ENTREVISTA A ZERO CHOU
«Mis películas establecen un diálogo entre la afectividad queer, la cultura popular y los valores tradicionales»
Spider Lilies (Zero Chou, 2007) se proyecta junto a obras de Ang Lee, Tsai Ming-liang y Huang Hui-chen como parte de una muestra de cine queer taiwanés que conforma una suerte de historia breve del cine queer en Taiwán. ¿Qué opinas de esta perspectiva histórica lineal? ¿Te consideras parte de esta genealogía? Si es así, ¿crees que ha influido en tu forma de hacer cine?
En Taiwán ya se proyectaban películas de temática queer antes del estreno de Spider Lilies pero se trataban, en su mayoría, de obras centradas en historias de hombres gays. Por ejemplo, Banquete de bodas de Ang Lee (1993) o The River de Tsai Ming-liang (1997), ambas películas sobre hombres homosexuales y ambas interesadas en las relaciones padre e hijo dentro del entorno familiar.
Por contra, en mis películas la figura del padre está prácticamente ausente, o si aparece, no es relevante. Mis películas siempre toman como tema central a las mujeres y me dedico especialmente a cuidar y recrear los sentimientos que surgen entre ellas. Incluso cuando he filmado a drag queens mi objetivo ha sido mimarlas y hacer brillar su lado femenino. Por eso, en cuanto a contenido LGTBIQ+ se refiere, no creo que mi obra participe directamente la línea histórica de Ang Lee o Tsai Ming-liang; aunque, desde el punto de vista artístico, ambos son grandes maestros, con estilos muy definidos y un altísimo nivel, por lo que los admiro profundamente.
En cuanto a la directora Huang Hui-chen, ella y yo nos conocemos personalmente desde hace más de treinta años. Ya en mi primera película, Splendid Float (2004), invité a su madre, una lesbiana butch, a interpretar el personaje del maestro taoísta a cargo de guiar las almas de los muertos al más allá. Huang Hui-chen ha sido testigo de nuestra evolución, de cómo hemos ido haciendo películas sobre lesbianas una y otra vez. Esto le sirvió de motivación para, ella misma, contar la historia de su madre. Me alegra que se considere que ambas hemos contribuido a narrar las vidas de mujeres queer, aunque en términos de estilo cinematográfico, creo que Huang Hui-chen bebe más directamente de la influencia de Hou Hsiao-hsien.

Diriges cine desde los años noventa. ¿Has notado algún cambio en las condiciones reales de la industria que favorezca que las mujeres hagan cine en Taiwán?, ¿qué desafíos concretos enfrentan las directoras que trabajan temas LGTBIQ+?
Hace cincuenta años Taiwán todavía era una sociedad patriarcal muy tradicional. Gracias al acceso igualitario a la educación, las mujeres empezaron a conquistar espacios. Sin embargo, dentro de una industria cinematográfica dominada por hombres, las mujeres que querían acceder a puestos creativos han tenido que demostrar su valía mucho más que ellos; de lo contrario, solo eran asignadas a puestos de ayudante. Afortunadamente, en los últimos veinte años, un número creciente de directoras y directoras de fotografía ha alcanzado el éxito, animando a otras mujeres a incorporarse al mundo del cine.
En un principio, a la mujer que quería dirigir películas LGTBIQ+ la rodeaban un sinfín de rumores y especulaciones sobre su orientación sexual. En comparación con los hombres, la privacidad de estas mujeres se veía mucho más expuesta. Como esto me resultaba muy incómodo, en determinado momento, yo decidí salir del armario y no dar oportunidad a que surgieran estas complicaciones. Cuando lo hice, hace ya treinta años, la sociedad aún no era tan tolerante con las personas homosexuales como lo es hoy en día y lamentablemente, otras muchas directoras prefirieron evitar hacer este tipo de cine por miedo a la exposición que conllevaba el hacerlo.
Muchas de tus películas no se han distribuido comercialmente en España ni en Europa, aunque han sido seleccionadas y premiadas en festivales. ¿Ha tenido esto algún impacto en tu proceso creativo? ¿Cómo es la recepción, distribución y proyección de tu cine en Asia, especialmente en Taiwán?
Estoy profundamente agradecida a los festivales. Su apoyo no solo me ha animado a mí personalmente, también ha dado energías a muchas otras mujeres queer que luchan en soledad.
Siendo realista, a nivel de financiación, los festivales ayudan poco. Los inversores tienden a verme como directora de cine de autor o de festivales y temen que mis películas no alcancen reconocimiento comercial. En las ocasiones en las que sí han estado dispuestos a invertir han resultado ser excesivamente entrometidos, tratando de reconducir mi enfoque creativo hacia algo demasiado comercial. Este conflicto llega a ser agotador y por eso mi compañera Hoho y yo preferimos trabajar como cineastas independientes y mantener el control creativo en nuestras propias manos.
Con el tiempo, nuestras películas han inspirado a muchas lesbianas no solo en Taiwán, sino también en China, Singapur y Malasia. En Taiwán tenemos un público base estable, pero también recibimos mensajes de muchas mujeres de regiones más conservadoras de Asia que han visto nuestro cine. Nos cuentan que nuestras películas las acompañaron en su adolescencia, les ayudaron a entenderse y les dieron fuerzas mientras crecían.
Estoy convencida de que, sin el apoyo de los festivales y sin el acceso online (aunque sea a través de VPN), nuestras películas no habrían llegado a esos lugares. Como sabéis, en muchos países asiáticos no se permite proyectar películas con contenido homosexual, así que gracias a los festivales, nuestras obras han podido llegar a más lugares y aumentar su influencia.
