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MISSING

A pantalla partida

Vivimos rodeados de imágenes (esto es, de representaciones visuales de un objeto mediante técnicas de diseño, pintura, fotografía o vídeo) y, por tanto, de pantallas que las reproducen. A menudo nos recomiendan qué comprar o cómo vestir. Forman parte de nuestro ocio, pero también de nuestra vida social -a través de las videollamadas o mensajes de texto, entre otras cosas-. Nos muestran lo que pasa en el mundo; también en nuestro propio barrio. Son, incluso, la forma en que almacenamos los recuerdos, un medio para  objetivar nuestra memoria.

Missing Revista Mutaciones   

Partiendo de la idea de que este imaginario virtual conforma nuestra visión de la realidad, en cuanto que forma parte de la vida tanto o más que la propia experiencia directa, surgen Searching (Aneesh Chaganty, 2018) y su sucesora, Missing (Nicholas D. Johnson, Will Merrick, 2023). Ambas películas muestran la evolución en el uso de internet y la diversificación de las pantallas. Desde las cámaras de vídeo de los 90, pasando por Windows 7, Ebay y Skype, hasta llegar a la actualidad con Instagram, TikTok y FaceTime. De la horizontalidad al vídeo vertical, del paisaje a la persona.

Tanto Searching como Missing son thrillers que giran alrededor de una desaparición, pero cuentan con una decisión formal que las hace destacar: están contadas enteramente a través de pantallas. Todo lo que sucede se muestra mediante ordenadores, móviles, televisores o cámaras de seguridad, exponiendo esa dictadura de la imagen mencionada anteriormente. Con una propuesta similar (más extrema, si cabe) nació Host (Rob Savage, 2020), que en plena pandemia del Covid-19 contó una historia de terror a través de una videollamada entre amigas. Esta idea tan kamikaze supone encorsetar las películas, limitando los encuadres a planos generales que normalmente muestran al protagonista en el centro y sin movimientos de cámara, más allá de las veces en que se graba con el móvil (que en cualquier caso mantiene un formato similar).

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Está claro que Missing acepta esta limitación formal a cambio de una propuesta interesante -que no innovadora, recordemos que existe un género, proliferado por el terror, basado únicamente en una idea similar: el found footage-, y explota las posibilidades que tiene al máximo. Echa mano de la música para aumentar la tensión, dándole más protagonismo del que tenía en Searching, y palia el estatismo de las imágenes con un montaje lleno de paneos y zooms (generados artificialmente dentro de la pantalla del ordenador) para añadir dinamismo. Además, las videollamadas le permiten usar mucho la pantalla partida y, enseñar, al mismo tiempo, los dos puntos de vista de un plano-contraplano.

Searching y Missing son, esencialmente, la misma película. Si en la de 2018 un padre buscaba a su hija desaparecida, en este caso es al revés -una hija en búsqueda de su madre-. Eso sí, Missing parece haber aprendido de los errores de la primera, y consigue exprimir al máximo lo que tiene en su mano para ofrecer un thriller que funciona y engancha. Una historia contada desde un ordenador para ser vista en la Gran Pantalla.


Missing (EEUU, 2023)

Dirección: Nicholas D. Johnson, Will Merrick / Guion: Nicholas D. Johnson Will Merrick / Producción: Timur Bekmambetov / Fotografía: Steven Holleran / Montaje: Austin Keeling, Arielle Zakowski  / Música: Julian Scherle / Reparto:  Tim Griffin, Ava Zaria Lee, Nia Long, Storm Reid, Amy Landecker, Ken Leung

 

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