YEVGENIY YUFIT Y EL NECRORREALISMO

Dentro del “Parallel Cinema” soviético, movimiento difuso y contestatario que surge entre la muerte de Brezhnev y la llegada de Gorbachov al poder acarreando una insurrección frente a la previa censura, el necrorrealismo es el último de los manifiestos que se dará en la atmósfera delirante y visualmente abrumadora de los años ochenta.

Yevgeniy Yufit

Mediante una serie de experimentos “no demasiado significativos ni tampoco conscientes” —según alegaban los propios artistas— en el ámbito musical, plástico y poético, este movimiento consistente en la réplica furiosa al realismo socialista surgió de la mano de su “pope” Yevgeniy Yufit; cineasta que se reunió con otros tantos artistas de ideología afín y que acuñó el término al mismo tiempo que hacía una serie de cortometrajes considerados como las primeras películas necrorrealistas. Werewolf Orderlies (Sanitary-oborotni, 1984), Lumberjack (Lesorub, 1985), Spring (Vesna, 1987), Suicide Warthogs (Vepri suitsida, 1988) y Fortitude (Muzhestvo, 1988) fueron obras de choque, películas llenas de rabia y pasión, algo tremendamente diferente… El necrorrealismo, que bebía del cine mudo constructivista soviético de los años veinte —Yufit ha citado en varias ocasiones a Dziga Vertov como una de sus mayores influencias—, comenzó a cobrar importancia al verse como una especie de arte atrapado en el purgatorio: entre la muerte (-necro) y la vida (-realismo), atrayendo la atención de personalidades muy variadas en el panorama artístico de la época. De la cuales cabe destacar la de Aleksandr Sokurov, quien por entonces tenía una estricta academia de cine y ayudó a Yufit (antiguo alumno suyo) y a su grupo a lanzar su primer largometraje: Daddy, Father Frost is Dead (Papa, umer Ded Moroz, 1991).

Entre los necrorrealistas no encontraremos ninguna protesta política explícita, ningún desafío social ni tampoco la belleza por la belleza… No hay postulado, tampoco mensaje ni énfasis moral. Pero al margen de su doctrina basada en la fórmula “estupidez, vigor y reproche”, existe una lectura oculta, implícita, que puede generar más reflexión de lo que en realidad parece. Dentro de esa cosmovisión “absurda” y pesimista se esconden los trazos de una férrea exploración de la condición humana al mismo tiempo que se dejan ver los restos de una mirada crítica muy punzante.

necrorrealismo

Podríamos hablar largo y tendido sobre el movimiento necrorrealista en el cine, desde los primeros cortos de Yufit hasta su desaparición, pero, ya que nos centramos en el cine ruso del nuevo siglo pasaremos a hablar sobre la última película de este curioso movimiento que fue también la última de Yevgeniy Yufit: Bipedalism (Pryamokhozhdenie, 2005).

La premisa de la trama es la de un entomólogo y pintor que se muda a una antigua casa junto a su familia. Allí descubrirá el trabajo de un misterioso científico que colaboró en un proyecto secreto que investigaba la teoría evolutiva, con el bipedalismo del hombre como punto de ruptura. Como en sus anteriores films, la premisa conlleva una búsqueda pseudo-científica exageradamente descriptiva y visual. Estudiando el material de archivo, el protagonista descubre evidencias de que el experimento se ha retomado y esto lo lleva a descubrir que su padre estuvo involucrado. Recordando hechos de su propio pasado que estaban ocultos entre las imágenes de una memoria enclaustrada, y que ahora resurgen gracias a la poética del sueño —la escena que remite a su pasado directo funciona como eje memorístico además de como premonición— el taciturno pintor se convierte en detective y después en víctima de un misterioso buró de científicos.

El cine de Yevgeny Yufit se basa en la experimentación entre la anatomía y el paisaje natural. Una suerte de hibridación entre las impurezas del ser humano y la quietud impasible del bosque ante su paso. Antropología y antropomorfismo se mezclan en Bipedalism al igual que sucedía en Killed by Lightning (Ubitye molniey, 2002), su película más poética y austera. La exploración del aspecto brutal del Homo Sapiens, así como de su condición de “ser razonable” se abordan desde un punto de vista terriblemente pesimista y destructivo. La negación de la naturaleza animal, brutal y salvaje del hombre lo ha llevado a ser más malvado, destructivo y vil. Yufit, desde la poética bárbara del necrorrealismo, dispone una serie de elementos recurrentes para denotar este cambio esencial en cuanto al papel del hombre en la Tierra que viene dado desde los tiempos de la Ilustración. En su primer largo, Daddy, Father Frost is Dead, un biólogo que investiga la naturaleza de los armiños se verá inmerso en una serie de sucesos, cada cuál más bizarro, mientras el asesinato y el suicidio parecen las únicas vías “lógicas” de escape. En Silver Heads (Serebryanye golovy, 1999), un grupo de tres científicos querrán cruzar el ADN humano con la madera de los árboles mientras un grupo de personas, que viven como fieras, se dedicará a raptar otros sujetos para el experimento. Y en Killed by Lightning, una antropóloga cuyo padre murió en un submarino durante la Segunda Guerra Mundial propondrá a sus colegas una teoría científica que niega la evolución darwinista alegando que “la naturaleza no reconoce la evolución, sino que la materia inorgánica y el hombre son solamente dos polos de una cínica e ininterrumpida inter-transformación” y que “la mutación de una especie puede suceder durante el periodo que dura una vida”. Aquí podríamos hablar incluso de lysenkoismo.

