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PROYECTO SALVACIÓN

La eficacia de lo conocido

Proyecto Salvación. Revista Mutaciones - 1

El cine de ciencia ficción imagina futuros para hablar del presente. Muchas veces señala tensiones de su tiempo y se acerca a aquello que inquieta -como abismo, como pregunta aún sin forma-; advierte posibles consecuencias, pone en escena nuestros miedos y ensaya qué es lo humano -y lo no humano-. En este sentido, Proyecto Salvación (Project Hail Mary) afirma sin mucho riesgo: vivir solo no tiene sentido. O, dicho de otro modo, solo vale la pena salvar el mundo si hay alguien con quien compartirlo.

El punto de partida no es nuevo, ni propio del género. La idea de que la vida se completa en el vínculo aparece en relatos muy distintos, desde la deriva existencial de Into the Wild (2007) hasta el melodrama más clásico. Aquí se la envuelve en una aventura espacial que recupera el espíritu épico del género sin cuestionarlo. La misión, el aislamiento, el descubrimiento, el sacrificio: todo esto funciona.

Es en su núcleo narrativo donde la película encuentra su motor más claro. Aquí no hay que leer entre líneas ni pensar demasiado, esa idea motriz se enuncia desde el diálogo: No se trata de valentía, sino de tener a alguien por quien merezca la pena sacrificarse. Así responde el capitán de la nave a nuestro protagonista, Grace, cuando éste admite no tener el valor de asumir una misión sin retorno.

Proyecto Salvación. Revista Mutaciones - 2

El arco de Grace, sostenido por el magnetismo y carisma de Ryan Gosling, se construye sin demasiado desvío alrededor de ese desplazamiento: de la supervivencia individual al sacrificio compartido. La aparición de Rocky termina de sellar el relato como una buddy movie en clave cósmica. La amistad -y no el amor romántico, apenas esbozado en el personaje de Sandra Hüller– es el verdadero impulso y sentido. En ese vínculo improbable y tierno la película encuentra su mayor encanto, pero sin alejarse de su previsibilidad.

Proyecto Salvación no deja de sentirse como un ensamblaje de formas ya conocidas, con ecos de Interstellar (2014), 2001: A Space Odyssey (1968), Arrival (2016) o Passengers (2016). Incluso en la construcción del alienígena amable, comunicativo y entrañable, resuena la tradición humanista de E.T. el extraterrestre (1982). Pero no hay relectura, apropiación o riesgo, sino una especie de remix operativo. En sus extensos 156 minutos, la película acumula elementos sin terminar de tensarlos. Hay ciencia, emoción, humor, espectáculo, pero sin ir a fondo con ninguno. El resultado es un tono amable, accesible y, por momentos, excesivamente inocente. Una ciencia ficción “para todos”.

En la experiencia cinematográfica aparece una dimensión de interés. El diseño sonoro (quizá lo más creativo) y la escala visual invitan a ser vividos en sala. En un contexto dominado por el streaming y el consumo individual, la película recupera algo del cine como evento compartido. Y este gesto dialoga con su propia tesis: la necesidad del otro, la importancia del vínculo, la imposibilidad de existir en soledad.

Proyecto Salvación. Revista Mutaciones - 3

Pero ese mismo gesto abre una contradicción. Que un blockbuster de gran presupuesto (unos 200 millones de dólares) articule un discurso sobre la solidaridad, la comunidad y la empatía universal, invita a detenerse un momento. ¿Qué hacemos con ese mensaje cuando proviene de una maquinaria industrial que, en muchos sentidos, reproduce las lógicas que dice cuestionar?

Porque si algo ha demostrado el cine de ciencia ficción es que no necesita de esa escala para pensar lo humano ni para señalar sus urgencias. Ahí están propuestas fuera del circuito dominante que, con menos recursos, encuentran mayor libertad para pensar, desbordar y cuestionar nuestro presente, como O Último Azul, un film también con humor, personajes increíbles y el foco en el vínculo y el amor como condición.

Tal vez hoy resulte necesario un relato así de accesible, pero más necesario aún es no dejar de pensar las condiciones que lo hacen posible, las amenazas del presente y cómo podemos construir un futuro mejor. En ese sentido, Proyecto Salvación acierta más de lo que arriesga. Y en ese equilibrio eficaz se juega también su límite.


Proyecto Salvación (Project Hail Mary, EE. UU., 2026)

Dirección: Phil Lord, Christopher Miller / Guion: Drew Goddard / Producción: Phil Lord, Christopher Miller, Amy Pascal, Ryan Gosling / Dirección de Fotografía: Greig Fraser / Montaje: Joel Negron  / Música: Daniel Pemberton / Reparto: Ryan Gosling, Sandra Hüller, Lionel Boyce, Ken Leung, Milana Vayntrub, Liz Kingsman, James Wright

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