PAPICHA, SUEÑOS DE LIBERTAD

Las buenas intenciones…

La década negra, aquel conflicto civil argelino que se prolongó a lo largo de diez años -desde diciembre de 1991 hasta febrero de 2002- es el contexto utilizado por la debutante Mounia Meddour para su alabada ópera prima Papicha, sueños de libertad (2019). La cinta, sección oficial de Un Certain Regard en Cannes, así como premio del público en la Seminci de Valladolid y mejor ópera prima en los Premios César, centra su mirada en el reivindicativo papel de las jóvenes mujeres progresistas (Papichas) que lucharon contra la coacción y los brutales asesinatos promovidos por varios grupos de rebeldes islamistas radicales durante la década de los 90. En concreto siguiendo la historia de Nedjma, una estudiante alojada en la ciudad universitaria de Argel que sueña con convertirse en estilista y se niega a que los trágicos sucesos y prohibiciones acuciantes le impidan llevar una vida normal.

Papicha, sueños de libertad. Revista Mutaciones

Tomando una marcada, noble y necesaria mirada feminista sobre las situaciones acaecidas en aquel periodo, que aún hoy tienen su reflejo en todos los países con conflictos político-religiosos de base similar, Papicha, sueños de libertad se expone como un grito de rebeldía tan urgente en su mensaje, como convencional en las formas textuales, narrativas y visuales que utiliza. Y no es que Meddour tenga poco que contar, ni mucho menos. El fondo argumental de su película ahonda en diversos y muy interesantes temas, entre los que destaca una precisa y metafórica observación de las prendas de vestir como símbolo, tanto de la libertad de las protagonistas, como del propio punto de partida de sus problemas y coacciones.

Es necesario recalcar, así, esos instantes en los que Meddour se detiene en la ropa que sangra y cubre los cuerpos asesinados, prendas que surgen de las mismas telas que pretenden detener los progresos que han llevado a dichas ejecuciones (fundamentalistas que asesinan a papichas, entre otras cosas, por no acatar las normas de vestimenta). Aunque su forma de hacerlo no sea las más honesta por su excesivo melodramatísmo, remarcando en demasía con música las emociones de las protagonistas, es interesante reflexionar sobre como la cineasta acaba elaborando un contrapunto en el que esos mismos hilos son el futuro, el proceso y el sueño de libertad de Nedjma. Una dualidad que consigue mostrarse, en varias ocasiones, de manera bastante bella, al menos alegóricamente, al detenerse en su proceso de creación sin mayores detonantes. Simplemente mostrando la plena felicidad de una joven que sueña con el cambio a través de la moda.

Papicha, sueños de libertad. Revista Mutaciones

Sin embargo, todas estas buenas intenciones y logros a nivel contestatario, no tienen su reflejo fidedigno en las formas fílmicas. El constante empeño por parte de Meddour de extremar todo hasta un dramatismo casi telenovelesco nos lleva a toparnos con una cámara que solo se acerca a los primeros planos y los planos detalle cuando quiere remarcar y enfatizar los impactos emocionales sucesivos que reciben las protagonistas. Impactos que parecen buscarse, una y otra vez, en todas y cada una de las secuencias del filme. En su necesidad por mostrar el mayor número de desgracias posibles, Papicha, sueños de libertad no pone freno a la hora de sumar circunstancias que acaban conformando un más que previsible catálogo de vaivenes dolorosos. Ese empeño por remarcar, tanto a nivel argumental, como visual, todos los problemas, acaba desembocando en la proyección de unos personajes que son simples marionetas de un guion condescendiente.

Esta sucesión más que obvia del principal tema, así como de las formas que parecen buscar constantemente el dolor (la cámara lenta con la muerte de la hermana o los flashbacks finales tras la masacre en la universidad) acaban haciendo palidecer los puntos positivos que la cinta tiene. Todo resulta demasiado convencional, demasiado previsible. Como esa mano que a través de la ventanilla de un coche busca hacer formas en el aire frente a una carretera en el mar. Una escena que pretende simbolizar las ansias de libertad de su protagonista, pero que lo único que acaba descubriendo son las débiles maneras que tiene la película de dibujar los diversos conflictos que propone la trama.


Papicha, sueños de libertad (Papicha, Argelia, Francia, Bélgica, Qatar, 2019)

Dirección: Mounia Meddour / Producción: Ink Connection, High Sea Production, Scope Pictures, Tayda Film, Tribus P Film, Same Player, Fonds Impact / Guion: Fadette Drouard, Mounia Meddour / Música: Rob / Fotografía: Léo Lefèvre / Reparto: Marwan Zeghbib, Lyna Khoudri, Shirine Boutella, Amira Hilda Douaouda, Yasin Houicha, Zahra Manel Doumandji, Aida Ghechoud, Nadia Kaci, Meriem Medjkrane, Samir El Hakim, Khaled Benaissa, Abderrahmane Boudia, Malek Ghellamat, Ahmed Benaïssa, Amine Mentseur

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