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F1: LA PELÍCULA

La gentrificación del deporte europeo

Corría el año 2019 cuando Netflix se sacaba un as debajo de la manga. La famosa plataforma se había infiltrado entre los entresijos del gran circo del motor para grabar lo que no se ve de esta frenética disciplina deportiva llamada F1. El éxito fue tal, sobre todo en Estados Unidos, que en menos de diez años hemos pasado de un solo evento (Austin) a encontrarnos en el calendario dos carreras más (Miami y Las Vegas). Drive to Survive (James Gay-Rees) consiguió que el público —mal llamado— americano se multiplicase y dejase atrás los tiempos en los que tenían que llevar a Taylor Swift a dar un concierto para vender entradas. Ahora, siete años después, es Apple TV la que se adentra en el universo de la categoría reina del motorsport con F1: La película (Joseph Kosinski, 2025).

F1 Revista Mutaciones

Precisamente, desde hace algunos años, el deporte europeo se aleja cada vez más de nuestras fronteras. La Supercopa de España, estrellas como Rafa Nadal o la compra de clubes de fútbol por parte de jeques árabes no deja de ser la punta del iceberg de la estrategia que algunos países dictatoriales están adoptando para blanquear su imagen. El conocido como sportwashing no es solo un problema exclusivo de nuestro país; que el último Mundial de fútbol se celebrase en Catar no es casualidad. El mundo del automovilismo lleva mucho tiempo sucumbiendo a grandes premios en países de dudosa moralidad y escasa ética. Tanto, que desde 2009 la última cita del calendario, salvo rara excepción, se marcha a Abu Dabi. El circuito de Yas Marina ha vivido el clímax en varias temporadas, como han sido 2010, 2014, 2016 o 2021. En este largometraje, el gran circo vuelve a experimentar el cenit de la temporada en una pista que se encuentra enclavada en medio de un parque temático. Una gran estrategia por parte de los encargados del marketing de la F1, que dedican los momentos más interesantes del año en este trazado, por delante de Monza, Silverstone, Montmeló o Mónaco, que no aparece.

Una estrategia de propaganda interesante que consigue lo que busca. Por ello, no deja de llamar la atención que la Fórmula 1, después de años en los que lleva intentando alejarse de la idea de que es un deporte exclusivo para hombres, no haya aprovechado la oportunidad para también hacerse un lavado de cara. En el largometraje apenas aparecen personajes femeninos, y los que salen con frase son reducidas a sus relaciones con hombres. Esta decisión no deja de ser todavía más llamativa cuando el director de la obra decidió quitar las escenas de la actriz Simone Ashley. Tantos años de esfuerzo y dinero gastado en el desarrollo de pilotos femeninas a través de la F1 Academy para que el mensaje que se acaba mandando en tu mayor producto de promoción sea: “si te esfuerzas, llegarás a ser jefa de equipo, pero te tendrás que acostar con la estrella de la escudería”.

Este largometraje dirigido por Joseph Kosinski cuenta cómo una vieja promesa de la Fórmula 1 (Brad Pitt) decide volver para intentar ayudar a su excompañero de equipo (Javier Bardem), que dirige una escudería muy alejada del éxito. Este convence al personaje de Pitt para que se vuelva a meter en el monoplaza y, junto a su compañero Joshua Pearce (Damson Idris), consiga los éxitos que necesita el equipo para evitar la quiebra de la escudería.

La historia, que parece sacada de la película más edulcorada de Disney, cae en manos del director de Top Gun: Maverick (2022), y eso es palpable. Kosinski imita la fórmula que tanto le funcionó, y hasta la relación que tienen los protagonistas. Adrenalina, velocidad y épica son las señas de identidad de este nuevo largometraje que busca atraer a mayor público. Para crear todo este ambiente, el cineasta se vale del movimiento de la cámara. Plagada de estímulos constantes. Se pueden contar con los dedos de una mano los planos en los que la cámara se atreve a mantenerse estática, dando la sensación de que tiene pánico a quedarse parada y perder la atención del espectador.

Para sumar veracidad a la obra, la cinta recoge imágenes de las temporadas 2023 y 2024 mientras vemos alguno de sus personajes. Estas se intercalan dentro del metraje original de la cinta, uno en el que da la sensación de que el personaje de Pitt lo tiene todo bajo control y siempre se guarda un conejo en la chistera. En un mundo como es el del deporte —sobre todo del motor— tan plagado de narrativas e historias llenas de emoción y pasión, la F1 se atreve con una historia original escrita por Ehren Kruger y el propio Kosinski. Es una pena que el largometraje caiga en algún que otro lugar común y no trabaje apenas su diégesis. La película se toma la confianza de poder rescatar tramas de otras historias y películas como Rush (Ron Howard, 2013), y lo confía todo en las sensaciones que provoca. Percepciones que, por otro lado, no son pocas, ya que la película está plagada de acción, ruido de motores y adelantamientos que acaban dando como resultado un metraje muy divertido, intenso y vibrante.

Especialmente destacable la importancia que cobra la música en la banda sonora, estando presente en gran parte de la cinta, pero sabiendo desaparecer en ciertos momentos que son especialmente emotivos. El encargado de conmover a través del apartado sonoro es el experimentado Hans Zimmer, que acompaña con unas piezas que atrapan las imágenes del director de fotografía, el chileno Claudio Miranda. Un elemento que consigue trasladar al espectador la sensación de velocidad y adrenalina que debe experimentar un piloto, como ya hizo en Top Gun: Maverick (2022), otra colaboración con Kosinski.

F1: La película es un largometraje que es tan entretenido y rápido que parece salirse de la trazada en alguna ocasión, pero que no tiene miedo a hacerlo porque confía en que en la siguiente curva puede redimirse, y acaba haciéndolo. Entre litros y litros de testosterona y ningún atisbo de feminismo, encontramos F1: La película, un largometraje tan entretenido que da vergüenza reconocer lo disfrutable que es. El periodista Héctor Campos escribió que “poco tiene la Fórmula 1 de magia; hay constancia, saber hacer, trabajo duro, esfuerzo y algo de locura”. En su caso, quien reunía todas esas características era Fernando Alonso; en este, es Sonny Hayes.


F1: La película (Joseph Kosinski, EE.UU, 2025)

Dirección: Joseph Kosinski / Guion: Ehren Kruger y Joseph Kosinski / Música: Hans Zimmer / Fotografía: Claudio Miranda / Productoras: Apple Original Films, Monolith Pictures, Jerry Bruckheimer Films, Plan B Entertainment y Dawn apollo / Reparto: Brad Pitt, Javier Bardem, Damson Idris, Kerry Condon

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