LA SOMBRA DE MI PADRE
Los presagios de la memoria
Una sombra puede ser una ausencia de luz, pero también una forma de presencia: un fantasma, una aparición, un augurio. Esta ambigüedad está en el corazón del debut en el largometraje de Akinola Davies Jr., el primer film nigeriano en competir en Cannes, donde se presentó en la sección Un Certain Regard. La sombra de mi padre hace del presagio su mecanismo central; es una historia de caídas anunciadas, de presencias que ya son ausencias: la de un padre y la de un país.
El padre es Folarin (Ṣọpẹ Dìrísù), que vuelve para reencontrarse con sus dos hijos (interpretados por los hermanos Chibuike Marvellous y Godwin Egbo) y llevarlos con él durante un día a Lagos, la capital, mientras intenta cobrar un sueldo pendiente. La aparición de Folarin viene marcada por su ausencia pasada, de motivos y duración indeterminados, que le ha convertido en un desconocido para su familia. Pero sobre todo está definida por su ausencia futura, que flota en toda la película desde su propio título y que parece anunciarse cada vez que el personaje sangra por la nariz, rompiendo sutil pero certeramente su compostura. Los diálogos entre padre e hijos, que ahondan sin tapujos en su relación, de tan explícitos rozan en ocasiones lo maniqueo. Sin embargo, funcionan como recreaciones de la memoria, conversaciones no realistas reconstruidas a partir de un recuerdo de infancia. Y es que La sombra de mi padre es un ejercicio de reimaginación: aunque de inspiración autobiográfica, el padre de Davies (que coescribe con su hermano Wale) falleció cuando él era solo un bebé. La ficción es aquí despedida imaginada, recreación pura.

También, como hiciera Charlotte Wells en Aftersun (2022), Davies escoge rodar en celuloide para trasladar un sentido de nostalgia material a la imagen. El uso del formato de 16 mm está subrayado con cortes visibles tanto en la imagen como en el sonido: se expone la fragilidad del soporte para hablar de la fragilidad de la memoria. Sin renunciar nunca a la linealidad ni introducir un marco narrativo, estas elecciones formales sugieren una historia recompuesta a partir de fragmentos y el punto de vista de alguien que recuerda.
La presencia ya ausente de Folarin encuentra su eco en la situación del país, la Nigeria de 1993. Los mismos presagios de muerte que se ciernen sobre él se extienden por toda la capital. «Esto es Lagos, hay que abrir los ojos», avisa el padre a sus inexpertos hijos cuando casi los atropellan. Y la cámara nos invita a hacer lo mismo: observar, con cuidado, antes del impacto. La dirección de fotografía de Jermaine Edwards y el diseño de producción de Jennifer y Pablo Anti recrean una ciudad frenética, vívida, de colores y ritmo magnéticos. Pero el punto de vista se detiene en planos detalle de comida pudriéndose, insectos colándose por los rincones, pájaros carroñeros volando en círculos. A la manera del Alfonso Cuarón de Y tu mamá también (2001), Davies siembra el viaje de sus protagonistas de augurios oscuros que apuntan a la convulsa realidad política del país.

Nunca es más evidente esta oscuridad que con las apariciones de militares que recorren armados la ciudad. Ante ellos, la imagen siempre se ralentiza, cauta o temerosa. Esta cámara lenta reproduce la expectativa tensa de una población esperando el resultado de las elecciones, las primeras en una década tras el golpe de Estado de 1983. Captura, por tanto, el momento en el que, junto al miedo y la rabia, parece posible la esperanza, justo antes de que los resultados sean anulados por el Gobierno militar y se desate la violencia.
La sombra de mi padre es, en definitiva, el retrato de una familia y un país al borde del abismo, un relato de presencias fugaces entre largas ausencias. En ella, se entrelazan historia y memoria a través de la mirada de dos niños para los que no existe una distinción entre una y otra. Aunque la influencia de otras obras autoficcionales recientes, como la mencionada Aftersun, es más que reconocible, el debut de Davies anuncia también una mirada y sensibilidad propias que merecen toda nuestra atención.
La sombra de mi padre (My Father’s Shadow, Nigeria, Reino Unido, 2025)
Dirección: Akinola Davies Jr. / Guión: Akinola Davies Jr. y Wale Davies / Fotografía: Jermaine Edwards / Montaje: Omar Guzmán Castro / Producción: Crybaby Films, Fatherland Productions, BBC Film y Element Pictures / Reparto: Sope Dirisu, Godwin Egbo, Chibuike Marvellous Egbo / Distribución en España: Mubi

Qué bueno que llegue a las salas cine de otras culturas. Sólo el trailer ya trae una bocanada de aire fresco. Muy buena crítica que la hace más apetecible aún. Deseando verla.