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MATT Y MARA

Vidas no posibles

Matt y Mara (2024), el último largometraje del canadiense Kazik Radwanski, comienza con un plano secuencia que sigue a Mara (Deragh Campbell) de forma fluida hasta que es interrumpido a través del montaje con la inserción del plano de Matt (Matt Johnson), que la sorprende al tocar su brazo y, como el contraplano, su amigo se insertará en su vida, interrumpiéndola, poniéndola en duda y cambiando su rumbo. Las referencias a este rápido cambio de vida son constantes en la película: en los intereses de Mara como autora –la realización de que la persecución de los deseos puede arruinar una vida– o la historia que el marido de Mara, Said, le cuenta en la cocina sobre una pareja que rompe en un avión, a lo que ella se pregunta: ¿cómo sería subirse a un avión con toda normalidad y cuando te bajas tu vida ha cambiado por completo? Radwanski no da respuesta a las dudas que despierta. En cambio, se deja llevar por la ambigua relación de Mara y Matt, amigos escritores que no se ven desde hace años, y se recrea en lo que no se dice, en un pasado al que no se asiste pero que existe y un futuro incierto, todavía por ser escrito.

Matt y Mara Revista Mutaciones

Matt y Mara recoge el relevo del post-mumblecore –sin las pretensiones tan caseras y amateurs del mumblecore, pero atravesado por el mismo espíritu en la experiencia emocional y formal de la vida cotidiana–. Recuerda entonce quizás en lo formal a la película más reciente de Dan Sallitt, Fourteen (2019), aunque en el fondo tenga más que ver con Honeymoon (1998) –la historia de dos amigos que, cansados de que sus relaciones románticas sean un fracaso, deciden casarse–. Como Sallit, Radwanski se recrea en cierto minimalismo formal, priorizando el movimiento de cámara, capturando las conversaciones en movimiento mientras caminan, y cuando opta por la cámara fija y un clásico plano-contraplano se permite crear planos largos, alejándose de conversaciones (como partidos de ping pong con continuos cortes). Pero, por supuesto, la prioridad está en la volátil cámara en mano, que se mueve con versatilidad entre personajes y espacios. Durante una escena en la que Mara comenta con una de sus alumnas una poesía, le anima a buscar el ritmo y los movimientos de su propia vida. La cámara hace en la película precisamente eso, busca los movimientos de la existencia y los persigue. Los movimientos entrecortados mientras juega con su hija, los lentos cuando Mara habita el mismo espacio que su marido de manera incómoda y, al final, cuando extiende la mano para tocar la suya la cámara también se mueve con ella, formando parte de la caricia y la reconciliación.

Los movimientos de cámara capturan la organicidad de las interpretaciones, que tienden a la improvisación. Pese a titularidad de Matt, es Mara la que lleva el peso de la narración; de hecho, solo se accede a Matt cuando está con Mara, lo que despierta inmediatamente la duda de si es para Matt igual de importante la amistad con Mara que para ella. Deragh Campbell se mueve en la composición incómoda, de puntillas, con frases inacabadas, capturada por planos fijos que se recrean en su silencio. El tartamudeo o su constante forma de empezar y reempezar las frases, e incluso su forma de mirar, de soslayo, apartar la mirada o mantener la cabeza gacha, o tocar a los demás siempre de manera dubitativa, constituyen los rasgos de un personaje que se muestra inseguro, ante una crisis personal, incapaz de saber lo que desea o si desea algo en absoluto. Por esa razón es tan relevante la cámara que captura sus movimientos con cuidado, desvelando poco, para no ahuyentar sus avances.

Matt y Mara Revista Mutaciones

Y es que Matt y Mara brilla en lo que no se muestra y dice –¿son Matt y Mara realmente amigos? ¿por qué llevan tantos años sin verse? ¿Se aprovechó literarimente de ella? ¿la está usando en el presente?–. Los momentos climáticos de la película van seguidos de una elipsis que deja sin responder cuáles son las consecuencias de estos acontecimientos. Kazik Radwanski explota los silencios, los diálogos dicen cosas no expresadas, y cuando se verbalizan no hay confianza; y en los gestos entre los personajes se impone la inquietud ante un pasado que no es mencionado. Construida a base de preguntas sin respuesta, deseos incumplidos y disculpas no genuinas, Matt y Mara son los momentos fugaces de una vida y la incertidumbre ante la posibilidad de perseguirlos o dejarlos marchar.


Matt y Mara (Matt and Mara, Kazik Radwanski, Canadá, 2024)

Dirección: Kazik Radwanski / Guion e historia: Kazik Radwanski y Samantha Chater / Producción: Daniel Montgomery, Candice Napoleone, Samantha Chater / Fotografía:  Nikolay Michaylov / Montaje: Ajla Odobasic / Reparto: Deragh Campbell, Matt Johnson, Mounir al Shami

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