X (TI WEST)

Pulsión de vida, pulsión de muerte

En Scream (Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, 2022), una discusión subyace la trama desde la escena inicial de la película. Se trata de uno de los temas más disputados entre el fandom del cine de terror en la actualidad: aquella del ‘terror elevado’ vs. el terror propio de los slashers. Por supuesto, esto esconde un metacomentario que se corresponde con la intención general de la saga creada por Wes Craven, pero en realidad esta discusión trasciende la propia película y refleja un estado de la cuestión sobre el género a día de hoy. Ti West recupera esta reflexión, aunque de forma menos directa, en su última película, X (2022): una oda a los orígenes del slasher que dialoga con clásicos desde Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) hasta La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974). Un diálogo que West plantea no sólo a partir de la historia que cuenta, sino también, y especialmente, desde lo formal, utilizando muchas de las decisiones estéticas que inundaban las películas de género de aquella época e incluso añadiendo, en muchas de sus escenas, guiños visuales a otros filmes como Carrie (Brian De Palma, 1976) o El resplandor (Stanley Kubrick, 1980).

X. Revista Mutaciones 1

Sin embargo, aunque X se mantiene en la línea en la que West ha ido construyendo su filmografía -a saber, el interés por el lenguaje del subgénero-, su más reciente experimento se aleja de otras de sus propuestas como Segunda luna de miel (segmento de V/H/S, 2012) o La casa del diablo (2009), slashers al uso donde lo que se ve es lo que hay, para presentar una historia con múltiples subtramas que se acercan a lo que en Scream (2022) se definiría como “complejas bases emocionales y temáticas”. No es azaroso que esta sea la primera colaboración de West con A24, la productora que ha dado a conocer algunos de los títulos más representativos de la categoría de ‘terror elevado’, como lo son La bruja (2015) de Robert Eggers o el aclamado dúo de filmes de Ari Aster: Hereditary (2018) y Midsommar  (2019).

X. Revista Mutaciones 2

Más allá de las muertes, del gore o incluso de la comedia intrínseca a estas, X desvela un tema recurrente (y en ocasiones polémico) en el género a través de sus villanos: una pareja de ancianos recluidos en una granja en mitad del estado de Texas. Cuando un equipo de rodaje llega a su propiedad a filmar una película porno, se apodera de ellos una latente nostalgia del deseo, que desatará los eventos sangrientos que se suceden. Así, el filme se inserta en una tendencia reciente al retorno de la ‘hagsploitation’: un término que se refiere a la obsesión propia del género por la mujer anciana y que resuena en películas como La visita (M. Night Shyamalan, 2015) o La abuela (Paco Plaza, 2021).

Una secuencia tras otra, West enfatiza el contraste  del estado senil con la vitalidad y el fuego propio de la juventud. La vejez como el ocaso de una primavera ya muy lejana. Y esto se hace aún más evidente con la elección de Mia Goth para interpretar no sólo al personaje principal, sino también a la anciana con la que ella misma se enfrenta, contraponiendo dos etapas de la vida en una lucha por escapar de las garras de la muerte. Llegue esta en forma de desvanecimiento o de matanza despiadada.


X (EE.UU., 2022)

Dirección y guion: Ti West / Guion: Joachim Trier, Eskil Vogt / Producción: A24, Bron Studios, MAD SOLAR Fotografía: Eliot Rockett / Montaje: Ti West, David Kashevaroff / Música: Tyler Bates, Chelsea Wolfe / Intérpretes: Jenna Ortega, Brittany Snow, Mia Goth, Kid Cudi, Martin Henderson, Owen Campbell

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