ENTREVISTA A MANUEL H. MARTÍN (EL VIAJE MÁS LARGO)

“Vivimos tiempos de incertidumbre como los que reflejo en mi película”

A pocos días del pistoletazo de salida para la 65 edición de la SEMINCI, donde se va a proyectar El viaje más largo, hablamos vía telefónica con el responsable de esta película, el onubense Manuel H Martín, autor de documentales como La vida en llamas (Manuel H Martín, 2015) o 30 años de oscuridad (Manuel H Martín, 2011), este último nominado a los premios Goya. Socio cofundador de la productora La Claqueta y director del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, Manuel H Martín nos cuenta el proceso creativo de su nuevo filme, que narra las aventuras de la primera circunnavegación de la Tierra en la historia de la humanidad. Además, nos explica cómo fueron las entrevistas con los especialistas en la materia abordada y reflexiona acerca de los escasos proyectos cinematográficos sobre nuestra historia más remota que ven la luz. Al mismo tiempo se manifiesta esperanzado ante el futuro del audiovisual.

Manuel H. Martín

 

¿Qué fue lo que le llevó [Manuel H. Martín] a narrar la expedición de Magallanes-Elcano?

Desde La Claqueta tuvimos un primer encuentro con Antonio Fernández Torres, el responsable de la exposición El viaje más largo (muestra sobre dicho viaje histórico que pudo verse en el Archivo de Indias sevillano el pasado año) y le comentamos que su exposición ofrecía material para una película fascinante. A partir de aquí comenzamos a escribir el guion.

¿Por qué retomó la animación, como ya hiciera en 30 años de oscuridad, para contar El viaje más largo?

Como director me gusta mucho el formato de la animación pero que a la vez me permita mezclarlo con archivos y entrevistas, como ya hice en 30 años de oscuridad. En cambio, para La vida en llamas no se utilizó porque era un documental de seguimiento. Me encuentro muy cómodo en el lenguaje documental cuando estoy creando, no parto tanto del concepto de reportaje o documental más clásico, sino que intento acercarme a otros lenguajes. La animación me permite darle una vuelta a la propuesta, en cuanto a la estética, al acercamiento hacia los personajes. Esta inclinación por la animación me viene por mi afición a los cómics.

Esta obra tiene en común con las anteriores en que se parte de Andalucía. ¿En este caso fue también intencionado o una casualidad?

Es cierto que existe esa intención, porque yo me considero un creador andaluz y me gusta contar historias, ya sean ubicadas en Andalucía o bien que tengan algún protagonismo. En este caso el viaje que se cuenta se planifica en Sevilla y parte desde Sanlúcar de Barrameda, donde también concluye. Puede ser que la tierra nos tire y estoy convencido de que en Andalucía aún nos quedan muchas historias que contar.

¿Cómo fue el proceso de selección de entrevistados y dónde tuvieron lugar las entrevistas?

Se realizaron unas 25 entrevistas, todas ellas en un estudio de Sevilla. Para la selección buscamos todo tipo de perfiles, desde especialistas en la histórica ruta hasta científicos con conocimientos en la carrera espacial. Queríamos cuidar en todo momento el rigor histórico, desde los mapas a los escenarios. Además, yo quería que todas las entrevistas fueran parte de un hilo conductor y que al espectador se les pasara los 80 minutos que dura la película de forma amena. Por ello el lenguaje de los entrevistados debía ser muy directo.

¿Encontró en los expertos españoles y portugueses esa rivalidad entre magallanistas y elcanistas que se recoge en el filme?

Yo diría que ahora no existe tanta rivalidad, aunque en aquella época sí que la había. En la actualidad hasta los propios entrevistados concluyen que esta historia es tan importante por el proyecto iniciado por Magallanes como por la aventura concluida por Elcano. Se trata de un hito para la humanidad, más que un hito de banderas, de nacionalidades.

¿Por qué decidió realizar un paralelismo con la llegada del hombre a la Luna en 1969? ¿Estuvo presente desde el inicio?

Teníamos dudas, pero queríamos que la travesía de Magallanes y Elcano tuviese una relación muy cercana con la exposición, y en la exposición se realiza una comparativa con otras expediciones. Nosotros no podíamos abarcarlas todas y por ello decidimos quedarnos con una sola, y escogimos el viaje a la Luna porque era la que presentaba más analogías con la historia principal. El contexto histórico de aquella época (con la rivalidad entre España y Portugal por descubrir nuevos territorios) nos recordaba al contexto de la Guerra Fría (con la carrera espacial entre EEUU y la URRSS). Además nos parecía muy interesante lo que suponían ambos viajes como reto humano, como sueño de que el ser humano no tiene límites. Por otra parte, esta analogía me permitía realizar un documental muy pop, en el sentido más positivo del término. Por un lado tenemos la animación al estilo cómic, por otro lado el archivo, y de alguna manera la película hace analogías con la ciencia ficción y la serie B, ya que se muestran miedos, sueños, supersticiones, suposiciones para la aventura espacial en el futuro.

Se realizan muchos largometrajes de ciencia ficción que imaginan cómo son los planetas y las partes del Universo que desconocemos pero son pocas las que narran eventos históricos como hace El viaje más largo. ¿En la actualidad nos interesa más como sociedad conjeturar el futuro que indagar en el pasado?

Hay varios elementos a tener en cuenta. Uno de ellos es que el cine histórico es más caro, además que lo acontecido antes del siglo XX no está tan documentado, no tenemos documentos visuales, por ejemplo. Aunque esto no nos debería limitar. A mí como espectador y como narrador me fascinan las historias, con independencia de los formatos, de los géneros y de la época. Pero es cierto que del pasado podemos aprender muchísimo y que no hay que olvidarlo, debemos contarlo. Y es importante tener en cuenta que al final hablamos de historias universales. En el caso de El viaje más largo, por ejemplo, los espectadores podemos meternos en el pellejo de estas personas que se introducen en un barco, dejan atrás a sus familias y no saben dónde van a ir. Que pasan miedo, frío, hambre. Es más, podemos verlo como una analogía de lo que nos está ocurriendo ahora, donde hay mucha incertidumbre y se aprecian sentimientos primitivos del ser humano como el de la pura supervivencia.

No puedo finalizar la entrevista sin preguntarle, como socio fundador de La Claqueta que es, cómo es la situación de la industria española en plena pandemia y cómo será la situación poscoronavirus.

Estamos en un momento muy difícil, con muchos cambios. Es complicado vaticinar el futuro. Yo confío en que la cultura, como superviviente que ha sido a todas las épocas y circunstancias, termine sobreviviendo. Yo sigo soñando con ver cine en pantalla grande, aunque disfrute del audiovisual en todos los formatos y no quiero que desaparezca ninguno. Ahora mismo nos encontramos ante un reto y espero que esta pandemia nos ayude a pensar que unidos somos más fuertes. Al igual que ocurrió con el viaje de Magallanes y Elcano yo creo que llegaremos a puerto. Hay una canción de McEnroe que dice que “incluso en la hora más oscura puede aparecer de pronto la electricidad”.

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