ENTREVISTA A TABARAK ALLAH ABBAS
«Estoy muy feliz de que la película pueda llegar a todo el mundo, no solo a una diáspora, un país o una comunidad. Es una película para todos»

La película comienza con una narración en off en la que hablas del exilio concreto de tus padres de Irak; introduces así una vertiente personal específica que te vincula directamente con el relato.
Quería que la gente entendiera que esta es una película basada en hechos reales, por eso la empiezo con mi voz y la termino con la de mi madre, acompañada de la foto de mis padres. Al final, es una película de ficción, así que realmente es lo que quieras; es un shonen con cíborgs, peleas y de todo, pero al final, es la verdadera lucha de personas reales. Hoy leí una crítica en la que se hablaba de que quizás la voz era demasiado y pensé “¡Oh no!”. Para mí era solo una forma de que la gente entendiera que soy yo y que veo a mis padres a través de mis ojos. Son unos superhéroes sí, pero creo que funciona de la misma manera para todos los niños que vieron las luchas personales de sus padres en vida.
Nos interesa mucho esta idea que se manifiesta también en la voz en off, la de tratar de visitar ese espacio por medio de la creación, partiendo de los breves recuerdos y anécdotas de tus padres… ¿Cómo comienza el proceso de adaptación a la animación?
En realidad, quería hacer una película que contara la historia de mis padres desde que empecé en la escuela de cine, pero no estaba segura de qué decir porque ellos son muy quisquillosos y no les gusta que compartamos la historia de la familia públicamente. Me dicen mucho: «No, no, no digas eso, no digas lo otro». Mi madre me hizo cambiar los nombres de los dos protagonistas porque decía que no quería que la reconociesen, pero yo pensaba: «Ahí está tu foto al final; todo el mundo necesita conocer tu cara». Así que, por un lado, entiendo que no querían y, al mismo tiempo, todo parte de una muestra muy pequeña de recuerdos, pero no es la historia real. Es solo esa que yo he creado en mi cabeza y para mí esta película es un intento de una carta de amor para ellos. Y espero que lo entiendan así ahora mismo.
Uno de los aspectos principales que introduce el uso de la animación es deslocalizar la historia, no anclarla a un contexto espacial en particular, pese a que sí que mantienes esta ligadura estética y musical con Irak.
Exacto. En cuanto a la música, fue un proceso curioso porque claro, nuestro compositor, que es francés, no sabía escribir música árabe. Me dijo: «No, Taba, no sé cómo hacer eso». Así que opté por un compositor iraquí, director de la Orquesta Nacional Árabe de Nueva York, que fue el que escribió la parte árabe. Y Loewen escribió la parte, digamos, más occidental. Pero sí, quería este tipo de música porque es la que escuchaba mi padre todas las mañanas. De hecho, yo empiezo el día de la misma manera, así que para mí era muy importante que la música se mantuviera en nuestras raíces. Y, por ejemplo, hay un sample que tomé del anime Bleach. No sé si lo habéis escuchado en la película; es literalmente el mismo tema, pero hecho con otro instrumento. Espero que nunca lo descubran, porque tendría que pagar mucho dinero, pero, por ejemplo, para esa parte también tomé todas las referencias de anime que me gustan, como el momento en que flotan en el agua en el que la música es muy al estilo Ghibli, algo flotante. No diré que es música exclusivamente iraquí, porque no lo es. Pero indudablemente la historia es en Irak, la gente habla en dialecto iraquí, el paisaje es así y creo que la gente lo entiende. Y en ese sentido, es el uso de la animación lo que la hace universal. Una vez un chico vio la película, se me acercó y me dijo: «Estoy muy emocionado porque me recuerda la historia de mis abuelos cuando tuvieron que irse de Irlanda, en la guerra». Y yo pensé: «¿Cómo?». En mi mente, nunca se van a establecer estos vínculos, pero ahí están. Así que estoy muy feliz de que pueda llegar a todo el mundo al final, no solo a una diáspora, un país, una comunidad. No es una película suiza ni iraquí. Es una película para todos.
Por otro lado, en el inicio se muestra el proceso creativo, los bocetos de los héroes que representarán a tus padres. ¿Por qué decidiste incluir ese aspecto antes de que comience la narración en sí?
Principalmente es una cuestión estética, pero, siendo honesta, estaba tan abrumada con la producción, ya que también produje la película, que a veces simplemente dejé que los animadores hicieran su trabajo porque son muy profesionales y saben lo que hacen. Han trabajado en One Piece, Bleach, Attack on Titan, etc. Esa escena fue improvisada por ellos y, cuando la vi, pensé que iba exactamente con la historia y también, como que, rompía recuerdos, así que entramos a pensarla más. Tiene que ver con lo que dije al principio, es otra muestra de recuerdos, por eso la imagen no está terminada, está en bruto. Así que esto también era una idea que me funcionaba, pero definitivamente la hicieron cien veces mejor de lo que les dije.

