BORAU Y EL CINE
Imprimir la leyenda

Es significativo que lo primero que se ve al comienzo de Borau y el cine (2025) es una pantalla en la que se proyecta un montaje de las películas del cineasta aragonés y que con un travelling in se va aproximando lentamente al espectador hasta acabar copando todo el encuadre. Germán Roda con este documental nos acerca al mito, a un relato construido sobre la figura de José Luis Borau que se erige en definitiva para reivindicar y poner en valor a este cineasta de pasión irrefrenable, de mecha incombustible y de carácter multifacético. Así pues, por este conjunto de motivos, alguien realmente excepcional e insólito dentro de la cinematografía española. Esta voluntad de la narración por conmemorar a dicha figura encuentra sin embargo una paradoja con respecto a cómo se nos cuenta este “imprimir la leyenda”, que queda en evidencia en el propio título: Borau y, a continuación, el cine.
El documental se alimenta de las entrevistas que Roda mantiene con profesionales de indiscutible peso. Se reúnen así actores de algunos de los filmes de Borau —Icíar Bollaín, Javier Rellán, Alicia Sánchez—, junto con varios alumnos de sus clases de guion en la E.O.C. —Manuel Gutiérrez Aragón, Fernando Méndez-Leite—, así como historiadores, conocedores y expertos sobre el cineasta —Carlos F. Heredero, Luis Alegre, Agustín Sánchez Vidal, entre otros—. Toda una serie de heterogéneas voces que trazan un amplio mapa para abarcar todos los aspectos posibles de la vida y obra del cineasta. La mayor parte del documental se construye así, creando un hilo conductor en orden cronológico que vaya enhebrando y relacionando la valiosa información que aportan los entrevistados sobre las obras, facetas, anécdotas, hechos e hitos. Todo Borau: desde aquel niño que se quedó prendado con la imagen de Imperio Argentina en Nobleza Baturra (Florián Rey, 1935), hasta ser académico de la Real Academia Española en 2008. Esta forma de nutrirse de la aportación de expertos —que demanda rigor en los cortes para conseguir conexión entre los diálogos y eliminar la dispersión que surge inevitablemente en las conversaciones— provoca sin embargo frecuentes fugas en la narración que desvían el relato —como cuando hablan de lo que significa para cada uno de ellos el cine, cuando en verdad lo que se pretende es contar lo que significó para Borau—.

Del mismo modo, se cae en la tentación de introducir imágenes de filmes que son citados sin una clara conexión; lo que nos conduce al segundo tema en cuestión: el cine. En ese recorrido de entrevistas, se intercalan fragmentos cortos tanto de películas de Borau como de otros cineastas, así como puntuales fotografías y escaso material de archivo. Esto aparenta, claramente, una insuficiente búsqueda de recursos y fuentes. No obstante, es la poca aportación que la imagen ofrece en diálogo con la información de los expertos, lo que más adolece a la obra de Roda. Aparecen imágenes de Un perro andaluz (Luis Buñuel, 1929) sólo por coincidir la fecha con la del nacimiento del cineasta. También Plácido (Luis García Berlanga, 1961) o La caza (Carlos Saura, 1966) como ejemplos de realismo crítico, un término que hubiera sido precioso profundizar en el cine de Borau. Vemos un breve fragmento de la práctica de tercer curso de la E.O.C., En el río (José Luis Borau, 1960), una pieza poco vista y realmente importante para fraguar el estilo del director, pero que resulta un mero paso o trámite sin responder a la pregunta de “¿y por qué En el río es una estupenda obra como se dice?”.
Consecuentemente, cuando llegamos al final del metraje en el que el telón se cierra, se nos puede haber generado por los testimonios aportados una impresión de la personalidad y carácter de Borau, pero nunca llegamos a conocer su cine, lo que debería haber sido el corazón que bombease toda la propuesta. En vez de golpes dramáticos e incesante información, la propuesta quizás necesitaba de una mayor reflexión y contención. En lugar de pretender encumbrar aquello que se pone en valor en base a frases-emblema, se echa en falta más confianza en la imagen, puesto que esa demostración de amor al cine que se quiere exaltar solo puede conseguirse por medio de la propia expresión del medio. Aquella búsqueda y exploración del sentido en la imagen es la única forma verdadera de hacer hablar y de descubrir o redescubrir a este gran cineasta, porque no existe “Borau y el cine”, sino que simplemente se tratan de la misma cosa.
Borau y el cine (España 2025)
Director: Germán Roda / Guion: Germán Roda / Director de fotografía: Daniel Vergara / Montaje: Germán Roda / Productoras: Estación Cinema y Aragón TV / Intervienen: Miguel Rellán, Alicia Sánchez, Carlos F. Heredero, Icíar Bollaín, Fernando Méndez-Leite, Manuel Gutiérrez Aragón, Luis Alegre, Miguel Ángel Lamata, Antón Castro, Agustín Sánchez Vidal, Bernardo Sánchez.
