TRUE MOTHERS

Canto a la maternidad

True Mothers - Revista Mutaciones2

Si el año 2020 está resultando catastrófico en todos los sentidos, y en todos los ámbitos, incluyendo el sector cinematográfico, parece que al menos un pequeño rayo de luz busca su camino entre las ramas frondosas de los árboles con intención de volver a deslumbrarnos. Y es que Naomi Kawase —a quién precisamente se le encargó dirigir la película oficial de los Juegos Olímpicos de Tokio que han tenido que ser aplazados— ha vuelto, o mejor dicho, ha encontrado de nuevo la armonía tras un largo periodo en el que sus films no conseguían emocionar.

La cineasta japonesa ha presentado True Mothers (Asa ga Kuru) en la Sección Oficial del Donostia Zinemaldia-Festival Internacional de Cine de San Sebastian bajo el nuevo sello de identidad que las películas seleccionadas para el Festival de Cannes lucen al verse obligado a cancelar su 73º edición a causa del coronavirus. Quién sabe si de haberse celebrado el certamen el film de la realizadora nipona hubiese sido reconocido como ya lo fueron su ópera prima Suzaku (1997) —Cámara de Oro— y, 20 años más tarde, The mourning forest (2007) —Gran Premio del Jurado—, pero valga la mención siquiera para celebrar que, con su último trabajo, la directora de Shara (2003) ha conseguido transmitir sus más profundos sentimientos y plasmarlos en la gran pantalla.

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True Mothers arranca con la crónica de un matrimonio acomodado que, tras una larga e insatisfactoria lucha para ser padres, decide recurrir a la adopción. La historia, sin embargo, se bifurca y la directora, a través de una inesperada visita, nos introduce en una segunda trama en la que una joven que vive su primera historia de amor, se queda embarazada y se ve obligada a dar el bebé en adopción. El film que está basado en la novela homónima de la escritora Mizuki Tsujimura, pero pronto seremos conscientes de que la cineasta nipona sabe de lo que habla. Ella misma ha admitido en numerosas ocasiones, que es hija adoptiva, y la intensidad emocional de las circunstancias hacen que con True Mothers entramos de lleno en el universo de su creadora. Tal y como Kawase declara, toda su filmografía es un intento de “encontrar el modo de vincular el afecto materno con un estado de armonía” y en esta ocasión su propuesta se concentra expresamente en encontrar esa paz. Kawase cruza las dos historias haciéndolas avanzar como si fueran sus propios recuerdos, y así es como, rompiendo la cronología y la linealidad del relato, irá poco a poco desarrollando las diferentes realidades sociales de sus personajes y profundizando en sus sentimientos.

Tras el intento de realzar “el perpetuo ciclo de la vida como posibilidad de reconciliación gracias a la presencia simbólica de los elementos naturales tradicionales (aire, agua, fuego y tierra)” en su fallido trabajo anterior Viaje a Nara (Vision, 2018)—que también compitió en el festival donostiarra—, con True Mothers Kawase recupera la sensibilidad íntima tan característica en sus películas, esas en las que la sororidad, la maternidad, la pérdida, los lazos familiares y las ausencias se potencializan a través de la propia luz. La poesía visual deslumbra durante las más de dos horas que dura el film, y es que la tierna tonalidad que viste la película de una belleza onírica nos hará, simplemente, emocionarnos.


True Mothers (Asa ga Kuru, Japón, 2020)

Dirección: Naomi Kawase / Guion: Naomi Kawase y Izumi Takahashi (Novela: Mizuki Tsujimura) / Fotografía: Yûta Tsukinaga y Naoki Sakakibara / Música: Akira Kosemura y An Ton That / Montaje: Tina Baz y Yôichi Shibuya / Producción: Yumiko Takebe (para Kazumo, Kino Films, Kinoshita Group) / Reparto: Hiromi Nagasaku, Arata Iura, Aju Makita, Miyoko Asada, Hiroko Nakajima, Tetsu Hirahara, Taketo Tanaka

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