SOBRE LO INFINITO

Nuevos relatos de Andersson

Tras su “trilogía de la vida”, el cineasta sueco Roy Andersson vuelve a la gran pantalla con una película que, aunque sigue la línea de sus predecesoras, aporta novedades y matices que muestran un Andersson más consolidado. En este aspecto, una de las constantes es que mantiene la estructura que le caracteriza: una sucesión de historias de un solo plano general que sirven al director para transmitir sus ideas sobre la condición humana. Estos planos se componen de amplios encuadres con gran profundidad de campo (en los que muchas veces hay acciones en diferentes planos de la imagen) y una estética muy característica basada en una paleta de colores formada por marrones, beige, grises y otros tonos tierra. Todo esto ha llevado a que, habitualmente, estas escenas se denominen “cuadros”. De este modo, la constante en la temática y en la estética hacen ver al espectador que se trata de una serie de situaciones que sirven de retratos de una sociedad que comparte un universo.

Sobre lo infinito - Revista Mutaciones

En todas sus escenas el ritmo de las acciones es pausado: largos silencios, movimientos calmados de los personajes y quietud general (no hay coches por las carreteras, calles casi vacías, tiendas sin clientes…). Los personajes que muestra el director se caracterizan por su pasividad y falta de espíritu, todos presentados con un particular maquillaje blanquecino que acompaña la inalterable expresión vacía que muestran. Los diálogos absurdos o triviales terminan de caricaturizar a la sociedad que Andersson ve, llena de egoísmo, pasividad, egocentrismo, clasista, y, sobre todo, desesperada, y precisamente eso es justo lo que caracteriza a sus películas: la crítica satírica del ser humano.

En Sobre lo infinito (2019), este marcado estilo del director muestra matices sutiles pero significativos que crean una sensación más sobria, madura y onírica con respecto a su obra anterior. El pesimismo y la desesperanza están más presentes puesto que el tono de comedia se oscurece en favor de un discurso más melancólico. Muestra de ello es la escena en la que un hombre y una mujer sobrevuelan una ciudad en ruinas mientras la cámara los sigue a través de un travelling aéreo. Por primera vez en años (desde 1970 en A Swedish Love Story), Andersson rompe el estatismo del plano fijo. La relevancia de esta escena es todavía mayor, pues aquí también podemos observar este recrudecimiento en el tono donde el director toma inspiración del pintor Marc Chagal y adapta su obra Sobrevolando la ciudad (1924) añadiendo una visión melancólica de los restos de una ciudad derruida, construyendo una imagen emotiva y tierna.

Sobre lo infinito - Revista Mutaciones

En este cambio de tono, es significativo señalar el caso de dos de los cuadros que presenta el director donde se producen representaciones de violencia muy explícita para lo acostumbrado en Andersson: una mujer yace apuñalada mientras el hombre que la ha asesinado la sostiene en su regazo desconsolado; en otra escena, un hombre abofetea a una mujer duramente y en varias ocasiones. El director decide que los sentimientos que se producen en esas situaciones deben resaltarse y rompe el juego de presentar situaciones fuertes de la misma forma que las triviales. Ahora, las muestra con un mismo tratamiento frío y deja en manos del público el juzgarlas. A esto, se suma la introducción de la voice over como elemento narrativo, herramienta hasta ahora desconocida en la filmografía del director. Como él mismo ha reconocido, le atraía la idea de una película tan interesante que no quisieras que terminara, y para ello se basó en la figura de Scheherezade en Las mil y una noches para presentar los cuadros mediante una estructura constante: “Vi…”.

A sus casi 80 años, Roy Andersson sigue creando y superándose, siempre manteniendo su toque personal. Con Sobre lo infinito vuelve a poner a prueba al espectador, esta vez con un ligero cambio hacia lo explícito, pero perpetuando un estilo que mejora con el tiempo.

 


Sobre lo infinito (Om det oändliga, Suecia, 2019)

Dirección: Roy Andersson / Guion: Roy Andersson / Producción: Roy Andersson Film Produktion (Pernilla Sandström, Johan Carlsson), Essential Films (Philippe Bober), 4 1⁄2 Fiksjon (Håkon Øverås) / Fotografía: Gergely Pálos / Montaje: Johan Carlsson, Kalle Boman, Roy Andersson / Reparto: Martin Serner, Jessica Louthander, Tatiana Delauney, Anders Hellström, Jan-Eje Ferling, Stefan Karlsson, Bengt Bergius, Marie Burman.

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