THE LAUNDROMAT: DINERO SUCIO

 Humor frío y frívolo

Steven Soderbergh invierte la elipsis de 2001: una odisea en el espacio (2001: A Space Odyssey, 1968), de Stanley Kubrick, y en lugar de lanzar un hueso al aire para transportarnos a la carrera espacial, sumerge al espectador en el lado oscuro de la economía; del paleolítico se abre un portal a los infiernos en forma de pub y nos lleva del pasado al presente, del trueque al enrevesado sistema económico actual. The Laundromat: dinero sucio (The Laundromat, 2019) se encarga de satirizar la amoralidad del neocapitalismo liberal en una comedia negra basada en la obra del periodista e investigador Jack Bernstein, Secrecy World: Inside the Panama Papers. Investigation of Ilicit Money Networks and the Global Elite (2017). Con esta nueva película, Soderberhg continúa ofreciendo enfoques particulares que reflexionan sobre el lugar del individuo frente a las estructuras de poder, tal como hiciera en Girlfgriend Experience (2009) o en su anterior película High Flying Bird (2019), también para Netflix.

El filme ofrece un andamio narrativo camaleónico que, formalmente, se adapta perfectamente a la complejidad del entramado empresarial que esconden los paraísos fiscales; empresas que se ocultan en otras empresas, que a su vez han sido absorbidas por otras empresas y así sucesivamente hasta perder todo atisbo de trasparencia. Como si de una matryoshka se tratara, el guionista Scott Z. Burns propone una serie de relatos cortos, unos dentro de otros, que tienen como aglutinante a Gary Oldman y Antonio Banderas en el papel de los abogados Jürgen Mossack y Ramón Fonseca Mora, fundadores del panameño bufete de abogados Mossack Fonseca, famoso por servir de plataforma para que miles de empresas tendieran la trampa al mundo en forma de sociedades pantalla con las que evadir impuestos gracias al secreto bancario y las ventajas fiscales. Mediante intromisión, estos dos personajes se convierten en los frívolos narradores de un filme que cuenta la caída de su propio imperio, rompiendo constantemente la cuarta pared para dialogar con el espectador. En medio de la avaricia capitalista queda el personaje interpretado por Meryl Streep, una mujer víctima del sistema que viaja hasta Panamá, tras seguir el laberíntico rastro de una empresa fantasma, para intentar cobrar el seguro por la muerte de su marido en un accidente de barco.

Peculiar y coherente en lo formal, Soderberhg consigue realizar una película que esconde más de lo que aparentemente consigue, no obstante, algunos de los relatos que inserta a lo largo de la historia no logran despertar interés más allá de lo anecdótico y el tono humorístico no termina de casar con la denuncia militante que encarna la misma Meryl Streep en la evolución de un personaje que al final del metraje se escapa de la ficción, se desmaquilla mientras pasea por el set de rodaje y lanza un mensaje reivindicativo a cámara contra la evasión fiscal, una fraudulenta actividad financiera que crece, a día de hoy, más que la economía mundial. Steven Soderberhg, pese a no conseguir un equilibrio entre fondo y forma, entretiene y es hasta curioso que hable de evasión fiscal y sociedades pantalla en una plataforma como Netflix, investigada por la misma causa, pero, en esta ocasión, a fuerza de centrifugar se pasa de revoluciones en su particular lavandería.


The Laundromat: dinero sucio (The Laundromat: Steven Soderberhg, EE.UU, 2019)

Dirección: Steven Soderbergh / Guion: Scott Z. Burns / Producción: Netflix, Topic Studios, Grey Matter Productions, Anonymous Content / Diseño de producción: Howard Cummings / Música: David Holmes / Montaje: Steven Soderbergh / Fotografía: Steven Soderberhg / Reparto: Meryl Streep, Gary Oldman, Antonio Banderas, James Cromwell, Sharon Stone, David Schwimmer, Robert Patrick, Melissa Rauch…

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