FLEE

Los trazos imborrables

Cuando las imágenes fotográficas son inexistentes, escasas o impracticables, el cine documental ha optado, desde hace algunos años, por la animación. No debería, por tanto, representar ninguna novedad que Flee, la película de Jonas Poher Rasmussen, utilice el dibujo para narrar el testimonio de Amin, un refugiado afgano que huyó junto a su familia a Rusia para, odiseas más tarde, acabar en Dinamarca. Y sin embargo, sí supone una sorpresa descubrir que este mecanismo no ha sido la consecuencia de una carencia fílmica material como sucedía en La imagen perdida (L’image manquante, Rithy Panh, 2013), sino la de una decisión ética y profesional más cercana a Z32 (Avi Mograbi, 2008), no desvelar la identidad del protagonista.

Flee. Revista Mutaciones 3

Continuando con el género, si para la titánica Vals con Bashir (Ari Folman, 2008) la memoria era una construcción ficticia, una articulación de la psique como defensa para sobrevivir al trauma de ser partícipe de una masacre bélica, para Flee el recuerdo sirve precisamente para desmembrar la ficción. En una suerte de contradicciones a partir de varias entrevistas, el propio testimonio de Amin, guía y pasajero de la guerra afgana y la inmigración europea, se resquebraja para delatar que nunca fue el niño que fingió ser, que no era huérfano ni viajó solo, que todo lo que el director (y gran amigo) creía saber sobre él fue una mentira para evitar la deportación. Las palabras reales recogidas a través de grabaciones pseudoradiofónicas, tienen como objeto último desenmascarar a su propio personaje, deconstruir su memoria y responder a la pregunta que abre el film: “¿Que significa casa para ti?”

“¿Casa? Casa es un sitio seguro. No es un lugar temporal” Precisamente la identidad, el hogar personal e íntimo, como vértebra del discurso de la película. Porque cuando Amin, un chico que tuvo que lidiar con ser homosexual proviniendo de una tradición islámica donde el amor es un pecado castigado con prisión, se refiere a casa en el fondo habla de liberación emocional, de ser uno mismo. Peregrinar por la Rusia postcomunista, donde se recibía McDonalds con expectación evangélica y la policía violaba la ley, o sobrevivir a las aguas heladas del Báltico sobre un cascarón de chatarra son traumas que se arrastran por el camino. Negar quien eres, mentir sobre tu pasado y ocultar tu presente a tus seres queridos es hundirse, es no sentirse nunca seguro, es no tener hogar. 

Flee. Revista Mutaciones 2

Jonas Poher Rasmussen reconstruye en Flee un relato de “huida” física e inmaterial a través de esbozos difusos por el tiempo, un presente testimonial redibujado y breves píldoras de realidad referencial. Estos tres recursos, la animación al carboncillo de trazos agitados, rostros ensombrecidos y borrones que podrían tener algo que ver con el cine abstracto de vanguardia; la colorida y precisa máscara cercana a la rotoscopia con la que se representan las entrevistas; y los fragmentos de archivo documental se intercalan no siempre con el mismo acierto. Mientras que los dos primeros demuestran su razón de ser, generar un estado emocional alterado el primero, y mantener el secreto de la identidad de Amin el segundo, el tercero corrompe la propia naturaleza material de la película. Al albergar una imagen real, se adolece la fuerza del relato. El archivo sonoro ya era fuente suficiente para justificar la verosimilitud, ya se había trazado un pacto con el espectador sin que fuese necesario señalar que aquello que se narra, efectivamente, sucedió de verdad. 

Quizás por este motivo, por su falta de valentía o integridad, Flee encaje argumento y dispositivo en una puntualmente desvirtuada puesta en escena sobre la falta de identidad y la impersonalidad, sobre ser sin poder ser quien uno quiere. La sinceridad de su discurso emociona e indigna, humaniza el dolor de las víctimas y apuntala la decadencia occidental, pero quizás, si hubiera confiado plenamente en la potencia narrativa de su ilustración, si no hubiese remarcado su naturaleza documental, habría significado algo más, un monumento del cine de animación no ficcional.


Flee (Dinamarca, 2021)

Dirección: Jonas Poher Rasmussen / Guión: Jonas Poher Rasmussen / Música: Uno Helmersson 

Un comentario en «FLEE»

  • el 07/03/2022 a las 10:53
    Enlace permanente

    *** FLEE (2021) Jonas Poher Rasmussen

    Combativa cinta que desarma nuestra falta de empatía hacia el drama humano de todos aquellos que deben abandonar su hogar cuando la violencia les alcanza. Más allá de cierto trazo grueso a la hora de abordar la situación política en zonas tan complejas y sensibles como el Afganistán de los ochenta o la Rusia de los noventa, así como el beneplácito del llamado mundo occidental en relación al tema de la inmigración, la propuesta es conmovedora, elocuente y en ciertos momentos claustrofóbica. Una animación que busca ser realista y dibuja principios éticos donde materializar un futuro de convivencia y entendimiento.

    https://cautivodelmal.wordpress.com/

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