MÚLTIPLE

INSTINTO DE SUPERVIVENCIA

No es de extrañar que M. Night Shyamalan, director de El sexto sentido (1999) o El bosque (2004), nos presente una película donde la tensión y el miedo juegan un papel fundamental. Porque aunque sepas que vas a enfrentarte a Múltiple (2017), una película donde James McAvoy interpreta a Kevin, un hombre con 23 personalidades distintas y otra en proceso, no esperas que sea un film de estas dimensiones.

A la hora de hablar de las personalidades, es importante saber que se trata de una enfermedad, Kevin no tiene la culpa de la aparición de ninguna de ellas, es su entorno el que las ha provocado, siendo originadas a partir de los numerosos maltratos que sufrió en la infancia. Tiene 23 caras pero solo vemos cuatro. Entonces, ¿por qué estas cuatro y no otras? En primer lugar tenemos a Dennis, el hombre adulto obsesivo compulsivo que secuestra a las chicas; él es el niño maltratado al que su madre obligaba a tener todo ordenado. Es el adulto que crea a base de palizas y humillaciones. Patricia, por otro lado, es esa madre que nos recuerda a la Norma Bates, pertinentemente creada por la cabeza de su hijo Norman en Psicosis (Hitchcock, 1960), esa madre sobreprotectora y con mano dura que sólo quiere el bienestar de su pequeño. También está el pequeño Hedwig, el niño de nueve años que sigue asustado por lo que los mayores pueden y son capaces de hacerle y, por último, Barry: el diseñador que intenta hacer lo correcto frente a algunas de esas facetas. Así, Kevin se convierte en el encargado de silenciar todas los inseguridades y miedos con el fin de convertirse en alguien fuerte capaz de enfrentarse al espantoso mundo en el que se ha acostumbrado a vivir. Convirtiendo todas y cada una de las personalidades en esenciales para el entendimiento de su historia.

Nadie negaría que es un superviviente, al igual que Casey (interpretada por Anya Tylor-Joy), observadora e inteligente pero incapaz de enfrentarse a sus monstruos del pasado. Hasta ahora. Porque aunque tenga instinto de cazadora, siempre ha sido la presa, al igual que Kevin. Algo que M. Night Shyamalan ha sabido trasladar a la pantalla.

Así, al inicio de la película, una mirada subjetiva nos acerca al que va a convertirse en la presa. Un zoom in que es interceptado por la víctima y al que mira directamente. Aunque es extraño en este primer término, cobra sentido cuando su utilización se reitera tanto en el personaje al que interpreta McAvoy como al que da vida Tylor-Joy. Ambos tienen una percepción del mundo distinta, una visión que solo aquellos que han sufrido o saben lo que es el desprecio y la barbarie son capaces de ver. Un trabajo extraordinario de contención por parte de ambos protagonistas, merecedores de todo reconocimiento.

En definitiva, el paralelismo que se crea en el pasado de los personajes minuciosamente creados por M. Night Shyamalan es el que hace que la película sea cíclica y que se vea envuelta en un halo de verosimilitud y empatía ante una historia de estas características: terrorífica pero muy humana a la vez. Una película que es benévola con los buenos y los no tan buenos, que habla de víctimas y verdugos y del potencial de la mente humana pero que, ante todo, habla de la supervivencia.

Patricia Marín Verdú


Múltiple (Split, Estados Unidos)

Dirección y guion: M. Night Shyamalan / Producción: Marc Bienstock, Jason Blum, M. Night Shyamalan / Música: West Dylan Thordson / Fotografía: Mike Gioulakis / Montaje: Luke Ciarrocchi / Diseño de producción: Mara LePere-Schloop / Reparto: James McAvoy, Anya Taylor-Joy, Betty Buckley, Brad William Henke, Haley Lu Richardson, Sterling K. Brown, Kin Director, Sebastian Arcelus, Lyne Renee, Neal Huff, Jessica Sula, Maria Breyman, Steven Dennis, Peter Patriokios, Matthew Nadu, Bruce Willis.

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