VENGADORES: INFINITY WAR

El equipo

Avengers: Infinity War

Lo decía el Al Capone de Los Intocables de Elliot Ness: lo importante es el equipo. A primera vista, puede parecer que la enésima película de Marvel Studios es una rutinaria operación de marketing, más preocupada por ofrecer una montaña rusa de emociones al espectador que por plantear una verdadera apuesta artística. Y, sin duda, algo de ello hay: los hermanos Russo (firmantes de la cinta y de las dos últimas entregas de Capitán América) no son autores de una marcada personalidad, como sí lo era Joss Whedon, de quien toman el testigo, o incluso otros directores que han formado parte de la franquicia marveliana, como Ryan Coogler, Kenneth Branagh o Taika Waititi. Y si incluso ellos tuvieron que ceder parte de su personalidad ante el férreo guantelete del productor Kevin Feige, verdadero timonel de esta empresa, ¿qué esperanza queda para los Russo? ¿Qué posibilidades tenían de salir airosos? Quizá una entre millones, diría el Doctor Strange.

Pero, en la terminología del viejo Hollywood, si los Russo no son autores, sí son unos artesanos extremadamente competentes y, como queda patente en Infinity War, excelentes trabajadores en equipo. Su solvencia al dirigir las escenas de acción (apartado en el que mejoran película a película, desde la cacharrería algo confusa en algunos momentos de la, por otro lado excelente, Capitán América: El soldado de invierno) se combina aquí con la capacidad para mimetizar una decena de estilos visuales y narrativos. Y así, las escenas consagradas a los Guardianes de la Galaxia tienen el inequívoco sabor de los filmes de James Gunn; las que preside el Doctor Strange podrían estar firmadas por Scott Derrickson y el tramo de Wakanda es una prolongación sin estridencias del estilo de Coogler. Algo de mérito tiene el guion en todo esto: las interacciones y los emparejamientos inesperados acatan al pie de la letra el espíritu que impuso Whedon desde la fundacional Los Vengadores (2012), explotando la fricción entre personajes discordantes para construir relaciones solidarias, a menudo renuentes, a partir de la diferencia, y no de la afinidad. Los manuales, a veces, están para leerlos y no para quemarlos. Dicho de otro modo: hay días en que no toca matar al padre, sino aprender de él.

Avengers: Infinity War

Y, por supuesto, la altura interpretativa de la película es la guinda de este improbable monumento superheroico, donde no solo la acumulación de talento (el cast es tan impresionante como prometían los eslóganes del film), sino también la química, y quizá por encima de todo el equilibrio perfecto entre la infinidad de protagonistas, que en lugar de competir en una lucha de egos se reparten el juego –de nuevo el trabajo en equipo– de un modo que hace difícil resistirse al símil futbolístico por primera y última vez en la vida de este crítico. Pero piense el espectador en aquel Mundial, y tendrá una cierta idea de dónde reside la excelencia de una Infinity War que se prometía más artesanal que artística y acabó siendo todo lo contrario.

El resultado final es, hay que admitirlo, más interesante por su arquitectura narrativa que por su funcional (pero solvente) puesta en escena. Pero es que dicha arquitectura es verdaderamente única en la historia del cine, hasta el punto de que se diría hija y perfecta hibridación del medio cinematográfico y el televisivo. La construcción serializada lineal de las series ha alcanzado en el Universo Cinematográfico Marvel un nuevo estadio, algo así como la narración en árbol, donde tres franquicias distintas convergen en una, que luego se volverá a ramificar en varias líneas individuales para luego confluir (y aquí es donde nos hallamos) en un film que recoja los frutos de dieciocho títulos precedentes. Un dolor de cabeza para los seguidores de Syd Field o Linda Seger. Y, sin embargo, los hermanos Russo consiguen una narración fluida y meridianamente clara, un ritmo portentoso sin sensación de sobreacumulación o atropellamiento, y por encima de todo una autonomía y entidad propia de esta Infinity War como episodio cerrado (sí, a pesar de su cósmico cliffhanger) a la vez que como culminación de una década de cartografía del superheroísmo. Cosas del trabajo en equipo. Que es, en definitiva, por lo que se crearon los Vengadores.

Avengers: Infinity War


Vengadores: Infinity War (Avengers: Infinity War, Estados Unidos, 2018)

Dirección: Joe y  Anthony Russo Guión: Christopher Markus y Stephen McFeely, basado en los comics de Stan Lee y Jack Kirby Producción:  Kevin Feige para Walt Disney Pictures / Música: Alan Silvestri / Fotografía: Trent Opaloch Montaje: Jeffrey Ford y Matthew Schmidt / Diseño de producción: Charles Wood / Reparto: Robert Downey Jr., Scarlett Johansson, Chris Evans,  Chris Pratt, Jeremy Renner, Benedict Cumberbatch, Zoe Saldana, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, Tom Holland, Chadwick Boseman, Tom Hiddleston, Karen Gillan, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Idris Elba, Peter Dinklage, Don Cheadle

3 comentarios en «VENGADORES: INFINITY WAR»

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