ENTREVISTA A TA-WEI CHI (TAIWÁN CON ORGULLO 2026)
Los cines de Derek Jarman o Pier Paolo Pasolini lograron que el amor y el deseo queer […] quedaran elevados al terreno de lo sagrado.

Una de las claves del ciclo “Taiwán con Orgullo”, organizado en el marco del QueerCineMad, es el foco en la relación entre Europa y Taiwán. ¿Por qué en ciertos momentos de la historia se ha mirado a Occidente como referente cultural o político desde Taiwán para la creación artística, literaria y cinematográfica?
Los directores y escritores taiwaneses han estado muy influenciados por los Estados Unidos, ya que se consideraba un aliado útil y durante años ejerció un fuerte dominio cultural en Taiwán. Sin embargo, a pesar de ese control, los artistas taiwaneses que querían distanciarse de las corrientes más mainstream de Hollywood veían en la cultura europea la posibilidad de un arte más libre. Era la única posibilidad, además, pues durante mucho tiempo la propia cultura china también resultaba un tabú.
¿Por qué se establece esta relación tan concreta con el cine de autor taiwanés y en concreto el cine queer que se estaba haciendo en Europa?
En los años ochenta, el acceso al cine de autor europeo y a las obras de festivales ofreció una alternativa a Hollywood, que a los creadores les parecía demasiado comercial. Fue en ese cine de autor y en el cine queer europeo donde los artistas taiwaneses encontraron una forma de expresión artística que realmente deseaban explorar.
¿Cuáles son los elementos de estas cinematografías que permean en la cultura taiwanesa?
El descubrimiento del cine queer europeo despertó un fervor casi religioso. Los cines de directores como Derek Jarman o Pier Paolo Pasolini se percibían como una posibilidad de entrelazar el deseo queer con esa espiritualidad. No solo cautivaron a la audiencia, sino que lograron que el amor y el deseo queer, que a menudo eran percibidos por la sociedad como algo «sucio», quedaran elevados al terreno de lo sagrado.
El cine taiwanés, y tu propia novela –Membranas–, tienen una clara tendencia a situar el agua en el centro de la narrativa (de hecho, otras películas que han pasado por el festival también han usado el océano o la lluvia como metáfora). En tu trabajo, ¿cómo entiendes el papel del agua en relación con la identidad queer y taiwanesa?
Es cierto que el agua y los océanos están muy presentes en el imaginario queer. En el caso de Membranas, escrita en los noventa, este elemento está muy conectado con la percepción que los taiwaneses tenían de su propio territorio. Durante la ley marcial, a la población se le inculcó una identidad continental vinculada a China, negando la idea de una cultura insular, independiente y rica por sí misma. Tras el fin de la ley marcial, Taiwán comenzó a mirar hacia lo oceánico y a alejarse de lo continental. Pasamos de ser una sociedad que metafóricamente «vivía bajo el agua» a abrazar nuestra propia cultura isleña.
¿Esta forma de abordar la cultura y de reconocerse en ella ha permitido profundizar y construir una genealogía queer taiwanesa?
Así es. Hoy en día, muchos representantes públicos en Taiwán están convencidos de que se debe hacer un gran esfuerzo por conservar el pasado queer del país, sobre todo porque el periodo de la ley marcial fue especialmente homófobo. Existía el peligro real de que esa memoria no se celebrara, sino que se olvidara. Ha sido solo a partir de los años noventa y con la llegada del nuevo milenio cuando ha sido posible investigar y recuperar el pasado, los textos y las vidas de la comunidad queer.
