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LA DONCELLA DEL LAGO

El retorno del río

La doncella del lago. Revista Mutaciones - 1

Masakazu Kaneko regresa a la modernización de la sociedad japonesa en La doncella del lago (2024). Abandona aquí, por tanto, la figura de aquel joven dibujante de manga capaz de ver los espíritus de un país en transformación que abordaba en Ringu wandaringu (2022) para adentrarse en la mirada de Yucha (Sanetoshi Ariyama), un niño en el Japón de 1958 que debe afrontar la posible pérdida materna. Ausencia que vertebra toda una filmografía compuesta por el intento de resistir la llegada de la cultura dominante y el inminente olvido de la propia nación.

Del mismo modo que Tanizaki reflexionaba sobre la posible evolución de la cultura oriental si esta hubiese resultado dominante en su brillante ensayo El elogio de la sombra (1933), Kaneko no deja de recordarnos una forma de habitar borrada por la globalización. Motivo por el cual, en sus obras, no dejan de abrirse puentes hacia instantes anteriores a dichos procesos: ya sea la montaña en The Albino’s Trees (2016) o ese torii que cruzan los protagonistas de Ringu wandaringu (2022). En La doncella del lago, este cruce carrolliano no lo produce el personaje físicamente, sino nosotros, como espectadores, desde la mente. Yucha es enviado por su abuela a presenciar una leyenda local en kamishibai (teatro de papel). Una vez comenzada la función, la cámara se acerca poco a poco, en un ligero travelling in, al pequeño escenario, pasando de la representación de personajes y escenarios al mundo real de dicha historia.

La doncella del lago. Revista Mutaciones - 2

La localización que queda descubierta -el bosque- establece el otro componente clave de la carrera de Kaneko: la búsqueda de una forma de vida consciente de la naturaleza. Frente a la deforestación llevada a cabo por el padre del protagonista aparece la figura de los torneros, artesanos que producen de manera sostenible. En el cuento, una joven del pueblo se enamora de uno de ellos a partir de un cuenco de madera que viaja por el río; relación que, al ser condenada, provocará su suicidio.

Yucha recoge la antorcha de esta historia oral para frenar el inminente tifón que puede acabar con la vida de su madre. Guiado por su abuela, decide atravesar ese umbral (un túnel que separa la ciudad de la montaña, el Japón actual del pasado) para devolver el mismo cuenco que le cedió el río a la Doncella. ¿Acaso podríamos cambiar nuestra forma de vivir a través de revisitar el pasado?

La doncella del lago. Revista Mutaciones - 3

De este modo, el director de Sumire Doll (2008) nos propone una vía para recuperar la identidad de un país, de una forma de caminar -véase la abundancia de planos de pies que recorre el filme- consciente del medio ambiente. A pesar de ciertos momentos algo melosos, derivados del preciosismo fotográfico, como el encuentro final entre madre e hijo y sus respectivos planos y contraplanos. Kaneko compone una cinta que respira a través del ritmo interno, los encuadres de larga duración y que escapa victoriosamente del maniqueísmo del pasado idílico (como cuando el joven debe amputarse el brazo como señal de compromiso).

La doncella del lago se abre con la creación de un río en una secuencia animada: de una gota a toda una corriente. Más allá de señalar el carácter de cultura popular y oral que recorre la obra -esa transmisión continua y carácter expansivo de la narración-, la imagen nos habla de una creación que debemos mantener, devolver ese cuenco con el que hemos podido establecernos en señal de conciencia. El retorno del río.


La doncella del lago (River Returns, Japón, 2025)

Dirección: Masakazu Kaneko / Guion: Masakazu Kaneko, Genki Yoshimura / Producción: EST Studios, N8 Studios. / Fotografía: Tatsuya Yamada / Música: Masakatsu Takagi / Reparto: Yo Aoi, Sanetoshi Ariyama, Asuka Hanamura.

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