GRAND TOUR
Navegando lo real
Hay muchas películas dentro de la última obra de Miguel Gomes. El gran río por el que confluye la historia que propone el director portugués se bifurca en innumerables afluentes narrativos y formales que dividen el gran todo en un viaje que acaba siempre navegando entre dos orillas.
El relato se inscribe en un intersticio entre el sueño y la vigilia, lo real y lo representado o el pasado y el presente. Un mismo viaje parte la película en dos mitades. Edward huye de su inminente matrimonio con Molly, así lo atestiguan las vías de tren que deja atrás mientras viaja de Singapur a Saigón. Vías que más tarde devorará la locomotora del ferrocarril que transporta a Molly en la búsqueda de su amado. Gomes rehúye el tópico de la tragedia o la elegía para su periplo y plantea la idea de este más bien como una excusa, como un juego de los protagonistas en el que el propio director es partícipe (Gomes recorrió el mismo trayecto como parte del proceso de creación).

Partiendo de un fragmento de The gentleman in the parlour de Somerset Maugham, toma de este los personajes y la semilla de la historia, pero también el tono y la atmósfera de este tipo de novela que permea muchas de las escenas ficcionadas. Ejemplo de ellos son las charlas en el café del hotel en el que las voces, la música de la pianola y el humo de los cigarrillos dan lugar a un ambiente cargado, típico de la literatura de viajes. Aunque resulta complicado no pensar en Conrad en ciertos momentos, el relato de Gomes va más allá, mezclando las escenas filmadas en estudio con las propias imágenes, de una asombrosa plasticidad, rodadas por el propio director en su expedición Estas mismas imágenes, que cuentan también con un importante componente etnográfico, terminan por enmarcar el terreno (físico, pero de alguna manera también psicológico) donde tendrá lugar este juego del pilla-pilla por el continente asiático.

La deslocalización de la narración de la película es retratada así a través de la falta de una clave de puesta en escena que rija todo el filme. Las imágenes documentales son barajadas indistintamente con las de los personajes ficcionales, generando un tercer objeto-tiempo en el que no dominan las convenciones ni de uno ni de otro lado. Gomes transforma su historia en una pequeña representación como la de las marionetas y sombras chinescas que asoman en el propio metraje, encontrando en esa artificiosidad asumida su mayor libertad. Quizás, uno de los gestos donde emerge con más fuerza la sinceridad a través de la puesta en escena sea precisamente en la transparencia con la que estas imágenes se integran en el montaje final. Está claro en todo momento a qué mundo pertenece cada composición, sin embargo, es en esa evidencia donde se produce la verdadera fusión.

La fricción entre lo real y lo ilusorio se convierte en el motor expresivo del largometraje y sirve como rizoma desde el que nace un dispositivo formal híbrido, libre y profundamente sincero. En esta estructura sedimentaria que permite a la obra desdoblarse constantemente y cuestionarse su propia naturaleza, Gomes realiza un último acto de generosidad cuando, una vez expuesto el artificio, deja que sea precisamente este el que termine de llenar la historia. Así, el director cierra la película abriendo la puerta a un gesto breve y delicado -digno de la magia del primer cine o de la emoción del final de Ordet-, cuando la vida irrumpe no como una respuesta, sino como una posibilidad más. Grand tour no concluye, sino que se deshace con suavidad mientras sigue navegando.
Grand Tour (Portugal-Italia-Francia, 2024)
Director: Miguel Gomes / Guion: Telmo Churro, Maureen Fazendeiro, Miguel Gomes, Mariana Ricardo / Fotografía: Rui Poças, Sayombhu Mukdeeprom, Guo Liang / Montaje: Telmo Churro, Pedro Filipe Marques / Sonido: Vasco Pimentel, Li Kelan, Miguel Martins / Producción: Uma Pedra no Sapato, Vivo Film, Shellac Films, Cinémadefacto, The Match Factory / Reparto: Gonçalo Waddington, Crista Alfaiate, Cláudio da Silva, Lang Khê Tran, Jorge Andrade, João Pedro Vaz, João Pedro Bénard, Teresa Madruga