En tus películas, aunque la cultura, la tradición, el trauma y la identidad familiar no son los temas principales, sí que atraviesan todo el relato. ¿Cómo trabajas la reconciliación entre tradición, expectativas familiares e identidad LGTBIQ+ en tu narrativa?
Aunque me considero alguien que hace activismo queer a través del cine, no busco la confrontación. Mi meta es, como dices, la reconciliación. Por eso, mis películas establecen un diálogo entre la afectividad queer, la cultura popular y los valores tradicionales. A través de mis historias, intento apelar a esas estructuras conservadoras para que lo verdaderamente valioso —el amor, el afecto— quede al descubierto. Solo así puede darse una reconciliación entre lo antiguo y lo nuevo.

En Drifting Flowers y Spider Lilies la representación de la identidad de género es muy importante, especialmente a través de personajes butch. ¿Cómo defines estos personajes en el guión? ¿Cómo trabajas con las actrices ante la cámara para construir su forma de estar y su relación con el espacio?
¿Te has fijado que esas figuras butch (Takeko en Spider Lilies y Diego en Drifting Flowers) son siempre descubiertas por otras chicas que después buscan seducirlas? Esta decisión es intencional.
Con ella quiero mostrar que hay chicas que nacen sintiéndose atraídas por otras chicas y que esto no ocurre porque una figura masculina las haya seducido o “confundido”. La sociedad pone continuamente en duda la capacidad de discernir de las mujeres, argumentando que el lesbianismo es solo una fase que se da entre las adolescentes. ¡Es desquiciante! En estas dos películas quería dejarles claro a quienes les cuesta entender esto y dudan de la identidad de las lesbianas que a las lesbianas nos gustan las mujeres y nos gustan desde siempre, desde que somos pequeñas, desde que somos jóvenes, y que esto es normal.
En términos de puesta en escena, suelo colocar a las protagonistas en primer plano, mostrándolas oprimidas por el entorno para, en cuanto se arman de valor y recuperan el control de sus vidas, colocarlas en el plano central, caminando hacia la cámara, desafiantes y sin miedo (como Jade y Takeko al final de Spider Lilies o la silueta de Diego en Drifting Flowers).
En Spider Lilies ambas protagonistas tienen trabajos vinculados con el cuerpo: una es tatuadora y la otra es creadora de contenido online en una plataforma para adultos. Las películas muestran así una dimensión performática del cuerpo, del género y del deseo. ¿Cómo trabajas con el cuerpo de las actrices para captar esa intimidad física y emocional?
Durante la preproducción hago que las actrices se familiaricen con estas ocupaciones, que se acerquen al mundo de las tatuadoras y de las chicas webcam. También las presento a otras lesbianas para que se empapen del ambiente, observen, imiten. Es parte del proceso de exploración del personaje. Después, diseño dinámicas de experimentación del contacto físico, creando un entorno seguro donde las actrices pueden explorar el cuerpo de la otra sin miedo. Solo las compañeras de escena pueden tocarse entre sí; ni yo ni el equipo técnico tenemos permitido tocarlas.
Antes de cada interacción física, deben decirle a la otra exactamente qué van a hacer y qué parte del cuerpo le van a tocar para asegurarse de que ambas están de acuerdo. Yo estoy presente todo el tiempo. Este proceso les da tranquilidad y libertad para entregarse a la actuación.
También dibujo los planos en forma de storyboard y los comparto con las actrices. Juntas vemos posibilidades de interpretación para cada plano y nos preguntamos cómo pueden ayudarles desde caracterización y vestuario a sentirse seguras. De estas dinámicas suelen surgir nuevas ideas, las actrices se sueltan y se atreven a ir más allá porque se sienten seguras, abiertas y en contacto con el personaje. Gracias a esto conseguimos momentos y emociones llenos de verdad.
Spider Lilies es una película muy nocturna, ambientada en interiores, discotecas, luces de neón y calles. Parece ocurrir en un espacio entre el sueño y la vigilia. Drifting Flowers también tiene esa atmósfera. ¿Qué te atrae de lo onírico y la sensación de irrealidad?
Hago cine precisamente para crear ese espacio que hay entre el sueño y la vigilia, donde se cruzan la realidad y la conciencia, el mundo y el yo. Ese es el único lugar donde puede habitar el yo verdadero. Para mí, esto no es irrealidad, es la verdad de la conciencia, y no podemos evitar habitarla desde ese espacio.
Spider Lilies y Drifting Flowers usan mucho el montaje fragmentado, los saltos temporales, especialmente los flashbacks. ¿Se trata de una técnica narrativa o es una forma de entender lo queer como algo que atraviesa pasado, presente y futuro?
Entiendo lo queer como algo dinámico y que la identidad sexual y de género también lo son. Valoro tanto el presente como los recuerdos porque creo que en esa fricción se crea lo verdadero.
El cuerpo material y biológico no representa por sí mismo la verdad de lo que somos. El sexo biológico tampoco define la identidad; la conciencia es la clave para definir lo que somos. De este modo, es el deseo lo que te revela quién eres. Cuando deseas a alguien de tu mismo sexo, ahí es cuando descubres que eres homosexual. Es el tipo de sujeto que deseas lo que revela tu identidad.
Ser honesto con uno mismo es un reto enorme. No todo el mundo consigue ir a la contra de los valores sociales normativos y vivir su verdad. Y eso es justamente lo que quiero transmitir con mis películas.
