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TE VAN A MATAR

1000 maneras de mutilar un cuerpo

Kirill Sokolov es un amante de la violencia y el humor negro. Sus anteriores películas ¿Por qué no te mueres? (Sokolov, 2018) y Sin mirar atrás (Sokolov, 2021), tendían por usar lo grotesco como capas que exploran relaciones disfuncionales llevadas al límite. Ahora, respaldado por el productor Andy Muschietti quien ha dirigido proyectos como It (Muschietti, 2017) y con el apoyo de Warner como distribuidora, Sokolov suma a su filmografía una película que, en vez de suavizarse, apuesta por ir un paso más allá.

Desde la propia introducción, la película plantea su punto a través de los diferentes elementos puestos en escena. La idea de la familia perfecta se construye a través de un plano subjetivo en el que se alinea la mirada de la protagonista y el espectador, situándose frente a un escaparate en el que una familia representada por maniquíes disfruta de una comida ideal. La ropa perfecta y el color dorado —que simbolizan el estatus— bañan toda la escena, enmarcada por un plano general que establece la distancia con la vida real, representada por la noche oscura y la lluvia que golpea a las dos niñas. Esta primera parte se cierra con una potente escena en la que Asia (Zazie Beetz) destruye por completo la ilusión de un futuro normal junto a su hermana al disparar a su padre en el estómago para luego huir abandonando a la pequeña. Este momento marca la muerte de su inocencia y el fin del deseo de un final feliz; agarrar el arma la vuelve adulta y la obliga a iniciar el camino que seguirá hasta los últimos instantes de la película (uno bastante bizarro).

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Con esto da inicio su primer acto, y con diferencia el más sólido de toda la película, al funcionar como una carta de presentación perfecta para el estilo del director. La escena de la incursión de los satanistas en la habitación de la protagonista supone en una ruptura perfecta de las expectativas establecidas hasta ese momento (claro, si no has visto el tráiler). El ritmo lento que acompaña la progresiva invasión del espacio, los planos detalle que muestran partes concretas del primer asesino —sin revelarlo por completo, haciéndolo sentir como una amenaza sobrenatural— y la banda sonora, igualmente tétrica, construyen una atmósfera propia del cine de terror. En otra película, esta sería la presentación de un Jason Voorhees o un Michael Myers, pero es aquí donde Sokolov rompe las reglas establecidas con una acción simple: un plano detalle de la sonrisa de la protagonista, que enfrenta directamente a los asesinos. Le sigue una pausa en la que solo se escucha el sonido del machete desenvainándose y las caras estupefactas de los supuestos asesinos. En ese momento, la película ya no es de terror; el miedo se rompe con una música propia del cine de acción al estilo de Tarantino, y quienes eran los villanos pasan a ser carne de cañón. La fórmula del slasher ha sido desmitificada por completo.

A partir de este momento, la película se transforma en una locomotora sin apenas pausas. Sokolov toma todo lo bueno del cine de artes marciales chino y lo incorpora en su propuesta: planos generales que permiten apreciar por completo la acción, interrumpidos solo por planos más cerrados cuando hay que remarcar un momento clave dentro de sus coreografías, como el momento exacto en el que se agarra un objeto o para detallar un asesinato o mutilación. La influencia de Tarantino también aparece en la forma en la que la violencia es representada: las muertes no son limpias ni simples, sino exageradas, cargadas con litros y litros de sangre y de un absurdo que desafía toda lógica. Las escopetas hacen volar a las personas, los cadáveres explotan, y ciertos momentos se enfatizan con sonidos que recuerdan a las onomatopeyas de un cómic, todo es una fantasía llevada al límite. El absurdismo se impone a la realidad y lo único que queda es aceptar el viaje que propone, donde cada piso del edificio Virgil funciona como una excusa para disfrutar del baño de sangre.

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Otro elemento que termina por reforzar el humor de la película es la caracterización de sus personajes, que rozan constantemente lo caricaturesco, como en Evil Dead 2 (Raimi, 1987). Tanto Raimi como Sokolov parten de la idea de que sus protagonistas ya han sido quebrados mentalamente, que han perdido un trozo de su humanidad y, por ello, perciben el mundo a través de un filtro menos empático. No temen al monstruo porque ellos lo son.

Finalmente, y retomando la idea de la familia, Sokolov termina de burlarse de este ideal a través de la estructura del propio Virgil: un edificio de cinco pisos en el que cada nivel, representa un escalón más dentro de la mancillación de ese concepto tan puro como lo es una familia unida. Conforme más se asciende, la estética dorada que simboliza la grandeza va desapareciendo gradualmente hasta convertirse en un azul frío y apagado. La apariencia de hogar tradicional —con habitaciones que emulan ser pisos comunes de una casa cualquiera— se degrada hasta convertirse en una cámara frigorífica donde el óxido es el único adorno. Los miembros del hotel pasan de encarnar la perfección a cubrirse con mantos oscuros que distorsionan su humanidad, adoptando máscaras de cerdo que, más que ocultar, revelan su verdadera naturaleza. En el último acto, la película muestra este primer piso siguiendo justo estos elementos, demostrando que ni siquiera con la riqueza y poder existe algo como la familia perfecta.

Con todo, su segundo acto resulta la parte más endeble (aunque no mala) de la película. El ritmo es constante, pero la falta de pausas impide que la historia desarrolle con profundidad los temas que plantea como lo sería el vínculo entre las hermanas protagonistas. Aun así, logra sostenerse gracias a que cada escena de acción garantiza espectáculo y comedia, que, a fin de cuentas, es precisamente lo que promete una premisa tan alocada como esta.


Te van a matar (They will kill you, Kirill Sokolov, 2026)

Dirección: Kirill Sokolov / Guion: Kirill Sokolov, Alex Litvak / Dirección de fotografía: Isaac Bauman / Producción: New Line Cinema y Nocturna / Música: Carlos Rafael Rivera / Reparto: Zazie Beetz, Patricia Arquette, Tom Felton, Heather Graham, Myha’la, Paterson Joseph

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