ANZU, GATO FANTASMA
Desventuras al lado de un gato
En Anzu, gato fantasma (2024), la colaboración entre Nobuhiro Yamashita y Yôko Kuno, el inicio del viaje fantástico es la forma de enfrentar el duelo por la pérdida de la madre. Petite Maman (Céline Sciamma, 2021) o Suzume (Makoto Shinkai, 2022) también se embarcaban en los viajes, a través del tiempo o el espacio, para explorar el trauma de la pérdida materna e, incluso, ir más allá y, a través de la madre, enfrentar un trauma nacional. Anzu, gato fantasma es la materialización de una vigilia, aunque luminosa y optimista, en la que un gato, que se comporta como un humano, intentará hacer realidad el sueño de Karin: volver a ver a su madre.

Predominando los colores en tonalidades pastel, movimientos vaporosos y un trazo en su animación que lo acerca más bien al boceto inacabado –apoyado en acción real–, Anzu es continuista con respecto a los trabajos anteriores de Kuno, imaginativos y oníricos. El resultado es el de una animación que trasciende las expectativas de la realidad y busca en todo momento la sorpresa. La primera aparición de Anzu –ver a un gato conduciendo una motocicleta– es una sorpresa la llegada al infierno –aquel en el que el fin de la vida significa seguir trabajando– o la persecución por las calles de Tokio –con un ritmo muy propio del género de acción–, se enmarcan en la ruptura de una cotidianidad que ha sido presentada en los momentos anteriores como dulce, apacible y normal.
Y aún pese a esta aparición de excéntricos personajes y situaciones, Anzu, gato fantasma mantiene en todo momento un aura de vida ordinaria. Mientras que otras películas, como Suzume, tienden a la espectacularidad de lo que muestran, los sucesos de Anzu –sus jugarretas, los gestos de complicidad entre gato y niña y la rebeldía contra la propia muerte– están contados a través de una animación en constante transformación que nunca se hace grande. Una banda sonora sostenida principalmente por los sonidos del día a día: los grillos, las pisadas sobre la tierra, el viento del campo, o el frenetismo de coches y gente caminando en la ciudad construyen un ambiente sugestivo que siempre ancla la película a la realidad. Lo minúsculo y lo desapercibido en Anzu, en formas y narración, es siempre lo más importante.

Dialoga a la perfección, por esta razón, la animación de estilo minimalista pero imaginativo de Kuno, con las narrativas que acostumbra a dirigir Nobuhiro Yamashita. A Gentle Breeze in the Village (2007) o Linda, Linda, Linda (2005) también magnificaban lo ordinario a través de su atención a los gestos y emociones de sus personajes. El resultado no solo es una película sobre el duelo sino su recreación en las formas de contarlo, el acceso a la imaginación infantil y la memoria, en unas transiciones animadas que navegan con fluidez entre el recuerdo y la realidad. Como el resto de las películas de Yamashita, la intensidad emocional y sentimental se da encuentro en una animación cuyo mayor logro es imaginar un mundo infantil sensible, dulce y, quizás y sobre todo, inesperado.
https://www.youtube.com/watch?v=Zoc5gaHyg1E
Anzu, gato fantasma (Bakeneko Anzu-chan, Yoko Kuno, Nobuhiro Yamashita, 2024)
Dirección: Yoko Kuno, Nobuhiro Yamashita / Guion: Shinji Imaoka / Producción: Shin-Ei Animation, Miyu / Música: Keiichi Suzuki
