SI YO PUDIERA HIBERNAR (HASTA QUE TODO PASE)
Salir de la yurta

Interior de una yurta. Un primer plano muestra solo el rostro angustiado de Ulzii, un joven mongol. La cámara en mano panea: él está sujetando a su hermano pequeño por los brazos. Luego, la cámara se mueve nuevamente para mostrar al resto de la familia. La madre está a punto de ponerle una inyección, la hermana le sostiene las piernas y el más joven se ríe al ver la escena. La música, compuesta por varias voces, se detiene justo cuando se aplica la inyección. Así comienza el debut cinematográfico de Zoljargal Purevdash, Si yo pudiera hibernar (Hasta que todo pase) (2023).
Iniciar con el rostro de Ulzii (Battsooj Uurtsaikh), aislado del conjunto familiar, no solo establece quién es el protagonista, sino que anticipa gran parte del relato. La familia atraviesa una etapa de profunda pobreza tras la muerte del padre, una pérdida que la madre no ha logrado superar y le ha llevado a caer en el alcoholismo. En este contexto, el personaje interpretado por Uurtsaikh, un estudiante prometedor, se ve obligado a dejar la escuela y renunciar a participar en un concurso de física que podría ofrecerles una salida económica para mantener a los suyos. Frente a esta carga, él se cree capaz de poderla soportar en soledad, impulsado por una mezcla de orgullo y dificultad para expresar sus emociones.
La pobreza en los suburbios de Ulán Bator contrasta con la situación de los barrios ricos donde vive su tía, quien ha alcanzado cierto estatus, pese a ser ignorante, aprovechada y supersticiosa. Esta diferencia se refleja en el espacio y en la altura: un amplio piso con calefacción y agua corriente frente a las humildes yurtas a ras de suelo. El uso del carbón, que Ulzii recoge a diario para combatir el frío, se enfrenta con las pancartas de los barrios acomodados que denuncian su impacto ambiental. Pero ¿cómo sobrevivir a -30 °C sin calefacción si no puedes pagar otra fuente de energía?

Las composiciones en formato 2.35:1, marcadas por verjas y vallas, refuerzan el encierro del protagonista en una realidad asfixiante, sin escapatoria, y acentúan su aislamiento. Solo queda la evasión como refugio, ya sea bebiendo o jugando, como en el encuadre en el que juegan a las cartas y dan la espalda a su madre ebria. O en el plano secuencia, donde sortean quién irá a por cartones y el uso del fuera de campo de un personaje anticipa el riesgo de morir bajo estas condiciones; cualquier solución para combatir el frío comienza a parecer válida, incluso quemar a un perro.
Entre los llantos del animal, que se oyen en off, y la tos del hermano pequeño, emerge la única salida posible: apoyarse en los demás. Ulzii, tras comprender lo que ha perdido y lo que puede perder si continúa luchando solo, se abre al apoyo de sus vecinos y de su profesor. Es entonces cuando empieza a vislumbrar una salida y se vuelve así al primer plano de la cinta, con ese movimiento final que pasa del individuo a la colectividad.
Puede reprocharse al cierre -y a ciertos momentos del filme- una visión inocente, basada en la idea de que, con suficiente esfuerzo, todo es posible. No obstante, el punto de inflexión se da solo cuando el protagonista suelta la carga que ha llevado en silencio durante todo el metraje. La escena en la que observa una noche estrellada antes de participar en el concurso, acompañada del relinchar de un caballo en off -símbolo de un futuro lleno de posibilidades-, carece de sutileza, pero cobra fuerza al enmarcarse en un momento donde ese posible triunfo solo se alcanza gracias al apoyo colectivo.
Si yo pudiera hibernar (Baavgai Bolohson, Francia–Mongolia–Qatar-Suiza, 2023)
Dirección: Zoljargal Purevdash / Guion: Zoljargal Purevdash / Fotografía: Davaanyam Delgerjargal / Producción: Zoljargal Purevdash, Frédéric Corvez, Maéva Savinien – Amygdala Films, Urban Factory / Montaje: Alexandra Strauss / Diseño de Producción: Binderiya Munkhbat / Reparto: Battsooj Uurtsaikh, Nominjiguur Tsend, Tuguldur Batsaikhan, Batmandakh Batchuluun, Ganchimeg Sandagdorj, Batsaikhan Battulga, Urnukhbayar Battogtokh, Purevdulam Natsagbadam, Davaasamba Sharaw, Sukhee Lodonchuluun, Batzorig Sukhbaatar.