En la película, la tecnología explora en el pasado con un uso anacrónico, que ha servido habitualmente para explorar temas como lo humano, el futuro o la guerra. Además, el diseño de los cyborgs que representan a tus padres tiene una estética afín a la animación japonesa de los 80 y 90, con trazos menos ‘pulidos’, en la línea de Akira, Ghost in the Shell y Evangelion. ¿Cómo influyeron estas referencias en la construcción visual y temática de la película?
Las referencias están basadas exactamente en eso, pero creo que es porque todos crecimos con este tipo de películas y de anime. Así que fue muy instintivo usar el estilo robótico en este sentido, porque también me encanta la mecánica, el dibujo y esas cosas. Pero igualmente creo que fue muy instintivo usar la palabra robot para hablar de la gente mala en la política. Por ejemplo, creas robots emocionales para los padres, porque siguen siendo humanos. Son simplemente cíborgs, pero los verdaderos malos, los estadounidenses, son robots completos: no tienen emociones, son simplemente máquinas de matar. Así que también creo que todo este anime que vi de niña y se me quedó grabado, como Ghost in the Shell, ha influido mucho. También un tema recurrente en todas las películas de ese tipo es dónde va tu alma si tu cuerpo ya no está y esto encaja a la perfección con la temática central. Asímismo, hay muchas referencias a Ghibli, a One Piece -pero más al germen clásico del principio de la serie, el estilo de lucha- o a Attack on titan, que también es fundamental en las escenas de batalla. Todas estas referencias se van uniendo con las partes narrativas donde me inspiré en muchas películas árabes. No sé si conocéis a la directora Nadine Labaki, que hace este tipo de películas muy fuertes, pero en algunos momentos te ríes y no siempre transmite la misma emoción. Tanto Cafarnaún (2018) como su película más antigua Caramel (2007) me inspiraron, cómo habla literalmente de un pueblo de musulmanes y cristianos, pero desde el humor. Así que puedes romper esa regla incluso si es un documental o una historia personal.
My Homeland (Mawtini) cierra revelándose a sí misma, con ese uso de la foto familiar como gesto de honestidad que nos sirve tanto para vislumbrar el espacio, como para poner cara a tus padres y a su viaje… ¿Habías pensado desde un primer momento cerrar así la película?
Quería que la gente entendiera que esta es la historia de mis padres, que son dos humanos que existen y no lucharon contra robots. Pero para mí, lucharon de verdad cuando tuvieron que irse de un país y tuvieron que dejar a toda su familia, amigos, dinero y llegar a un país sin conocer a nadie. El no saber el idioma, no tener trabajo y cargar con un bebé de cuatro meses, para mí, son habilidades de superhéroe. En un primero momento quería poner la imagen al principio y Elena López Riera, que fue mi tutora me dijo que no, que rompería con la narrativa que quería transmitir. Me hizo ponerla al final y funciona diez veces mejor, así que le doy el crédito. Luchó con toda la escuela por mí, por la película y me dijo que esta foto real de cuando mis padres llegan a Suiza hará que la gente entienda mucho mejor lo que quiero decir. Así que sí, tuve muchas ganas de terminar con eso, especialmente con la voz de mi madre. Yo hago la voz en off de mi madre en la parte animada y quería que la gente escuchara su voz real y entendiera que está aquí, que está con nosotros, por eso la incluí al final.
My Homeland (Mawtini, Tabarak Allah Abbas, 2025)
Dirección: Tabarak Allah Abbas / Guion: Tabarak Allah Abbas / Producción: Delphine Jeanneret (HEAD), Nicolas Wadimoff, Misam Ghadiali (SIZE MEDIA) / Fotografía: Tabarak Allah Abbas / Música: Loan Boulat / Montaje: Camille Uliana

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