UN AÑO, UNA NOCHE

Del recuerdo a la representación

En una de las conversaciones que mantienen los protagonistas de Un año, una noche, Céline (Noémie Merlant) le pregunta a Ramón (Nahuel Pérez Biscayart) de dónde viene la necesidad de contar el horror que han vivido y que desde hace semanas los atormenta; ambos fueron víctimas del asalto a Bataclan, uno de los actos terroristas de París en 2015. La propia película, por ser relato, va a ofrecer y a la vez será una respuesta a la propia pregunta del personaje.

El recuerdo se erige como testigo omnipresente y depositario de la vivencia del horror; Isaki Lacuesta se sirve del montaje para plasmar la estructura temporal de la memoria. Casi lo primero que vemos en el film es a Ramón y a Céline volviendo a casa tras el atentado, recorriendo las calles vacías de París (un vacío especial que se construye, paradójicamente, mediante los sonidos de las ambulancias, los coches de policía, los autobuses recortados contra el color dorado de la luz de las farolas). A la mañana siguiente, un montaje acelerado, lleno de insertos y sonidos punzantes, nos muestra su estado psicológico: el comienzo del trauma en el que los recuerdos se están asentando con agresividad.

Un año una noche (1) - Revista Mutaciones

Conforme pasan los días, la memoria se calma y los flashbacks son más largos, con mayor contenido narrativo. La estructura base de Un año, una noche se irá revelando: las distintas formas que tienen los dos integrantes de la pareja de enfrentarse a las consecuencias de los hechos que vivieron dan lugar a un film bipartito. Ramón es locuaz y tiene el impulso de expresar lo vivido, de revivirlo desde una aceptación temprana de su papel como víctima. Eso hará que la primera mitad del metraje tenga más protagonismo y tiempo en pantalla, con Céline como su apoyo esencial. Ella, por el contrario, oculta ante su círculo, desde el primer momento, su condición de víctima, enquistando el trauma. Y esto da lugar a uno de los aspectos más interesantes de la película: la vivencia de recuerdos contradictorios. Cuando sea Céline la que recuerde, las imágenes mostrarán diferentes escenarios, convirtiendo el relato en varios relatos posibles.

Un año una noche (2) - Revista Mutaciones

Estas ramificaciones son como las del propio horror en la vida cotidiana: una noche que extiende sus tentáculos al futuro y se adhiere los objetos (una chaqueta prestada; los espejos y cristales con los que se nos muestran deformados los personajes), en los cuerpos (fragmentados para el plano, recordando a Hiroshima, mon amour; llenos de moratones) y los actos (la imposibilidad del otro de comprender el alcance de ser víctima o la dificultad de varías víctimas de comprenderse entre sí; la ansiedad, el delirio…). Aunque, al final, la vida se impone por la fuerza de lo cotidiano (si bien cambian las rutinas): uno de los mejores planos de Un año, una noche es el perfecto resumen de esta idea, ya que muestra a Ramón como absorbido por un slapstick, cayendo constantemente mientras aprende a patinar; delante de él pasarán contrastando unos soldados del ejército que conforma la imagen de la nueva París. 

La película concluye cuando se cumple un año y la sala Bataclan vuelve a llenarse para revivir el concierto interrumpido (muchos de los figurantes son víctimas reales del atentado). Pasar así del recuerdo a la representación, a la necesidad de un espacio seguro en el que dar cuerpo al relato y hacer que se desprenda del individuo. El espacio de la ficción, el arte, el cine… con los que poder transformar lo inefable en discurso y el horror en esperanza.


Un año, una noche (España, 2022)

Dirección: Isaki Lacuesta / Guion: Isa Campo, Isaki Lacuesta, Fran Araújo. Libro adaptado: Ramón González / Producción: Coproducción España-Francia; Mr. Fields and Friends, Bambú Producciones, La Termita Films, Noodles Production/ Fotografía: Irina Lubtchansky / Música: Raül Refree / Montaje: Sergi Dies, Fernando Franco /Reparto: Nahuel Pérez Biscayart, Noémie Merlant, Quim Gutiérrez, Alba Guilera, Natalia de Molina, C. Tangana, Enric Auquer, Blanca Apilánez, Bruno Todeschini, Sophie Broustal

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