UNA BONITA MAÑANA

A la aurora

Henry David Thoreau, en su pequeña cabaña, escribió que “la mañana es el principio de la reforma moral”. Y, en este estadio, el de la mañana y su promesa, Mia Hansen-Løve eleva Una bonita mañana (2022), con precisión y cuidado, hacia los caminos de la poética de lo cotidiano.

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La nueva película de la directora parisina, como si tratara de escribir sobre el viento, en el resplandor de la primera hora, inconsistente e inocente, nos adentra en la historia de quienes aún siguen creyendo, como canta Silvio Rodríguez, en la maza y la cantera. Sara (Léa Seydoux), la protagonista, se encuentra en la mediana edad, cerca de los cuarenta años; lugar donde los pasos no suben, sino que empiezan a descender hacia la orilla de nuestros sueños. Y con ello, junto al descenso, como si se tratara de una caída que nos abre el pecho, aparecen las preguntas que no nos hemos hecho, pero que, tarde o temprano, debían llegar a nosotros.

El amor, en este punto del recorrido, como cualquier hecho que esté a nuestras espaldas, se dispone a temblar hasta descomponerse en su primera definición. Y la protagonista, después de su ruptura, se pregunta: ¿Hasta dónde llega el amor? ¿Y es que acaso lo necesitamos? Sin embargo, es mejor responder desde los hechos y no a través de las palabras; es decir, desde la piel contra la piel. Por ello, con las dudas propias de quienes se aventuran a vivir, la protagonista inicia una persecución para componer, de nuevo, los cimientos de su vida. Desde un amorío con alguien más joven, hasta los intentos de hacer del hogar un lugar de honestidad; fines opuestos que convergen hacia un mismo destino.

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La puesta en escena, tal como nos tiene acostumbrados la directora parisina, nos descubre la intensidad que habita en los sentimientos por vía del silencio o, más bien, de la contemplación de lo cotidiano. La iluminación, así como la composición de los cuadros, nos abre las puertas a un mundo certero, seguro y cristalino. Pero que, en su interior, con frecuencia, habita la noche más oscura. Hansen-Love, sin argucias, nos desnuda la modernidad y su pavor ante los cambios. En sus obras siempre encontramos dos musicalidades opuestas en un mismo espacio, aquello que se muestra ante lo sensible y, contrariamente, aquello que subyace en los diálogos, el lenguaje y la actuación; y esta es su mayor virtud.

El final de Una bonita mañana, como si se tratara de un principio -si es que hay diferencia alguna entre ellos-, nos devuelve la sonrisa de levantarnos cada día. La felicidad, acordémonos, así como la aurora, es el principio de volver a intentarlo, una vez más y otra.


Una bonita mañana (Francia, 2022)

Directora: Mia Hansen-Løve / Guion: Mia Hansen-Løve / Producción: Les Films Pelléas, Mubi, Razor Film Produktion GmbH, Dauphin Films, CN6 Productions / Edición: Marion Monnier / Fotografía: Denis Lenoir / Reparto: Léa Seydoux, Pascal Greggory, Melvil Poupaud, Nicole Garcia, Camille Leban Martins, Sharif Andoura, Elsa Guedj, Kester Lovelace

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