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EDITORIAL: BONG JOON-HO, PULGADAS A KILÓMETROS

Bong Joon-ho, pulgadas a kilómetros

Mickey 17- Revista Mutaciones

En su discurso al recibir el Globo de Oro a mejor película de lengua no inglesa en 2019 por Parásitos, Bong Joon-ho reivindicó el papel del cine internacional con su ya célebre cita: “una vez que superen la barrera de una pulgada de los subtítulos, descubrirán muchas más películas asombrosas.” Durante la ceremonia de los Oscar de 2020 la producción surcoreana se llevaría cuatro galardones: mejor película, director, guion original y película internacional. En sus discursos frente la Academia de cine, Bong Joon-ho fue considerablemente menos tajante con su mensaje de reivindicación hacia un cine más plural, quizás porque la propia naturaleza de estos premios escapaba a la lógica segregacionista que habían seguido hasta hacía poco.

El premio a mejor película internacional (anteriormente conocido como premio a mejor película en lengua extranjera) fue entregado por primera vez en la vigésima ceremonia de los premios de la Academia. Una categoría diferente, semánticamente similar a la de mejor película, pero irremediablemente relegada a una liga inferior dentro de la jerarquía de los premios por lo tajante de su hermana mayor. Mejor película, punto. Internacional, o no. No hay mejor película que la mejor película. Y no fue hasta la nonagésimo segunda edición de los Oscar que una cinta internacional, de habla no inglesa, sería capaz de escapar a esa desunión arbitraria. Bong Joon-ho debió sentir una sorpresa especial al recibir el premio al mejor director -su segundo premio de aquella noche-, ya que él mismo comentó de soslayo acerca del papel habitual del cine internacional en los Oscar, bromeando con: “después de ganar mejor película internacional, creía que ya había acabado por hoy, y estaba listo para relajarme.” Dando a entender así que la función popularmente aceptada de las películas internacionales, hasta ese momento, era la de ganar película internacional; quedarse en su esquina de los premios y ganar lo suyo.

La victoria sin precedentes de Bong Joon-ho y Parásitos en la temporada de premios de 2019-2020 sirvió no sólo como un paso adelante hacia un mercado de propuestas populares muchísimo más plural y rico, sino también como un importante toque de atención hacia las élites del entretenimiento generalista. Volviendo a su discurso en los Globos de Oro, la intención y fraseología de las palabras del director surcoreano son más tajantes aún si las leemos desde el inglés “original” al que fueron traducidas (ya que este humilde aficionado no tiene autoridad alguna para hablar del coreano original en el que fueron expresadas). “(…)you will be introduced to so many more amazing films” da a entender que, hasta entonces, estas películas no han sido descubiertas ni valoradas en el escenario de premios y, por extensión, no han sido valoradas como candidatas lícitas al mismo interés y atención que cualquier producción de corte anglosajón/occidental. 

Parásitos- revista Mutaciones

A principios de 2022 se anunció que el próximo proyecto de Bong Joon-ho sería una adaptación de la novela de Edward Ashton, Mickey7, que tendría por título Mickey 17, a cargo de Warner Bros y con producción y elenco norteamericano en su gran mayoría. La película sufrió numerosos retrasos, estrenándose finalmente en marzo de 2025. Se trata del tercer trabajo del cineasta en Hollywood, precedido por Snowpiercer en 2013 y Okja en 2017. 

Mickey 17, me ha parecido la más estéril de sus películas fuera de Corea. En general, creo que una especie de discurso algo inflado alrededor de algunos aspectos particularmente superfluos (o que quizás encuentro poco significativos para el resultado final) de la puesta en escena de anteriores trabajos han hecho algo de mella en mi opinión sobre este último trabajo. Las más que debatidas “líneas imaginarias” que se cruzan en Parásitos o el “conflicto horizontal” que propone en Snowpiercer flaquean en comparación a un humor que creo que siempre ha sabido manejar con un gusto particular -incluso en su errado pero innegablemente competente nuevo film-. Sin embargo, la película está demasiado arropada por un sistema y unos precedentes que hacen que me pregunte: ¿qué pinta Bong en todo esto? ¿Qué pinta Bong Joon-ho, cineasta de la precariedad y la lucha de clases, dirigiendo un mega-blockbuster de cien millones de dólares? ¿Qué pinta Bong Joon-ho, retratista de la cotidianeidad en mitad de lo extraordinario, tirándole saetas a Donald Trump? Pienso en mis instantes favoritos de su filmografía, esas escenas en la pequeña caseta-quiosco de The Host (película en la que supo manejar un equilibrio entre lirismo y espectáculo más que mayúsculo), y siento que son dos cineastas a kilómetros de distancia. Y es, en parte,  porque realmente lo son. 

Mickey 17 - Revista Mutaciones

Con todo esto no quiero decir que una superproducción multimillonaria de mano de una de las majors de Hollywood no pueda tener un mensaje realmente acorde con el leitmotif de lucha de clases que viene proponiendo el director desde siempre. Puede que sí sea capaz, a pesar de su condición de producto generalista. Me gusta cuando se dan esos casos, son películas que me interesan muchísimo en su problemática, en ese conflicto de intereses. ¿Quiero decir, con todo esto, que Bong Joon-ho se ha rendido a un sistema capaz de coartar los valores de su cine? Puede, pero no exactamente. En más de una década, tres de las cuatro películas que ha hecho han sido en Estados Unidos. Conscientemente o no, este mercado se ha convertido en el verdadero grueso de su trabajo. A pesar de todo, de valorar lo interesante de esta problemática, siento que sus palabras en 2019 son más importantes y reivindicables que nunca. Siento que ninguna parodia chanante al estado actual de nada, será tan trascendente como la variedad en las voces y miradas, plurales, ricas y sin fronteras: así es como de verdad se hace justicia a las palabras que dedicó a la academia y a occidente en general en 2019. Y, sobre todo, siento que hay algo de derrota en que su cine se haya tenido que mudar a Estados Unidos y al inglés para tener que seguir promulgando una truncada versión de su imaginería.

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