SYSTEM CRASHER

La joven indomable

Hay encuentros en el cine que se construyen en base al montaje: un plano contraplano y reduciendo el tamaño de ellos en cada corte pueden transformar la inesperada coincidencia de dos personajes en fuegos artificiales, en la puerta a la esperanza. System Crasher es el primer largometraje de ficción de la directora alemana Nora Fingscheidt, un acercamiento al personaje de una niña cuyo comportamiento y personalidad están fuera de los límites de todas las normas sociales. En medio de una Alemania sin recursos para adaptar el sistema educativo a personas con diferentes capacidades, Benni grita al mundo desesperadamente por vivir a lado de su madre. La directora encuentra la manera de cartografiar el universo adulto en el cual se rodea Benni a través de su cuidador. Un personaje que inicia una relación con la niña a través de un encuentro cinematográfico, una mirada, un inesperado plano contraplano que atraviesa cristales y les cambia la vida para siempre.

System Crasher. Revista Mutaciones

El protagonista de la última película de Luc y Jean-Pierre Dardenne (El jóven Ahmed, 2019) se presentaba como un joven que no encajaba en los estándares de la sociedad. La cámara de los hermanos Dardenne, como es habitual en su cine, perseguía al chico por todos los rincones, incluso en ocasiones la cámara se perdía en esa búsqueda. En System Crasher la jovencísima protagonista tampoco deja de correr por todos los sitios de su ciudad, ningún adulto es capaz de amansarla, igual que a Ahmed, pero aquí, la directora opta por resolverlo formalmente de manera contraria, abre el cuadro cuando Benni está sola, opta por planos tan inmensos que se pierden en mitad del bosque, sin nadie alrededor para ayudarla, impregnando en la imagen la sensación de soledad. 

La directora aborda a Benni de diferentes maneras, no solo en la inmensidad del bosque también en la relación con la familia. Aquí, cuando Benni está más sensible y cariñosa, Fingscheidt realiza el ejercicio de disminuir el tamaño del plano y observar de manera estática e íntima, incluso utilizando travellings para poner el foco en ese momento, animarla, protegerla. Dentro de la narración es el personaje del cuidador quien desempeña esta función, es con él con quien se siente segura. Los planos que comparten los dos personajes inundan la pantalla de un tono más risueño, esperanzador, íntimo. Incluso una improvisación jazzística suena extradiegética cuando construyen una cabaña juntos. 

En System Crasher La descomposición de la familia recorre toda la cinta, un diagnóstico crucial que realiza la directora para reconocer las fisuras del sistema. La incesante búsqueda de Benni por recuperar a su madre y encontrar a un padre se refleja en los traumas que la protagonista sufre a lo largo del film. Cada vez que la tocan la cara, el cuadro se baña de rosa y la imagen estalla cuales cristales rotos, las siluetas de recuerdos pasados reaparecen y brota la ira en Benni. Sus ansias aumentan aún más por reencontrarse con su madre no solo en su cabeza sino cerca de ella, en el presente fílmico. Reclama a gritos una solución que no llega y puede que sea demasiado tarde. Sin duda, la cámara aporta estos encuentros a través del mecanismo cinematográfico del plano contraplano entre el cuidador y Benni, y de cariñosos movimientos de cámara en mano que fijan en la memoria del espectador una sonrisa que lo cambia todo, un reencuentro en un lugar inesperado.


System Crasher (Systemsprenger, Alemania, 2019)

Dirección: Nora Fingscheidt / Guion: Nora Fingscheidt /  Fotografía: Yunus Roy Imer / Música: John Gürtler / Producción: Kineo Filmproduktion Peter Hartwig, Oma Inge Film, Weydemann Bros, ZDF/Das kleine Fernsehspiel See / Reparto: Helena Zengel, Albrecht Schuch, Gabriela Maria Schmeide, Lisa Hagmeister

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