaparición.

La cancion de los nombres olvidados - Revista Mutaciones3

La redención ante la música como medio inmortal le ha valido a Girard para justificar su valor emocional en casi toda su filmografía; sin embargo esta propuesta formal nada novedosa que se desarrolla a base de saltos temporales –como ya lo hizo en El violín rojo (Le Violon rouge, 1998), probablemente sea su obra más recordada-, y que narra la infancia y estrellato de dos jóvenes con gran futuro musical, no consigue deslumbrar al enlazarla con la crónica detectivesca que se va desenvolviendo, paralelamente, tres décadas después.

Tanto el desarrollo de dos tramas parales como la presencia de Tim Roth, encarnando a un Martin ya mayor que no abandona la búsqueda accidentada de su medio-hermano polaco, recuerdan inevitablemente a La leyenda del pianista en el océano (La leggenda del pianista sull’oceano, 1998) la fábula oceánica situada a finales del siglo XIX en la época de las emigraciones masivas europeas a los EEUU. Dirigida por Giuseppe Tornatore, un trompetista se empeña en reivindicar la presencia del pianista que dedicó toda su vida a entretener a los pasajeros de la nave Virginia (de la que nunca decidió bajarse). En ambas, la música tiene un valor más simbólico que narrativo, por la humanidad que desprende al relacionar la historia y la prosperidad, el olvido y la memoria. Aun así, La canción de los nombres olvidados pierde su interés y su fuerza universal respecto a la historia que Tornatore nos cuenta a modo de fábula, al optar Girard por dramatizar exageradamente los sucesos narrados.


La canción de los nombres olvidados (The Song of NamesCanadá, 2019)

Dirección: François Girard / Guion: Jeffrey Caine, basada en la novela de Norman Lebrecht / Producción: Robert Lantos, Lyse Lafontaine, Nick Hirschkorn, Viktória Petrányi / Fotografía: David Franco / Música: Howard Shore / Solo Violín: Ray Chen / Reparto: Clive Owen, Tim Roth, Saul Rubinek, Catherine McCormack, Jonah Hauer-King, Gerran Howell, Stephen Graham, Richard Bremmer, Julian Wadham, Jeffrey Caine, Yank Azman, Amy Sloan, Stanley Townsend, Jakub Kotynski, Magdalena Cielecka, Steven Hillman, Wayne Brett, Matt Devere, Misha Handley, Sharon Percy, Tamás Puskás

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