SOLE

La tenue luz que alumbra en la oscuridad

La luz y la oscuridad, el sol y las tinieblas, la radiante esperanza y el sombrío abatimiento son antagónicos elementos utilizados en el arte desde sus comienzos hasta el presente con múltiples variantes y expresando diversas metáforas. El romano Carlo Sironi emplea para su ópera prima este juego de claroscuros (visuales y simbólicos) para narrar las vidas de sus protagonistas y los espacios en los que se mueven. Ermanno (interpretado por Claudio Segaluscio, auténtico descubrimiento) es un joven italiano que dedica sus días consiguiendo dinero en turbios negocios para después perderlo en las tragaperras. Su triste figura deambula por lugares lúgubres, pero en su rostro se filtran destellos que compensan tanta negrura, ya sea por las coloridas luces de los bares nocturnos que frecuenta, por los rayos del sol que se filtran por los agujeros de las persianas o por la radiación de la bombilla de una lámpara de mesa.

A Ermanno le encomienda su tío Fabio que cuide de una joven polaca embarazada de siete meses (Sandra Drzymalska) hasta que nazca el bebé, el cual será entregado en adopción a Fabio y su esposa. De esta forma la convivencia entre ambos adolescentes y las dudas morales y emocionales en torno al delito que están cometiendo y a los acontecimientos que vendrán después vienen a ser el foco principal de la película. Cuidador y asistida, vigilante y vigilada, hasta carcelero y encarcelada por momentos, emprenderán un descubrimiento del otro y de uno mismo a lo largo de los días que deben vivir juntos. Dos jóvenes sin figuras paternas, sin rumbo fijo, que han de enfrentarse a decisiones adultas que requieren de una madurez de la que hasta ahora carecían.

Al igual que en su anterior obra, el cortometraje Valparaiso (2016), Sironi dibuja un personaje femenino en plena adolescencia que debe lidiar con un embarazo y las dificultades que trae consigo, y lo hace con gran sensibilidad y respeto tanto por los implicados como por el tema que aborda. En ningún momento juzga a los personajes protagonistas y muestra una mirada cercana y empática con ellos. Esta honestidad y delicadeza con la que el realizador narra la historia recuerda a recientes películas italianas como Fiore (Claudio Giovannesi, 2016) y Corazón puro (Roberto De Paolis, 2017), propuestas optimistas que también presentaban a jóvenes en situación de exclusión social que encuentran el amor en los lugares menos esperados y en las que igualmente se introducía el tema de la migración de forma más o menos enfática según el caso.

Sole es una obra minimalista, de escasos escenarios y muy pocos personajes, que concentra toda su atención en la pareja protagónica, la cual acapara la mayoría de planos (ya sean juntos o por separado), resaltándose sus cuerpos en la centralidad de la imagen gracias al formato 4:3. Estrenada el pasado año en el Festival de Venecia dentro de esa estupenda sección llamada Orizzonti (la cual en algunas ediciones supera a la Sección Oficial), Sole es un debut sólido. Un relato trágico, oscuro, pero con luz, que aunque tenue facilita el surgimiento de la esperanza.


Sole (Italia, Polonia, 2019)

Dirección: Carlo Sironi / Guion: Antonio Manca, Giulia Moriggi, Carlo Sironi / Producción: Kino Produzioni, Lava Films, Polski Instytut Sztuki Filmowej / Distribución: Márgenes / Fotografía: Gergely Pohárnok / Reparto: Barbara Ronchi, Claudio Segaluscio, Sandra Drzymalska, Vitaliano Trevisan, Bruno Buzzi, Marco Felli.

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