MULA

Testamento de un cineasta

Según el escritor y catedrático Santos Zunzunegui, desde una reflexión personal acerca del término ‘autor’ en el cine, implementado por los fundadores de la Nouvelle vague, autores son aquellos directores que, a través de un estilo visual distintivo y reconocible, son capaces de expresar y proporcionar una visión genuina acerca del mundo y la sociedad que lo compone. Bajo esta definición podríamos agrupar a directores tan dispares como por ejemplo Alfred Hitchcock, Jean-Luc Godard o Pedro Almodovar. No obstante, Zunzunegui también afirma que ser autor no es sinónimo de ser un gran realizador, ya que un producto distinguible no es equivalente a una obra de arte. Es el manejo de las formas con las que trabaja el director y su modo de implementarlas en la narrativa audiovisual las que apremian el reconocimiento de ser llamados cineastas. Directores capaces de escribir con maestría, a pesar de poseer un estilo visual y narrativo clásico, de trazo fino y de aparente transparencia. En este grupo podríamos asociar a los John Ford, Howard Hawks, Enrique Urbizu o Clint Eastwood. El director de El francotirador (American Sniper, 2014) vuelve a colocarse delante y detrás la cámara en Mula, película crepuscular y testamentaria de la carrera del cineasta.

Mula 1 - Revista Mutaciones

Basada en hechos reales, Mula narra la historia de Earl Stone, un octogenario horticultor al que la vida le ha dado una vuelta de tuerca, hasta terminar trabajando como transportista de drogas para el cartel de Sinaloa. Un anciano de la ‘vieja escuela’, que tuvo la vida que quiso tener, rodeado de aceptación social y profesional, a la vez que dejaba a un lado sus responsabilidades familiares. Ahora que el protagonista ha perdido su trabajo, sintiendo por primera vez el peso de la soledad mientras ve venir el fin de su vida, llega a buscar cierto tipo de redención moral con su familia y consigo mismo. Eastwood da vida a otro revenant, tipo duro, de los que ha representado a lo largo de su carrera como William Munny (Sin perdón, 1992), Frankie Dunn (Million Dollar Baby, 2004) o Walt Kowalski (Gran Torino, 2008), con el que guarda mayor similitud.

Con envidiable capacidad de síntesis, característica de un Eastwood inoxidable, el protagonista es presentado a través de un prólogo en tiempo pasado, donde por medio de un montaje paralelo se muestra a Stone desde su aclamada vida pública en la comunidad a la ausencia propia dentro de su grupo familiar, para comprender más tarde la raíz de su devenir. El cineasta describe a la perfección los conflictos morales de Stone de forma impecable, conservando su sutil y detallado estilo narrativo. Eastwood evoca a todos aquellos personajes que forman parte de su universo cinematográfico, proporcionándole mayor trascendencia al personaje de Stone, y creando una relación con todos los temas e inquietudes tratados durante su filmografía como la soledad, el remordimiento y la moralidad, brindándole un significado mucho más profundo desde su presentación.

Mula 2 - Revista Mutaciones

A partir de ahí, el largometraje abandona cualquier posibilidad de convertirse en un thriller de alto suspense, abrazando más el drama emotivo con ciertos trazos de humor. Un drama que gira alrededor de los viajes de Stone a través de la carretera, escuchando y cantando temas de artistas de música country como Roger Miller o Willie Nelson. El protagonista parece huir de los fantasmas de su pasado en una persecución policial de la que no es consciente, refugiándose en el trabajo nuevamente, y evitando confrontar de frente sus verdaderos conflictos familiares hasta el tercio final de la película. Eastwood se muestra desde su propio western crepuscular donde parece obligado a enfrentarse al fin de un modelo de cine que se ve enlazado con su forma de comprender la vida.

A lo largo de la trama, nada parece alterar a Stone. Ni el cartel, ni las necesidades económicas o familiares lo sacan de sus cabales, del mismo modo que Eastwood conserva su sobria propuesta transparente y de ritmo pausado, como lo ha hecho durante la mayor parte de su filmografía. La cámara fija y sin furtivismo, las secuencias largas y la mirada comprensiva contribuyen a la propuesta humanista de un director que, si bien siempre se le ha etiquetado de racista, homófobo y xenófobo por sus declaraciones públicas fuera de la pantalla, ha sabido demostrar absoluto respeto por sus personajes sin imposición de ideologías raciales, de origen o de género. Entendiendo que el termino autor parece ser análogo a un estilo visual de mayor vistosidad, el cineasta norteamericano consigue demostrar que el estilo no pasa por lo espectacular sino por lo característico. Desde lo particular, Eastwood siempre se ha mostrado defensor de una forma de hacer cine, y lo ha llevado a cabo con total maestría tratando las mismas preocupaciones temáticas que ha sostenido a lo largo de su carrera, y así, en lo que parece ser su última actuación en la gran pantalla, quizás, solo quizás, cabría la posibilidad de reconocerle no solo como cineasta, sino incluso como un gran autor de nuestros tiempos.

Mula 3 - Revista Mutaciones


Mula (The Mule, Estados Unidos, 2018)

Dirección: Clint Eastwood / Producción:  Imperative Entertainment, Warner Bros., Bron Studios, Malpaso Productions. / Guion: Nick Schenk (basado en el artículo de Sam Dolnick para New York Times)  / Música: Arturo Sandoval / Fotografía: Yves Bélanger / Montaje: Joel Cox / Reparto: Clint Eastwood, Bradley Cooper, Taissa Farmiga, Andy García, Laurence Fishburne, Alison Eastwood, Dianne West, Ignacio Serricchio.

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