UN HOMBRE FIEL

Geometría política

Un hombre fiel comienza con un plano general en el cual un movimiento de cámara pasa de los techos de la capital francesa a una ventana, como si con una panorámica Louis Garrel tradujera un “Había una vez, en un París del año 2018…”. Es así como abre el telón la segunda película del actor, hijo del director Philippe Garrel, Louis, quien escribe el guion junto al experimentado Jean Claude Carrière, guionista en variadas ocasiones de su padre, como en A la sombra de las mujeres (2015) o en Amante por un día (2017), y anteriormente de Luis Buñuel en Bella de día (1967), entre otras. Un comienzo promisorio, como si Garrel tradujera en puesta en escena la pluma de Carrière, como si las imágenes pudieran en algún grado hablar a la par de los diálogos. Sin embargo, pronto aparecen distintas voces en off que verbalizan la interioridad de los personajes y toman el relevo de aquel movimiento de cámara para suplantarlo, convirtiéndose así en el motor de una puesta en escena que abusa de las palabras y olvida que el lenguaje cinematográfico, como recalcaba Robert Bresson en su libro Notas sobre el cinematógrafo (1975), “es una escritura con imágenes en movimiento y sonidos”, a lo que también añade que “tomar prestados los medios del teatro conduce fatalmente a lo pintoresco visual y auditivo”.

Un hombre fiel, de Louis Garrel

La trama comienza cuando Marianne (Laetitia Casta) le cuenta a su novio Abel (Louis Garrel) que está embarazada de Paul, su mejor amigo y que se casará con él en los próximos días. Un golpe que producirá una elipsis de 9 años, hasta que ambos personajes se reencuentren. Entonces se sumarán Joseph (Joseph Engel), el hijo de Marianne, y Ève (Lily-Rose Depp), la hermana pequeña de Paul, que ya no es una niña y está profundamente enamorada de Abel. De esta forma, se construye un triángulo que rodea al protagonista, al “hombre fiel” que como una marioneta no parece tener voluntad propia y solo responde a las inquietudes de los vértices que lo rodean. Obedeciendo a la misma vulnerabilidad que su personaje, el director cambia el tono del film conforme el guion lo requiere pero sin modificar su puesta en escena: a partir de la elección del menú de un restaurante introduce la comedia, para luego incluir un atisbo de film noir -pero absteniéndose de una estilización visual propia del género- gracias a Joseph, que juega a implantar sospechas y convertir a su madre en femme fatale, y finalmente el film deviene una comedia romántica de relaciones que parecen basadas más en política que en amor.

Es justamente la política lo que quizás explica el nacimiento del triángulo amoroso entre Marianne, Abel y Ève. Ambas mujeres son artífices, jugadoras en un tablero de ajedrez, cada una con una intención precisa, convicciones que Abel parece carecer. En La rodilla de Clara (Le genou de Claire, 1970), Éric Rohmer construía un argumento en el cual Jerôme, un hombre que deambula por su paradisíaco tiempo libre, intentaba seducir a dos adolescentes después de haber sido entusiasmado a ello por su amiga Aurore. Un juego de seducción por encargo en el cual el personaje interpretado por Jean Claude Brialy actuaba siguiendo las ideas de Aurore pero siempre bajo impulsos propios indicados en el título del film: bajo un deseo que lo invade desenfrenadamente provocado por un detalle que deviene erótico. En el caso de Un hombre fiel, quizás la pista está también en su título: la convicción de Abel es ser fiel a Marianne, aunque esto signifique caer en una contradicción. De la misma forma la puesta en escena se construye sobre todo por el uso del plano contraplano, por lo que los personajes no comparten casi nunca pantalla, como planetas trazando una órbita destinada a nunca cruzarse. Contradictoriamente, el final del film enuncia una reunión, cuatro vértices que se unen para finalmente trazar un cuadrado. Un movimiento de cámara final los deja para centrar su mirada en el cielo parisino, anunciándonos que el guion se acaba y el telón se cierra, ahora sí, sin tener que recurrir a las palabras.

Un hombre fiel, de Louis Garrel

Un hombre fiel ( L’homme fidèle, Francia, 2018)

Dirección: Louis Garrel / Guion: Louis Garrel y Jean-Claude Carrière / Producción: Pascal Caucheteux y Grégoire Sorlat (para Why Not Productions) / Fotografía:  Irina Lubtchansky / Montaje:   Joëlle Hache / Música: Philippe Sarde / Diseño de producción:  Jean Rabasse  / Reparto:  Louis Garrel, Laetitia Casta, Lily-Rose Melody Depp, Joseph Engel, Diane Courseille, Vladislav Galard, Bakary Sangaré, Kiara Carrière, Dali Benssalah

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