BLINDADO
Encerrada en sus propios clichés
Con una presentación animada, un ritmo vertiginoso y un dubstep extremadamente alto, arranca el último trabajo del director David Yarovesky. El cineasta estadounidense dirige este thriller que se caracteriza por una escasa cantidad de actores, y aún menos escenarios. Blindado (David Yarovesky, 2025) es el remake de una película argentina, 4×4 (Mariano Cohn, 2019), que ya se exportó a Brasil bajo el título de A Jaula (João Wainer, 2022). El filme trata sobre el robo frustrado de un vehículo de lujo por parte de un ladrón que se convierte en la propia víctima de su delito, cuando el propietario del coche le tiende una trampa con la que pretende acabar con su vida.

En los primeros compases la película se nos presenta a su personaje principal: un buscavidas irresponsable que no duda en robar si es necesario, y cuya hija está cansada de él y de las constantes decepciones que le causa. Un personaje interpretado por Bill Skarsgård que no puede ser más estereotipado y que cae en todos los lugares comunes típicos de este arquetipo: muy tatuado, con un vestuario y modales que parecen sacados de una caricatura. No podemos evitar sentir que se ha escapado de una comedia, al pisar todos los clichés posibles sin intentar sortear ni uno solo. A pesar de esto, los dos intérpretes principales saben mantener el ritmo elevado de la película y consiguen sostenerla entre ellos dos solos, con un Anthony Hopkins que no aparece en pantalla en pantalla durante gran parte de la obra.
Justo en la escena en la que el protagonista ingresa en el vehículo para cometer el hurto, vemos cómo la cámara orbita a su alrededor. Con este movimiento se nos presenta el espacio en el que transcurrirá la gran mayoría del metraje: un lugar donde el personaje de Skarsgård va a perder la cabeza y se convertirá en un animal que suplicará y se arrastrará por seguir viviendo un día más.
El plano de inicio cambia radicalmente cuando la música vira hacia una tonalidad más oscura y tétrica, que nos acompañará hasta el final de la secuencia, momento en el que la cámara se eleva, abandonando el coche en un plano cenital. Así se remarca la idea de que el automóvil será el ataúd que le costará la vida al personaje.
Apenas salimos del auto durante la película, y cuando lo hacemos es para intercalarlo con imágenes de las clases más bajas que habitan la ciudad y para situarnos en el lugar del villano, un anciano cansado de que le roben el coche, con dinero y sin nada que perder. Como si se tratara del antagonista de la famosa serie infantil El Inspector Gadget (Bernard Deyries, Bruno Bianchi; 1983 – 1986), el enemigo no muestra su rostro hasta pasada la mitad del largometraje.
Con un mensaje claramente político que busca generar debate y sacudir conciencias, la película no logra atrapar debido a su sencilla trama. El mensaje queda diluido en toneladas de gritos y una música extradiegética constante, elementos que, junto a la cámara en mano, son los únicos recursos empleados para crear la tensión de la que vive el filme. En varias ocasiones, el guion intenta elevarse recitando extractos de Dostoyevski o J. R. R. Tolkien, pero no consigue que levante el vuelo de la calidad en la obra.

La trama puede recordar a la película Speed: Máxima potencia (Jan de Bont, 1994), cuando un autobús con una bomba recorre Los Ángeles a plena luz del día, o a Última llamada (Joel Schumacher, 2002), que tras la psicosis y delirio derivados de los atentados que ocurrieron la mañana del 11 de septiembre en el World Trade Center, sirvió como vehículo para que un joven Colin Farrell quedara encerrado durante un día soleado en una cabina telefónica, con un francotirador apuntándole y con la promesa de que acabará con su vida si cuelga el teléfono.
En Blindado, la trama se dilata mucho más que en estas dos películas con las que encontramos puntos en común como sus pocos escenarios, sus escasos actores y una trama parecida. En el filme de Yarovesky, se utiliza la elipsis para mostrarlo, pero no sentimos que realmente transcurra esos intervalos para el personaje encerrado dentro del vehículo.
Una propuesta que, aún manida, podría resultar interesante pero que no logra su objetivo. Ya que el discurso que la película intenta transmitir está tan masticado y poco estudiado que no podemos evitar no tomárnosla tan en serio como este largometraje sí se toma a sí mismo. Además, aunque la película acaba resultando angustioso y generando la incomodidad que busca, sus apenas 95 minutos pueden llegar a sentirse algo excesivos, debilitando la poca fuerza que en algún momento pudo haber llegado a tener.
Blindado (Locked, David Yarovesky, 2025)
Dirección: David Yarovesky / Guion: Michael Ross / Producción: Boxo Productions, Pink Flamingos Films, Raimi Productions, ZQ Entertainment, BondIt, Buffalo 8 Productions y Longevity Pictures / Fotografía: Michael Dallatorre / Música: Tim Williams / Reparto: Bill Skarsgård, Anthony Hopkins
