SPENCER

Regreso al hogar

“Una fábula de una tragedia real” reza el antetítulo que abre Spencer (Pablo Larraín, 2021), situando la película en unas coordenadas que van a confluir, como toda fábula, en una moraleja. Eso sí, bañada por el aroma de la tragedia que queda fuera de las páginas del guion, pero que, no por ello, deja de ser universalmente conocida. Fabula y tragedia, dos géneros literarios para una película que pareciera salida de la mano de Harold Pinter. Dos géneros que podrían antojarse antitéticos pero que, en esta crónica en tres partes de unas vacaciones navideñas de la princesa Lady Diana Spencer en compañía de su familia (la Real británica), se arman a modo de huevo de Fabergé, en el que la “sorpresa” es la fábula, y el huevo (lo perceptible en la artesanía del maestro joyero ruso) es, precisamente, lo que todo el mundo conoce: la “tragedia” suficientemente aireada por los medios de comunicación de aquel final de verano de 1997.

Estilísticamente, la última película de Larraín, encierra esta fábula en tres actos en una suerte de extraña mixtura entre Barry Lyndon (1975) El resplandor (1980), de Stanley Kubrick, en la que el personaje de la princesa de Gales se mueve como un animalillo extrañado, alienado y aterrorizado, como el cadáver del faisán (ese ave de pocas luces que sólo sirve para la caza, como dice uno de los personajes) que los jeeps del ejército pasarán rozando; una especie de retorcida metáfora de la futura tragedia que no veremos en la pantalla, pero que impregna, como un viscoso fluido, todas las imágenes de la película. O como ese pequeño insecto al que la propia Diana se compara: observado, analizado y estudiado hasta en sus más mínimos movimientos y detalles por todos, sean familiares o no (sobresaliente Timohty Spall en el papel del mayordomo y antiguo militar que miró la muerte de frente). Y aunque Diana no es Redmond Barry ni Jack Torrance, se ve igualmente abocada a un estatus social y a un espacio del que es prisionera. Spencer se desarrolla en el intervalo de tres días: Nochebuena, Navidad y día de San Esteban o “Boxing Day”, esa festividad británica instituida por la generosidad de la aristocracia hacia sus empleados. Y la primera línea del (por momentos) pinteriano diálogo del personaje de Diana (“dónde coño estoy”) es una epifanía de lo que va a pasar en la película y, también, del trágico destino del personaje; un pensamiento pergeñado en la ficción pero que retumba en la conciencia de la historia, la popular y la que se escribe con mayúsculas. En el devenir del personaje por esas tres jornadas navideñas, en el que la heroína trágica se sabe anclada a un espacio y un microcosmos social que detesta sólo por el bienestar de sus hijos, se irá revelando la secreta necesidad de su huida hacia el pasado, que es en verdad una búsqueda de sus orígenes y, al mismo tiempo, un encuentro con la propia identidad, la que quizás dejó abandonada en la casa familiar, la de los Spencer, ahora ahogada por la ruina y el deterioro.

Spencer. Revista Mutaciones

Al igual que sucedía en Jackie (Pablo Larraín, 2016), de la que Spencer parece formar una más que interesante dupla, Larraín sirve en imágenes un guion escurridizo, de escuetos pero contundentes diálogos, con modesta brillantez formal, dejándose guiar por la puesta en escena de Kubrick en Barry Lyndon, o por los inquietantes movimientos de cámara del director británico en El resplandor, apoyado por la soberbia banda sonora (una más) de Jonny Greenwood que, a modo de variaciones sobre un mismo tema, retrata el angustioso estado físico y mental de la protagonista durante esas jornadas navideñas.

Spencer desborda con mesura y tranquilidad los límites del habitual biopic y pone de relieve un curioso juego de metáforas que extrapolan la ficción hacia acontecimientos que, aunque conocidos por el espectador, dimensionan la forma del relato cinematográfico desde la perspectiva de la tragedia, dando lugar a una empatía hacia el personaje principal en un presente que contempla un pasado ficcionado pero no por ello menos real.


Spencer (Chile, 2021)

Dirección: Pablo Larraín / Guion: Steven Knight / Producción: Juan de Dios Larraín, Jonas Dornbach, Paul Webster, Pablo Larraín, Janine Jackowski, Maren Ade / Fotografía: Claire Mathon / Música: Jonny Greenwood / Montaje: Sebastián Sepúlveda / Reparto: Kristen Stewart, Jack Farthing, Timothy Spall, Sally Hawkins, Sean Harris, Richard Sammel, Amy Manson, Ryan Wichert, Michael Epp, Wendy Patterson, Niklas Kohrt, John Keogh, Shaun Lucas

4 comentarios en «SPENCER»

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