I LOVE LA (SERIE DE TV)
Ni url ni irl
people moving to Los Angeles is my least favorite thing i can think of besides me being homeless or my family dying
literally show me a healthy person de Darcie Wilder
¿Está la generación Z viendo series de televisión? Probablemente. Pero los que sí las ven seguro son los zoomers maduros (del 1997) millenials con almas mamarrachas. Ese es el público objetivo de la serie de Rachel Sennott: I Love LA (2025), una serie para la generación que necesitaba una versión de Sexo en Nueva York con internet (ya que, quizás, And Just Like That (Darren Star, 2021 – 2025) no ha cumplido las expectativas). I Love LA se propone apelar a un público “chronically online” en conflicto con aspirar a estar “chronically offline”, haciendo uso de la ironía y sátira como crítica de la superficialidad y amoralidad de la industria de creadores de contenido e influencers. Las redes sociales, -Instagram y TikTok- los trends, la viralidad y las campañas publicitarias pueblan las tramas, protagonizadas por Maia (Sennott) y su troupe: Tallulah (Odessa A’zion) –influencer de la que Maia es amiga y agente–, Charlie (Jordan Firstman) –estilista–, Alani (True Whitaker) –nepobaby–. y, de manera secundaria, Dylan (Josh Hutcherson) –novio de Maia, profesor y aficionado a Ken Burns–. I Love LA intenta desvelar la capa humana bajo la superficie de la industria, pero conformarse con la ironía, la sátira y la fragmentación intentando emular la tendencia de las novelas de internet –cuyas narraciones suelen estar compuestas de fragmentos a modo de tweets inconexos y descontextualizados– consigue arrebatar de toda alma a la serie de Sennott.

I Love LA nace de la materia prima de internet, de las redes, que Sennott (cómica, actriz, guionista y personaje de internet) conoce bien –también de su experiencia en Los Ángeles tras la pandemia–. De hecho, la forma en la que los diálogos y los personajes funcionan tiene mucho que ver, por ejemplo, con la película Bodies Bodies Bodies (Halina Reijn, 2022), en la que cada discusión entre las protagonistas (siendo una de ellas Sennott) son sentenciadas con pequeños tweets de carga irónica cuyo espíritu es el de “drop mic” o “thank you for listening to my Ted Talk”. Pero lo cierto es que es no es una serie de internet, como tampoco lo es de Los Ángeles: es una serie ensimismada, obsesionada con la idea de hacer una serie que nace del lenguaje, códigos y memes de internet –en ocasiones demasiado conectados individualmente a Sennott, por ejemplo, con el chiste de que la gente suele pensar que es judía–, pero poco interesada realmente en ellos más que por la aparente acumulación. No hay un pensamiento estético ni crítico hacia la idea a la que se supone que quiere enfrentarse, ni sobre la creación o exposición a las imágenes digitales. Se refugia en la literalidad de un guion de índole acumulativa, en el que cada capítulo se va convirtiendo en una bola de nieve y exponiendo los problemas sobre ser relatable, rencillas entre influencers o el trabajo.

Le sucedía lo mismo a la serie Overcompensating (Benito Skinner, 2025). Ambas explotan lo que suponen que es el lenguaje de las redes sin dejarse atravesar por las imágenes digitales, por una concepción de internet más allá del chiste (Charlie Puth vs Charlie xcx) o las escenas cortas y constantemente interrumpidas, los gritos caóticos para no desviar la atención de la pantalla o, en el caso de la serie de Skinner, el constante flashback para que al espectador no se le olvide que hay una historia que contar. El problema con estas dos series es que su exageración en su concepción de internet es eso, una exageración: en ningún momento lo entienden como algo real, con consecuencias físicas y materiales ni siquiera en la vida de sus personajes. Para ellos, las redes son un relato ficcional que solo existe como forma de explotación capitalista para obtener beneficios. De manera más exitosa, Adults (Ben Kronengold y Rebecca Shaw, 2025) dialoga también con los lenguajes de internet, manteniendo el espíritu de Friends o Seinfeld, consiguiendo que los discursos digitales cobren forma material en la vida de los personajes. Por ejemplo, la idea de los pases de marginalidades cobra una absurda forma física en el primer episodio de la serie, situando un tono en el que estos códigos han permeado por completo en los personajes y sus acciones sin necesitar evidenciarlo.

Internet es un scroll infinito, inabarcable, en el que un enlace abre otro, otro y otro; en el que imágenes llevan a un video y los videos a webs: es una madriguera de un conejo, es una acumulación infinita y caótica. Esto es precisamente lo que no comprende I Love LA, escondida en convencionalismos estilísticos. Sin embargo, aunque está demasiado preocupada enfatizando la desconexión de sus personajes a través de zooms y primeros planos de los rostros, permite momentos de interés en la dejadez verbal de Firstman o el frenetismo naif de la interpretación de Whitaker; brilla en un segundo plano– narrativo y estructural –la forma en la que las emociones de los personajes van evolucionando previsiblemente hasta que explotan en el penúltimo episodio, para dejar el último abierto ante futuro. Se recrea, en cambio, en referencias, como con el personaje de Landry, un trasunto de Benson Boone y Alex Warren, y lugares comunes –expresados de forma literal cuando un personaje dice: “If You stop for a second you will fucking disappear”– sobre las redes sociales y en el engagement para describirlo y retratarlo como un espacio ficticio sin vida. Internet es una excusa, una industria más –podría resultar interesante la idea que plantea del canibalismo entre agente/amiga/influencer, producto y sujeto, pero realmente su guión no avanza en otra dirección que la del “girlbossismo”–. Por estas razones, tanto Los Ángeles como el internet de Sennott resultan completamente ajenos a la realidad. La ciudad y lo digital solo se intuyen al final de narración y la pantalla, demostrando así que no se los toma en serio, y por ello, necesita inventar un conflicto entre la url y el irl que no está vigente porque son, ahora, lo mismo.
I Love LA (Rachel Sennott, EE.UU, 2025)
Dirección: Rachel Sennott (Creador), Lorene Scafaria, Bill Benz, Kevin Bray / Guion: Sidney Butler, Austin S. Harris, EJ Marcus, Emma Barrie, Max Silvestri, Jean Kyoung Frazier / Producción: Bizarro Brothers, Treacly Productions. Distribuidora: HBO MAX / Música: Murray Gold / Interpretación: Rachel Sennott, Odessa A’zion, True Whitaker, Jordan Firstman, Josh Hutcherson.
