THE CLOVEHITCH KILLER

El hijo del scout 

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The Clovehitch Killer  (Duncan Skiles, 2018) explora el lado oscuro del grupo juvenil de exploradores de Norteamérica a través de una serie de asesinatos a las afueras de Kentucky, conectados por la forma en la que son encontrados los cadáveres de las víctimas: atados con un nudo clove hitch (o de ballestrinque), uno de los más utilizados por los Boy Scouts. La ópera prima de Duncan Skiles es un thiller que coloca al espectador entre los dos personajes principales de la película: Tyler, un joven scout,  y su padre, Don, líder scout. Cuando Tyler empieza a sospechar que Don bien podría ser el asesino, nace en su interior un conflicto entre sus valores y el amor que siente por su padre.

Don Burnside (Dylan McDermott) es en apariencia el padre modélico por excelencia. Amigo de sus hijos, querido en la comunidad, piadoso de Dios y comprometido con su empleo, si bien laboralmente no se ve en su mejor momento, regresa a casa con una sonrisa y hace en la comida familiar los chistes que cualquier padre haría para no preocupar a sus hijos. Ante ellos, es como la luz de un faro. El que los guía entre tinieblas. Duncan Skiles sigue el camino marcado por David Fincher en Seven (1995), Zodiac (2007) y Mindhunter (2017-2019) a la hora de abordar el tratamiento de una investigación en torno a la figura de un asesino en serie. The Clovehitch Killer no es una película policíaca al uso (los investigadores son una pareja de adolescentes y no policías), pero comparte con la obra de Fincher el deseo de señalar aquello que no se ve a simple vista. Detrás de ese velo pintado que son las comunidades de los suburbios de Estados Unidos, con sus jubilados cortando el césped y sus enamorados paseando en coche, se esconden monstruos.

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The Clovehitch Killer es un descenso progresivo a la boca del lobo. Su protagonista, Kyle (Charlie Plummer), se ve atrapado en una auténtica paradoja Gato de Schrödinger, ¿hasta qué punto necesitas saber qué ocurre dentro de la caja? Solo que no es cuestión de necesidad. Es cuestión de deber. Tanto Kyle como Don pertenecen al grupo de los Boy Scouts, es decir, siguen (o deberían seguir) un código que se sostiene sobre las ideas de la camaradería, la amabilidad y la ayuda al necesitado. Este conflicto es el motor que mueve la película hacia adelante. El deber contra el amor por el padre. Aún con todos los problemas que presenta la ópera prima de Duncan Skiles, señalando principalmente una última media hora con problemas de tono –la introducción de elementos de comedia negra– y una estructura tramposa de flashback que daña severamente el ritmo del clímax final, las preguntas que deja la película en el aire no son anodinas, y ponen en jaque los valores de los scouts, que tan a menudo han resultado ser los principios fundacionales de la propia nación estadounidense.

El sueño americano se cimenta sobre la noción de las apariencias. The Clovehitch Killer comprende esto y lo utiliza a su favor. Si abres la caja, podrías ser tú el que mate al gato, así que quizás lo mejor sea dejarla cerrada. La película concluye con un primer plano de Kyle, que, con mirada apagada y voz de autómata, dice: “Te quiero, papá”, a modo de aserción, mientras posa sus ojos fijamente sobre la cámara y el espectador, haciéndolo cómplice de la necesidad de salvaguardar el legado de su padre.


The Clovehitch Killer (Estados Unidos, 2018)

Dirección: Duncan Skiles/ Guion: Christopher Ford / Producción: Duncan Skiles, Cody Ryder, Walter Kortschak, Andrew Kortshack y Christopher Ford (para IFC Midnight y End Cue Production) / Fotografía: Luke McCoubrey/  Montaje: Megan Brooks y Andrew Hasse/ Reparto: Dylan McDermott, Charlie Plummer, Samantha Mattis y Madisen Beaty

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