LA CHICA ZURDA
Caleidoscopio femenino

Plegándose sobre sí mismos, en rosa y amarillo, cubiertos de brillantina, los rostros de I-Jing (Nina Ye) e I-Ann (Shih-Yuan Ma), y las imágenes de la entrada a Taipei (la ciudad a la que están entrando), conforman cada uno de los pétalos de esa flor caleidoscópica con la que se inicia el primer largometraje en solitario de Shih-Ching Tsou. Quien mira a través del instrumento es I-Jing, la chica zurda que da nombre a la película. Con estos títulos de crédito, la directora enmarca su película en el regreso a Taipei, que es esencial para la familia protagonista y en el punto de vista infantil, de la niña, desde el que se va a contar la mayor parte del relato.
Si bien hay algo que recuerda a The Florida Project (Sean Baker, 2017) en el atrevimiento de I-Ann y de su outfit (demasiado corto para las generales mayores), en el compás de la música compuesta para la película, y en el punto de vista infantil, lo que se plantea en el largometraje no es algo tan presente en la filmografía de Sean Baker. Dentro de esas paredes formales que pueden parecerse a algunas películas del cineasta estadounidense, lo que se esconde es un proyecto muy personal de Shih-Ching Tsou, donde se despliegan parte de sus vivencias como mujer y artista en la sociedad taiwanesa del siglo XXI.
El punto de vista infantil no es férreo, sino que se divide entre las tres mujeres que conforman esta familia, como manera en la que la directora expone y reflexiona sobre las cargas del pasado comunista, del machismo endémico y de la hipocresía que todavía a día de hoy encierran a las mujeres taiwanesas de todas las generaciones. No por casualidad, todos los hombres que aparecen en la película tienen un papel pasivo: el abuelo es quien inculca el miedo a la niña que acaba creyendo que su mano izquierda es portadora del mal, el padre (ausente) se convierte en una carga tanto económica como emocional para la situación ya precaria de la familia cuando la madre tiene que cargar con los gastos del sepelio, el jefe de la hija no tendrá ninguna iniciativa por sí mismo…

Aunque esta es la situación de la que se parte, también hay lugar para el cambio. Por eso, la hija mayor es, en su insurrección total, la que alberga ese cambio tan necesario ante el sometimiento masculino, pero también contra lo políticamente correcto y las apariencias que encierran a las protagonistas. Desprogramada de este pasado, aunque perjudicada por el mismo, I-Ann no permite que su comportamiento se amolde a estos esquemas, sino que se desenvuelve a través de la verdad, por mucho que esta sea más dura que la aparente.
Es posible que, por esta razón, la forma en la que Shih-Ching Tsou rueda la película sea eminentemente actual, desde la lente de un iPhone. Aunque esta cámara tiene sus limitaciones, resulta efectiva para mostrar algunos elementos del entorno, de Taipei, pero sobre todo del mercado del sur en el que la familia tiene el puesto, donde las motos, los compradores, los vendedores, las fuertes luces, y los abarrotados puestos se amontonan sobre las calles y también sobre la imagen angular que los captura, en un eterno movimiento y desde la altura de una niña de apenas 10 años.
El avanzar de todas las tramas concluye en una secuencia que sirve como desenlace conjunto, también algo amontonada de revelaciones y de malentendidos. Shih-Ching Tsou abarca generacionalmente el film, aunque su comprensión, o quizás mejor, cercanía, es mayor hacia unas generaciones que hacia otras. Sin embargo, la directora se muestra como una cineasta que empatiza con sus personajes, sobre todo en los pequeños gestos. Si bien la trama pone el foco en las vivencias extremas de la protagonista, también da su lugar a la madre, a su silencioso duelo, cuando después de que todo se haya revelado, tiene que acomodarse en el nuevo lugar familiar que le toca ocupar.
La chica zurda (The Left Handed Girl, Taiwan-EEUU, 2025)
Director: Shih-Ching Tsou / Guion: Shih-Ching Tsou, Sean Baker / Reparto: Janel Tsai, Shin-yuan Ma, Nina Ye, Brando Huang / Directores de fotografía: Ko-chin Chen, Tzu-hao Kal/ Montaje: Sean Baker/ Producción: Shih-Ching Tsou, Sean Baker, Mike Goodridge.
