LA MUJER EN LA VENTANA

La revisión indiscreta

Me atrevo a decir −tomando la imprudente decisión de extrapolar mi experiencia personal para sacar conclusiones generales−, que el primer pensamiento que tenemos antes de ver La mujer en la ventana de Joe Wright (solo aquelles que leen antes su sinopsis), es un miedo o recelo infundado sobre la frivolidad con la que el film tratará el trastorno de agorafobia. Un gran presupuesto, un reparto de este calibre y una productora detrás como Fox y Netflix alimentan los prejuicios del cinéfile más avispade. Sin embargo, a veces acertamos siendo prejuiciosos. Y, efectivamente, la grandilocuencia de la película deja en barbecho la construcción de un discurso honesto.

En La mujer en la ventana son numerosas las cuestiones formales y narrativas que establecen una conexión con el cine de Hitchcock y con su película La ventana indiscreta (1954). En ambos films los protagonistas están encerrados en casa observando a sus vecinos por la ventana. Mientras que Hitchcock resolvía la ausencia de libertad de James Stewart adjudicándole una fractura en la pierna que lo anclaba a una silla de ruedas, el autor de La mujer en la ventana se atreve con algo más delicado para mantener a la protagonista en un prolongado confinamiento: la agorafobia.

La mujer en la ventana Revista Mutaciones

Ya que la historia, adaptación de la novela homónima de J.A. Finn, tiene muchas similitudes con la obra de Hitchcock, Joe Wright quiso citar, homenajear o imitar al director británico. Vemos sus planos cenitales, o sus característicos planos detalle al servicio de una premisa que deja mucho que desear. Hay algunos temas interesantes sobrevolando el film como los trastornos mentales, el trauma, la depresión, la medicación psiquiátrica o el alcoholismo, pero ninguno de ellos acaba de aterrizar. Parecen tener la única razón de ser de intentar hacer la historia y la película más atractiva para el público mediante el morbo que pueden despertar. El festival de planos en constante movimiento, de CGI y de música que empuja a la tensión, en lugar de desdecir o resarcirse de esto, lo confirma y lo reitera.

La mujer en la ventana es un thriller barroco y pretencioso. Intenta a toda costa mantener al espectador en un estado de alerta constante sin que tenga este un motivo para estarlo. Joe Wright hace composiciones curiosas, que dialogan (salvando las distancias) con el cine surrealista de Buñuel; también podemos establecer conexiones con películas posteriores como Estoy pensando en dejarlo (Charlie Kaufman, 2020) o El padre (Florian Zeller, 2020) en la forma en la que plantean la supuesta distorsión de la realidad. Los guiños de Joe Wright al cine de Hitchcock o al cine surrealista funcionan más como un ejercicio de ego que como un intento realista por crear una obra trascendente.

La mujer en la ventana Revista Mutaciones

Revisionar una película clásica y colocarle atavíos modernos adaptándola a nuestros tiempos no debe ser negativo. De hecho, aferrarnos a la pureza del clásico puede que nos lleve a perdernos otras visiones u otros matices. La mujer en la ventana, como decíamos, es una evidente revisión de La ventana indiscreta, en este caso fallido, a pesar de Amy Adams. De nuevo, Netflix ha apostado por revisitar una película de Hitchcock con poco éxito. Un afamado reparto y un reputado director no son garantía de nada, pero no debería servir esta película como argumento para rechazar toda adaptación venidera.


La mujer en la ventana (The Woman in the Window, EEUU, 2021)

Dirección: Joe Wright  / Guion: Tracy Letts / Producción: Fox 2000 Pictures, Scott Rudin Productions, TSG Entertainment, 20th Century Studios/ Fotografía: Bruno Delbonnel / Música: Danny Elfman / Montaje: Valerio Bonelli / Diseño de producción: Kevin Thompson / Reparto: Amy Adams, Gary Oldman, Wyatt Russell, Fred Hechinger, Julianne Moore, Anthony Mackie, Jennifer Jason Leigh…

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