SIGUE VOLANDO
Una vida vacía

Sigue volando (2023), el segundo largometraje del joven dramaturgo japonés Takuya Katô, se adentra en la superficialidad y la individualidad que caracterizan al mundo contemporáneo, enfocándose particularmente en la sociedad japonesa, incapaz de enfrentar sus propios problemas y de mirar al otro.
Esta perspectiva crítica se refleja desde el comienzo de la cinta. Tras regresar de un viaje, Watako se despide de su amante, Kimura, y se aleja en dirección opuesta a él. La cámara, a través de un plano secuencia, la sigue en su recorrido. Un fuerte ruido detiene su marcha: Kimura acaba de ser atropellado. Ella comienza a acercase a él mientras la cámara se aproxima a ella, reduciendo aún más la profundidad de campo como expresión de su impacto emocional. Sin embargo, el miedo a ser descubierta la invade, le impide completar la llamada a emergencias y la obliga a retomar su rumbo inicial.
A esta fría decisión se suma la reacción de los figurantes, quienes no parecen advertir lo sucedido. Solo las personas más alejadas de la catástrofe muestran ser conscientes de ella. Es un reflejo de una sociedad egoísta, que solo ve cuando no está obligada a actuar y que, cuando debe intervenir, confía en que alguien más lo hará por ella.
La muerte de Kimura provoca en Watako un profundo duelo y crisis personal que intentará ignorar. La cámara la encierra a lo largo de toda la cinta, siempre desde la distancia, a través de marcos y composiciones descentradas. Este malestar, representado fílmicamente por el encuadre, recorre toda la película, incluso antes del atropello. El secreto en el que vivían ambos se enfatiza en la quedada en el tren: la cámara adopta un movimiento independiente para revelar cómo se dan la mano y destapa una información oculta para el resto. Una vida que no puede ser contada.

A partir de este momento, el montaje irá entrando esporádicamente en la mente de Watako, que escapa de la realidad que comparte con su marido, Fuminori, hacia los recuerdos vividos en esos mismos espacios con su amante -unos recuerdos que escapan de ser simplemente felices o positivos (ejemplo de ello es la visita al aeropuerto)-. Al mismo tiempo, estos flashbacks permiten establecer una comparación entre ambos personajes masculinos: Fuminori, con traje y peinado, representa a una persona más superficial, centrada en el éxito; Kimura, en cambio, con el pelo largo, suelto y ropa holgada, se muestra más cercano y natural (como se aprecia en la escena del anillo en el glamping). A partir de este contraste, Katô plantea la siguiente pregunta: ¿acaso no estamos todos casados con una forma de ser que no nos representa, en lugar de mostrarnos libremente?
La contención, la austeridad y el minimalismo que recorren la cinta no solo ayudan a narrar las emociones de la protagonista, sino que también sirven para retratar a la sociedad japonesa contemporánea. Estos elementos resultan limitantes, como si los personajes fueran incapaces de expresar una gama más amplia de sentimientos, como si no existiera nada más en sus vidas (ni siquiera una alternativa a la que aferrarse para empezar de nuevo). Los espacios fríos y las decoraciones blancas refuerzan esta idea y crean la sensación de que todo está cuidadosamente medido en una sociedad completamente alienada.
Sigue volando narra de esta forma -apoyada en planos secuencia con trípode, zooms y pequeños movimientos de cámara- la historia de una marcha. El primer plano muestra a Watako recogiendo su dormitorio; el último, a ella marchándose en coche. El viaje entre un instante y el otro supone un recorrido por la imposibilidad de hacer frente a los problemas, que solo podrá superar atravesando los oscuros túneles de la mente que tanto ha intentado evitar. Y con ella, toda una sociedad japonesa incapaz de admitir sus problemas personales: si no se piensan, si no se ven, no existen.
Sigue volando (Japón-Francia, 2023)
Dirección: Takuya Katô / Guion: Takuya Katô / Producción: Yasuhiko Hattori; Tatsuya Matsuoka; Shinya Miyazaki; Masa Sawada – Nagoya Broadcasting Network & Bitters End; Film Makers Inc.; Comme Des Cinémas Executive Producers; Yuji Sadai / Fotografía: Shota Nakajima / Montaje: Mototaka Kusakabe; Sylvie Lager / Música: Eiko Ishibashi / Sonido: Hirokazu Kato; Manabu Kagara / Reparto: Mugi Kadowaki; Kentaro Tamura; Shota Sometani; Haru Kuroki; Kanji Furutachi.