Bipedalism

Los necrorrealistas estaban interesados ​​en el hombre como organismo biológico. Por ello, en el cine de Yufit los “científicos” manipulan el cuerpo constantemente, cruzando personas con árboles o primates de forma grotesca y no menos física. El hecho de que los personajes, que continúan caminando sobre dos piernas, usen ropa y transportes y se comporten más como animales que como seres humanos, denota una fisura en sus capacidades cognitivas que pone en duda su “avanzada inteligencia”. Los protagonistas científicos no tienen moral ni normas sociales, no obedecen las reglas y sus acciones son dictadas por el inconsciente acarreando consecuencias trágicas como el mencionado acto de suicidio. En las películas de Yufit, todos los experimentos terminan fracasando y conllevan la muerte de los propios investigadores y/o de terceros o a la aparición de una crisis existencial abrumadora. La muerte llega a aquellos que se atreven a jugar con las leyes de la Vida mientras la naturaleza se apodera del marco fílmico, poco a poco.

Bipedalism es, dentro del necrorrealismo, la obra más madura y redonda de Yufit. Desde el surgimiento del sueño y la herencia como revelación vital —el protagonista sufre una crisis ética cuando descubre que su padre estuvo involucrado en el proyecto— hasta la presentación del agua como elemento de vida que se estanca y acaba por pudrir los organismos. Pues el necrorrealismo no es como el gore; no se ven vísceras, miembros amputados ni sangre por ningún sitio. En el universo de Yufit, la muerte está presente como destino final para aquellos que buscan saber demasiado o que desean tergiversar las leyes naturales, pero no hay ningún afán especulativo, moralista o sorpresivo. Más bien un ánimo general de descontento con el estatus del arte en la época en que vivió y, después, una construcción ensayística a partir de la rebeldía.

Bipedalism puede verse como una obra que incorpora una visión muy amplia del mundo moderno a partir de una trayectoria tan estridente como potente. Los motivos ya no son la carne, la putrefacción y el estallido de la violencia en la nieve de la rusia estalinista. Ahora existe una tendencia a la poética y a la seriedad, a la observación de un mundo nuevo y al escudriño del pasado en forma de imágenes limpias y sonido envolvente. La casa en la que la familia va a vivir es un símbolo del resurgimiento del pasado y de su continuo acecho. En mitad del bosque, la huella de un pasado atroz todavía pervive mientras un hombre se verá inmerso en una historia que no puede dejarlo de lado. Sus hijos descubren los restos de la investigación mientras juegan. Una investigación que se retrotrae a un experimento real de Stalin, que pretendía cruzar humanos con chimpancés y así crear un ejército invencible. Los sujetos del experimento son estos híbridos que, en lugar de suponer un paso adelante en la “evolución” humana se muestran como la lejana e inerte figura de un animal erguido. Ellos caminan por los bosques en esos planos tan característicos y recurrentes del cine del ruso, que los muestran andando en formación a través de los árboles en una misma dirección. “El hombre se puso de pie al ver el sol cambiar de blanco a negro”. Claramente, un eclipse se muestra como la disyuntiva entre el animal y el ser humano, el paso de la inconsciencia a la consciencia, pero sin necesidad de inteligencia.

Bipedalism

Yevgeniy Yufit traza un equilibrio entre lo que está permitido y lo que está prohibido. Quizá por esto sea uno de los directores que han generado más controversia en Rusia y lleve la marca del maldito en su legado.

¿Es famosa la Unión Soviética por sus logros en ciencias naturales y técnicas? Mostremos algunos de los monstruos locos con batas blancas que empujan sus experimentos con estacas de madera. ¿Todo ciudadano poderoso sueña con morir como un héroe, colarse en los libros de texto y convertirse en un ejemplo para los octubristas? Presentaremos a una docena de nominados al Premio Darwin… Esto no es sátira, ni ironía, ni siquiera una sonrisa amarga, sino el desprecio total de todo lo que se considera inteligente, amable y eterno dentro de la URSS. Y este punto de vista no es menos revolucionario que cualquiera.

—Yevgeniy Yufit

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