BCN FILM FEST 2019

A la tercera va la vencida

Eso arguye el dicho, y la organización del BCN Film Fest, un certamen cinematográfico dedicado a las adaptaciones de novelas y hechos reales, parece habérselo tomado completamente en serio. Con dirección renovada (esta edición al cargo de la periodista Conxita Casanovas) y con el apoyo de una gran distribuidora como A Contracorriente, el festival ha logrado hacerse un considerable hueco dentro de la abarrotada vida cultural de la capital catalana.

Soledad (2018), de Agustina Macri
Soledad (2018), de Agustina Macri. Premio a Mejor película.

De las trece películas en competición (había 66 en total), el Jurado Oficial, compuesto por el dramaturgo Josep Maria Miró, la actriz Nora Navas y la periodista Pilar Eyre, decidió premiar Soledad con el rubro a la Mejor Película. La cinta adapta una dramática historia real, recogida en la novela Amor y anarquía: la vida urgente de Soledad Rosas, de Martín Caparrós. Supone además el debut en la dirección de Agustina Macri, mejor conocida por ser hija del actual presidente de Argentina. La película sigue el viaje de Soledad desde su acomodado seno familiar hasta su integración, por amor –cómo no–, en un grupo anarquista de Turín. Todo se vuelve menos esperanzador cuando ella y su pareja son encarcelados, acusados injustamente de estar detrás de un atentado terrorista a un tren de la ciudad. Una visión que parece devolvernos el espíritu más subversivo criado en la consciencia social de alguien que ha convivido con las altas esferas de la política toda su vida.

Por su parte, el Jurado de la crítica catalana (ACCEC) protagonizó uno de esos milagros que tan pocas veces presenciamos en un festival, coincidiendo en su veredicto con el Premio del Público: ambos decidieron galardonar La vida sin Sara Amat, debut de la coach infantil Laura Jou. Un encuentro insólito para una historia de crecimiento adolescente a priori un tanto menos sorprendente; cuando Pep, de trece años, se encuentra a la chica de sus sueños escondida en su habitación, el joven se verá obligado a ocultar su paradero del resto del pueblo a pesar de las graves consecuencias que esto pueda tener.

La vida sin Sara Amat (2019), de Laura Jou
La vida sin Sara Amat (2019), de Laura Jou. Premio de la crítica (ACCEC) y Premio del público.

Pero no todo son dramas en Barcelona. Los titulares lo han destacado incansablemente: el BCN Film Fest trajo consigo la presencia del actor Jeremy Irons y del director Mike Leigh (Mr. Turner), ambos presentando películas en el certamen. Irons, por un lado, acompañaba a Valeria Parisi, directora del documental Pintores y reyes del Prado, en el que el británico puso su figura al cargo de la narración. Leigh había estrenado unos días antes La tragedia de Peterloo, basada en los trágicos eventos reales que sucedieron, hace ya dos centenares de años, tras una manifestación obrera en Manchester.

Otros grandes nombres del Festival, aunque sin contar con la suntuosa alfombra roja dedicada a las dos estrellas británicas, fueron las nuevas películas de Mark Cousins (La mirada de Orson Welles, en Sección Oficial) o de Benjamín Naishtat, con su Rojo, multipremiada en San Sebastián y aquí también en Competición). En Zona Abierta, algunos de los nombres más sonados de la anterior edición de la Berlinale: Mid90, el debut en la dirección del actor Jonah Hill; Varda by Agnès, un bello autoretrato íntimo de la carrera de la recientemente fallecida cineasta; y, por último, la Staff Only de Neus Ballús, una de esas directoras a tener en cuenta en el panorama independiente del cine nacional.

La mirada de Orson Welles (2018), de Mark Cousins
La mirada de Orson Welles (2018), de Mark Cousins.

En la misma entrevista para el diario Ara, el periodista Xavi Serra destacaba la frase: «En el BCN Film Fest no nos interesan las películas raras ni radicales». Quizás estas palabras, sacadas de contexto, puedan interpretarse con desdén, pero lo cierto es que poco se le puede recriminar a este festival. Si bien no ha habido lugar para un cine de vanguardia (o por lo menos para un porcentaje más o menos considerable de películas arriesgadas), tampoco ha habido pretensión alguna de innovar o provocar dentro de las salas. Lejos del cine de guerrilla, las sesiones en los Verdi han servido para atraer a sus filas a todo tipo de espectadores con ganas de ver preestrenos “convencionales” (esos títulos basados en hechos reales de los que una servidora tanto se quejaba en un certamen como el de Berlín) a un precio reducido y en un ambiente festivo. Tan sencillo como eso.

La mejor noticia para los periodistas y cinéfilos en general, eso sí, ha venido después del cierre del festival: se ha anunciado que, en 2020, las fechas de las proyecciones se adelantarán para no solaparse con el otro gran evento cinematográfico de la primavera barcelonesa, el Festival D’A. Visto el crecimiento de esta tercera edición respecto a las anteriores, solo nos queda desear: más películas, más pases para la prensa y alguna estrella invitada con menos años a sus espaldas, para el deleite de un público algo más joven. Que por pedir no quede…

Staff Only (2019), de Neus Ballús
Staff Only (2019), de Neus Ballús.

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