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GODZILLA MINUS ZERO

Cuerpos en choque

Godzilla Minus Zero - Revista Mutaciones

En su primera secuencia, Godzilla Minus Zero (Takashi Yamazaki, 2026) desvela el gran misterio detrás de su naturaleza como secuela de una cinta de Kaijus relativamente formal: la aparición del monstruo Ghidorah anticipa una “película de peleas” entre esta nueva criatura y el titular Godzilla. Nada más alejado de la realidad, ya que esta nueva entrega tiene mucho más en común con su predecesora que con las fórmulas de secuela al uso que se han sucedido a lo largo de las diferentes etapas creativas que ha tenido el personaje.

En Godzilla Minus Zero, el elenco humano toma el protagonismo casi absoluto de unos 135 minutos de metraje en los que las secuencias de acción con los monstruos son focalizadas en momentos muy medidos dentro del montaje. Yamazaki vuelve a encontrar en el esfuerzo colectivo y unión civil de un Japón herido por la guerra como principal fuerza de acción en contra del gran enemigo: Ghidorah, que adopta un rol idéntico al que tuvo Godzilla en Minus One (Takashi Yamazaki, 2023). Tanto es así, que el propio Godzilla  no aparece hasta prácticamente el comienzo del tercer acto. 

Es este alegato de fuerza colectiva civil que permea toda la propuesta ideológica de esta dupla de películas la que las hace tan peculiares dentro del canon del gran monstruo japonés, y más aún dentro de la idea de lo que una secuela de Godzilla tiende a ser. La gran pelea final entre Ghidorah y Godzilla es el único momento en el que Minus Zero adopta los códigos propios de las mismas (la propia pelea), pero de nuevo, la constante presencia de un plan orquestado por los protagonistas subraya la tesis de Yamazaki: una nación de Japón unida  puede alzarse y ser un monstruo tan temible como cualquiera de los Kaiju a los que se enfrenta. 

El tratamiento de la violencia sería el principal gran cambio que propone la secuela con respecto a la original. De una forma parecida a las cintas de la etapa Heisei -películas marcadas por una violencia y una fisicidad muy tangible en sus monstruos: el cuerpo mutante de Biollante, la forma mecánica de Ghidorah, el propio cuerpo en llamas de Godzilla…-, Minus Zero presenta la violencia en todas sus formas con un detalle macabro.

Godzilla Minus Zero - Revista Mutaciones

El enfrentamiento entre Godzilla y Ghidorah recuerda aquellos de la ya mencionada etapa Heisei por lo cruento que resulta, pero es en una explotación del cuerpo humano en relación con esta amenaza inhumana en la que la película realmente brilla en su ideación de la violencia. Los cuerpos de los personajes cambian física y psíquicamente como consecuencia de la exposición a la sola presencia de estos monstruos y, en una acertadísima colección de secuencias casi idealizadas, esta unión entre mutación, trauma y monstruo son recogidas y llevadas a su última conclusión para con la tesis político-social a la que Yamazaki quiere llegar. El personaje de Min Tanaka recuerda con pesar las secuelas del bombardeo de Hiroshima, del mismo modo que fantasea con un ataque del propio Godzilla a la ciudad de Nueva York. El impás que alcanza el conflicto entre Estados Unidos y Japón para controlar al monstruo al final de la película refuerza la victoria moral que Yamazaki impone sobre su relato del Japón de posguerra. Victoria en la superioridad moral. Una nación unida que rechaza el militarismo de Estados Unidos (pero no así sus formas ni sus métodos), se impone ante la opresión occidental. Un amanecer dorado. 

Godzilla Minus Zero (Gojira Mainasu Zero, Japón, 2026)

Dirección: Takashi Yamazaki / Guion: Takashi Yamazaki / Fotografía: Kôzô Shibasaki / Música: Naoki Sato / Producción: Alejandro González Iñárritu, Tom Cruise / Reparto: Minami Hamabe, Ryûnosuke Kamiki, Min Tanaka, Hidetaka Yoshioka, Jun Kunimura, Masami Nagasawa, Sakura Andô.

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