THE OLD MAN AND THE GUN

El trabajo bien hecho

En un momento dado de la película, Forrest Tucker (Robert Redford), un preso al parecer rehabilitado y reinsertado en la sociedad después de numerosos delitos por atraco y robo, parece estar sufriendo por la monotonía del día a día, víctima de la rutina, sin saber sencillamente con qué entretenerse. Una situación en la que no es capaz de pasar página y dedicarse a otra cosa que no sea la que lleva ejerciendo toda su vida. En The Old Man and The Gun (2019), el personaje interpretado por Robert Redford es feliz durante casi toda la historia. Por momentos parece que es el actor y no el personaje el que se divierte y rememora los mejores momentos de su carrera, tornándose difusa la fina línea de realidad y ficción. Redford pasa a ser Tucker y Tucker pasa a ser Redford. Se ve a un personaje a la vez que a un actor entregados con melancolía y entusiasmo a su (último) oficio.

La visión y suspicacia del Redford productor se refleja en la sabia decisión de adquirir los derechos de una historia real, basada en un artículo de un periodista del New York Times. Este relato se puede utilizar alegóricamente para contar que él, como cineasta, puede resultar igual que su alter ego como ladrón, incapaz de dejar su trabajo. Forrest Tucker era un ladrón atípico. Realizaba sus golpes de la manera más afable posible, sin lamentar víctimas o situaciones violentas. Durante décadas, burló a la policía y, cuando lo cogían, escapaba de la cárcel casi sin ningún tipo de problema. Sin discusión, el mayor reclamo de la cinta es la última experiencia fílmica de su actor, pero también resuena quién está detrás de la cámara y olvidarse de ello sería de necios. David Lowery aparca temporalmente su faceta más experimental y dispone sobre la mesa una más académica para alcanzar un estilo clásico que acompañe este tributo al actor. En The Old Man and The Gun la puesta en escena no responde a su habitual indagación visual, (alejado por completo) cediéndolo todo al personaje de Redford y a su interpretación. No es tanto una obra de planos arriesgados y diferentes como sí una que pretende la creación de un entorno que se acerque al relato, al cuento mediante un estilo y tono más clásico e incluso naíf, con un formato y una fotografía, que con sus 16mm, catapultan la intención narrativa de época además de proponer con toda intención un aura de despedida y nostalgia. Fuese idea de Lowery o de Redford, la cinta se esfuerza por reforzar esa sensación con la inserción de imágenes de archivo de filmes anteriores del actor en su época más brillante. Asoman imágenes de La jauría humana (The Chase, 1966) y asoma más todavía el carisma y magnetismo del Sundance Kid de Dos hombres y un destino (Butch Cassidy and The Sundance Kid, 1969).

La película se cierra con la sensación de que el personaje (como el actor) se despedirá ejerciendo su oficio, con un modus operandi trasunto del propio Redford, en una muy bien insertada metáfora sobre sus actuaciones y esta propia película. Estilo sobrio, tranquilo y sin dejar de mostrar su arma: la sonrisa. La felicidad que transmite el Forrest Tucker de Redford aun siendo detenido o estando en la cárcel, lo mismo. El tiempo se termina, pero tanto para la realidad como para la ficción queda la sensación del trabajo bien hecho. Gracias señor Redford.


The Old Man and The Gun (2018, Estados Unidos)

Dirección: David Lowery / Guion: David Lowery, David Grann / Producción: Identity Films / Wildwood Enterprises / Endgame Entertainment / Conde Nast Entertainment / Sailor Bear / Fotografía: Joe Anderson / Montaje: Lisa Zeno Churgin / Diseño de producción: Scott Kuzio / Dirección de arte: Miles Michael / Música: Daniel Hart / Reparto: Robert Redford, Sissy Spacek, Casey Affleck, Danny Glover, Tika Sumpter,Elisabeth Moss, Tom Waits, Isiah Whitlock Jr., Robert Longstreet, Keith Carradine

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