MONGOL
El caballo mongol
En su largometraje anterior la cámara recorría con un movimiento ascendente una torre de madera situada en mitad del campo. En la parte superior, Tuntuulei un niño de 10 años está tocando la harmónica y al lado suyo se encuentra Tulgaa (Amarsaikhan Baljinnyam) un hombre de cuarenta años concentrado en su móvil. Ambos visten el traje tradicional mongol, el deel. Esta secuencia de, Harvest Moon (2022), ya ponía de manifiesto la preocupación de Baljinnyam por la desaparición de una forma de habitar la tierra y, con ella, de una identidad cultural que se desvanece ante la globalización.
En Mongol (2024), donde vuelve a dirigir y protagonizar, Baljinnyam decide mirar al pasado para profundizar en ese espíritu de la identidad mongola que, sometida a la dominación del imperio manchú, logró finalmente independizarse. El filme advierte ya en sus primeras imágenes el estado del país: sobre la pantalla en negro y el título de la cinta se inscriben los sonidos de una serie golpes, que se revelan como la tortura de los lores ante una serie de impagos. La siguiente secuencia confirma la situación: un grupo de nobles, entre ellos el jefe de Mongol, susurran en contra de la corrupción del país, de la que ellos forman parte.

Es bajo este estado de desamparo e indefensión donde la obra encuentra una forma de resistencia, como un canto de esperanza frente a la pérdida de identidad nacional. El formato panorámico y los encuadres muestran esos paisajes desérticos que expresan esa lucha imposible y sirven como analogía del sentimiento de un país; así sucede en la escena de homenaje a la muerte del padre del protagonista, donde el uso del espacio vacío dentro del encuadre muestra su soledad. Y por otro permite mostrar la esperanza: la relación entre Mongol y Serchmaa, hija de su jefe, se presenta en un bosque de colores ligeramente más saturados, donde parece existir un espacio libre para el amor.
Gracias a este formato, así como al uso de la cámara lenta, se construye una mirada épica sobre la rebelión de unos pocos hombres frente al poder de todo un gobierno. Esta búsqueda de grandeza se ve, por momentos, interrumpida por el uso de planos secuencia que, al dilatar ligeramente el tiempo de las acciones, contrastan con una banda sonora, algo sobreexplicativa, que busca generar constantemente tensión por encima de las imágenes.
El lenguaje cargado de masculinidad -ante el cual la violencia se impone como única vía resolutiva- acaba afectando al desarrollo y creación de personajes femeninos, quienes más allá de breves e interesantes apuntes sobre otras formas de militar, quedan reducidos al cuidado. En ocasiones, existe incluso una mirada masculina evidente, como en la escena donde Mongol sueña con Serchmaa desnuda bajo el agua de una cascada.

Dentro de las herramientas narrativas, la masculinidad y la grandeza favorecen el uso dron. Elemento que en otra cinta sobre la Mongolia contemporánea, como Kill a Mongolian Horse (Xiaoxuan Jiang, 2024), funcionaba como símbolo de la imposición de un lenguaje tecnocapitalista que alienaba la vida rural; adquiere aquí la capacidad de construir la epicidad del relato. Resulta interesante, no obstante, cómo en una de las últimas batallas este recurso se transforma en el punto de vista subjetivo de una flecha, en un intento de apropiación como forma de defensa.
Este espíritu de resistencia, representado por la flecha, resuena a lo largo de todo Mongol (2024), filme que además de establecer un vínculo directo con el presente y contribuir a la construcción del imaginario cinematográfico del país, sugiere que pese a los constantes golpes sufridos por el pueblo y a su aparente derrota, el espíritu de la nación mongola -encarnado en el caballo final- seguirá corriendo en busca de su libertad.
Mongol (Amarsaikhan Baljinnyam, Mongolia, 2024)
Dirección: Amarsaikhan Baljinnyam / Guion: Amarsaikhan Baljinnyam / Producción: Uran Sainbileg / Fotografía: Dashtseren Davaajav / Música: Odbayar Battogtokh / Reparto: Amarsaikhan Baljinnyam, Solongo-Uyanga Tumursukh, Batnyambuu Enkhtaivan, Munkh-Ochir Bayarmagnai, Enkhbayar Luvsandorj, Sunduijav Batjargal, Dalaitseren Bayanzul.
