Entrevistas

ENTREVISTA A AMALIA ULMAN (MAGIC FARM)

“Quería crear un mundo en el que está todo hiperconectado, pero lo más importante era explicar el porqué del mal, cómo se crea a partir de un montón de cosas que explotan al mismo tiempo y terminan en la culminación de algo más.”

Magic Farm sigue a un grupo de estadounidenses que está intentando filmar un documental en una comunidad argentina, en un acto de colonización moderna a través de las imágenes. ¿Cómo acercarse a una situación tan compleja en un tono tan satírico?

El tono no es muy distinto al que ya manejaba en El planeta (2021), tienes esa comedia negra tras la que se esconden temas bastante serios. Bienvenido Mr. Marshall (Luis Berlanga, 1953) era una referencia bastante literal: un pueblo que hace una performance para los visitantes, que van a darle lo que ellos quieren, pero siempre a cambio de algo.

Amalia Ulman (Magic Farm) Revista Mutaciones

En la película, la música es un elemento clave para crear este tono desenfadado.

Trabajé con Chicken que había hecho la banda sonora de El planeta. Él hace una música bastante rara, me gusta porque hace sonar todo como un sueño febril. Pensaba en la cumbia villera, que usa todos estos sonidos rarísimos, las teclas más feas del teclado y sabía que él podía divertirse mucho, son sonidos como de un payaso que se está ahogando y en este sentido construían muy bien el tono.

¿Cómo fue la construcción de personajes en un filme tan coral?

Fue bastante complicado, no creo que vuelva a acercarme a una película tan coral en mucho tiempo. Quería crear un mundo en el que está todo hiperconectado, pero lo más importante era explicar el porqué del mal, cómo se crea a partir de un montón de cosas que explotan al mismo tiempo y terminan en la culminación de algo más. Me interesaba generar esa tensión entre los personajes. Por eso hacen la tontería de fingir el documental, que viene de todas las peleas que están teniendo. El personaje de Edna (Chloë Sevigny) está lleno de inseguridades, sabe que nadie le dice nada, a Dave (Simon Rex) le van a cancelar y todos saben que va a ser el último episodio. Hay un montón de tensiones entre ellos que ni siquiera salen a la luz.

Desde la primera escena, se intercalan los planos sin parar y se mezclan diferentes tipos de imagen digital. ¿Qué te interesaba de este pastiche de imágenes?

Quería crear un tapiz, me interesa mucho la edición, saltar de una parte a otra todo el rato e intercalar el mundo cinematográfico con referencias a tiktok, por ejemplo. Siempre me gustó el mundo digital, pero también había un tema logístico. Quería mostrar una Argentina poco representada en el cine y legalmente no era posible. El planeta lo filmé en la calle, sin permisos. De la misma manera, en Magic Farm yo veía cosas maravillosas en los pueblos en los que rodábamos: alguien en bicicleta llevando un caballo, un perro y un gato estirándose a la vez… Quería capturar momentos reales tal cual son. Teníamos que grabar mucho a escondidas para poder hacer la película que yo quería hacer.

En este sentido es muy interesante que se incluya el punto de vista de los animales y se aleje del protagonismo antropocéntrico ¿Por qué colocar la cámara sobre ellos?

Soy muy fan de algunas cuentas de Youtube que hacen esto. Hay una de un gato chino que se va de aventuras, se pelea, tiene sus novias… Usan la misma cámara que usamos nosotros. Me pareció fascinante cómo la tecnología trae tantos problemas, pero al mismo tiempo nos ayuda a ver cosas a las que antes no teníamos acceso. Una de ellas es poder entender el comportamiento animal, saber cómo se desenvuelven cuando están cómodos y solos gracias a aparatos tecnológicos que son imperceptibles para ellos.

Amalia Ulman (Magic Farm) Revista Mutaciones

La película tiene algo de enseñar las costuras todo el rato en los empalmes y en estas transiciones tan visibles.

Me gusta mantener esta estética un poco más sucia. Me gusta mucho cómo se usan las transiciones en tiktok y en el lenguaje de internet. Juntar esas referencias, ese mundo hiper contemporáneo que en la película es el mundo de Mateo (Mateo Vaqui) y Monchi (Camila del Campo), con las referencias que teníamos de los 90. Mirábamos hacia sketches de la época hiper coloristas o películas como El milagro de P. Tinto (Javier Fesser, 1998). Siempre me ha interesado el cine primitivo, cuando todavía no había normas, cuando la gente experimentaba con todo el lenguaje, jugaba con las transiciones. Yo no fui a ninguna escuela de cine, vengo de las bellas artes, entonces me doy permiso a mí misma para hacer más cosas.

También aparece el avión como catalizador de este mal, aparece tres veces en fuera de campo antes de cobrar protagonismo. ¿Qué era este elemento para ti?

Está siempre de fondo porque el avión servía para mostrar cómo la gente se acostumbra a todo. Lo bueno y lo malo. El sonido de los aviones lleva al cáncer, a problemas en los embarazos, cosas que poco a poco se convierten en cotidianas. En las familias pasa mucho, no se habla de las cosas feas porque está mal visto quejarse, pero tampoco se puede luchar contra ello. En estas comunidades latinas colonizadas estás tan acostumbrado a que los estadounidenses y los europeos te pasen por encima que llega un punto en el que lo único que puedes hacer es ser lo más feliz posible con tus propios recursos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.