UN MOMENTO EN EL TIEMPO (WAVES)

Sonido y color

Eres joven y te pondrás bien. Pero va a llevar un tiempo”. Ésta es la última frase que se escucha antes de que se produzca el primero de los cambios de relación de aspecto que suceden en Un momento en el tiempo (Waves) y que forman una constante en el cine de Trey Edward Shults (Krisha, Llega de noche). Una frase y un recurso detrás de los cuales se esconde un mismo mensaje, uno muy alejado del optimista carpe diem que promulgan la mayoría de películas de adolescentes: los jóvenes no tienen el control sobre el tiempo, y cada acto en la juventud tiene su consecuencia. Para bien, o para mal.

Sobre la dualidad de cómo aprovechar ese tiempo se articula Un momento en el tiempo (Waves), una película dividida en dos historias aparentemente distintas pero que siguen un mismo patrón. Una estructura que bien podría remitir a Cruce de caminos (Derek Cianfrance, 2012), otro film que hablaba de cómo las decisiones que toma un miembro de una familia pueden afectar al resto de por vida. Al igual que hacía Cianfrance, Shults propone dos películas muy diferenciadas dentro del mismo film, cada una con una estética muy particular que en gran medida va ligada a los dos personajes que protagonizan cada mitad, Tyler (Kelvin Harrison Jr.) y Emily (Taylor Russell), respectivamente.

Un momento en el tiempo

La primera parte, la que tiene que ver con Tyler, habla sobre las presiones que ejercen familia y entorno y cómo éstas van configurando su personalidad y repercutiendo en su relación de pareja con Alexis (Alexa Demie). En ella, Shults optimiza muchos de los elementos que ya estaban en sus anteriores films pero trasladados del thriller a la coming of age, generando tensión con el sonido de un cinturón sin abrochar o unas notificaciones de móvil. Los planos y movimientos de cámara, fijos y suaves al principio, se van acelerando junto con el montaje conforme Tyler entra en su espiral de rabia y frustración. Y, de la misma forma, la banda sonora acompaña esa evolución, pasando de los temas ligeros y alegres de Tame Impala o Animal Collecive (que repetirá en la segunda mitad) al hip-hop y rap de Tyler The Creator o Kanye West que remarcan ese sentimiento de ira y violencia que se ha apoderado del protagonista.

Por otro lado, la parte que tiene que ver con Emily es la antítesis de la primera en cuanto a forma y fondo, sin por ello renunciar a los ecos visuales ―los momentos románticos en el coche o el mar, el abrazo en medio del caos…― que ayudan a mantener ese sentimiento de legado, aunque la historia no se repita de la misma forma. El relato de Emily empieza donde termina el primero y va mostrando un camino inverso a medida que la relación de aspecto se ensancha, una historia sobre perdón y redención, sobre utilizar el tiempo para arreglar las cosas. Aquí la mayoría de planos son estáticos y prácticamente desaparecen los movimientos de cámara, dejando todo el protagonismo a los personajes y a unos entornos naturales que contrastan con los fríos interiores de la primera mitad. Del mismo modo, la música sirve para reflejar la apertura del personaje a mostrar sus sentimientos y encontrar el amor, con canciones R&B e indie de artistas como Frank Ocean, Radiohead o, haciendo de llave con la otra parte, Animal Collective.

Waves

Como casi cualquier película que apueste por el contraste, Un momento en el tiempo (Waves) está llena de altibajos, pero también de decisiones estilísticas muy creativas y originales. La idea de asignar un tipo de canciones a cada personaje como si de una playlist de Spotify se tratara ―dicho en el mejor de los sentidos― ayuda a entender mejor la complejidad de estos, aunque a veces corre el riesgo de subrayar demasiado. Por otro lado, el juego con los colores como representación del viaje inverso de los hermanos está muy logrado, pasando de los rojos y azules eléctricos de la primera mitad a una fotografía mucho menos saturada y llena de colores más apagados y cercanos a la naturaleza que pretende captar. Del mismo modo los interludios visuales ―que evocan a Embriagado de amor (Paul Thomas Anderson, 2002)― y los cambios en la relación de aspecto a la vez que ejercen de suave transición entre los relatos. Pero entre tanta planificación cuidada, tanta estilización y tanto juego de contrastes permanece la sensación de que cada parte, especialmente la primera, hubiera funcionado mejor de manera independiente o como díptico que dentro de un mismo film. Hay veces que no todo suma, y Un momento en el tiempo (Waves)es una prueba de ello, que la armonía entre color y sonido es algo muy complicado de conseguir.


Un momento en el tiempo (Waves) (Estados Unidos, 2019)

Dirección: Trey Edward Shults / Guion: Trey Edward Shults / Producción: A24 / Fotografía: Drew Daniels / Música: Atticus Ross, Trent Reznor / Montaje: Trey Edward Shults, Isaac Hagy / Reparto: Kelvin Harrison Jr., Sterling K. Brown, Taylor Russell, Lucas Hedges, Alexa Demie.

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