SOBRE EL CINE DE APICHATPONG WEERASETHAKUL

Los objetos misteriosos de Apichatpong Weerasethakul

Uncle Boonme
Uncle Boonme recuerda sus vidas pasadas

La vida y la muerte. El mundo físico y el mundo espiritual. La Tailandia ancestral y la Tailandia imbuida del capitalismo y la cultura occidental. En el cine de Apichatpong Weerasethakul siempre existen dos mundos en fricción,  que comparten un mismo espacio, algo que queda patente en la puesta en escena de sus trabajos, donde a través de planos fijos y amplia profundidad de campo, el espectador es testigo de dos acciones simultáneas. La jerarquía e importancia de ambas dependen del ojo que la mire.

Enigmático en un primer vistazo casual, pero subyugante a medida que nos adentramos progresivamente en su puesta en escena poéticamente aséptica, la obra de Apichatpong Weerasethakul es un fascinante reto. El espectador que se sumerge en su trabajo, descubre un cine que usa el espacio filmado como espejo del mundo espiritual y donde los espectros que se materializan en el mundo de los vivos -de manera radicalmente opuesta a la representación gótica del imaginario occidental, pero tremendamente cercana al realismo mágico hispanoamericano- se convierten en una suerte de la famosa huella fílmica de André Bazin. Esto queda magníficamente expuesto en la que es su obra más reciente hasta la fecha, Cemetery of Splendour, un trabajo donde el mundo de los espectros toma el mundo de los vivos, a través de un juego cromático que ocurre a la mitad del metraje, curiosamente en el interior de una sala de cine y que eleva la obra hacia otra dimensión.

Cemetery of Splendour
Cemetery of Splendour

Esa dualidad entre lo espiritual y lo humano, entre naturaleza y civilización y entre tradición y modernidad sobrevuela toda su obra, donde la enfermedad y el entorno sanitario -lugar de encuentro y puerta de paso en muchas ocasiones entre la vida y la muerte- son las localizaciones de dos de sus trabajos, la mencionada Cemetery of Splendour y Syndromes and a Century. En esta última, lugar donde tímidamente comienza a introducir la filosofía budista acerca de la reencarnación y las vidas pasadas, que luego será desarrollada y se convertirá en el tema central tanto de El tío Boonme recuerda sus vidas pasadas, como de Cemetery of Splendour, fusión temática y formal de sus dos trabajos previos y hasta el momento obra total del cineasta. Trabajos donde Apichatpong Weerasethakul diferencia formalmente la representación de la naturaleza y la civilización. Si el entorno y los espacios habitados por los seres humanos son plasmados a través de largos planos estáticos dinamizados por ligeros travellings que traen  a la memoria fantasmas del cine pasado como el atmosférico y sinuoso arranque de Hiroshima mon Amour de Alain Resnais -curiosamente situado en un hospital-, la naturaleza siempre es representada en planos donde el movimiento es continuo y perpetuo. Lugar, este último, que se convierte en hogar primigenio de lo sobrenatural, de la tradición y cuyos habitantes son esos seres espectrales que, al igual que los hieráticos habitantes del mundo de los vivos, desean habitar el otro plano, demostrando la incongruencia inherente a la condición humana, donde los protagonistas de su obra, ya sean los habitantes terrenales o los del más allá, viven un estado continuo de crisis existencial, deseando aquello que sacrificaron. Dicha crisis es exportable a la Tailandia contemporánea y a la visión del autor de la misma, donde los acontecimientos y el relato del pasado construyen la arquitectura del presente dándole un sentido al mismo.

Esa transmisión de las historias es la base de su cinematografía. Desde los muertos que se presentan ante los vivos compartiendo espacio y que traen paz mental y espiritual a los atormentados personajes de sus obras que se se han quedado paralizados y muertos en vida, hasta retrotraernos a su primer largometraje, Mysterious Objects at Noon, híbrido entre realidad y ficción, que partiendo de una representación de la situación de Tailandia en el panorama contemporáneo, se reconvierte y muta en un ensayo sobre los mecanismos de la ficción y el arte de contar historias. En definitiva, un autor en el que habitan a su vez dos personalidades que se funden más que se confrontan. Tan inasible y escurridizo, como costumbrista y cotidiano, tan bello y perfeccionista en las formas como honesto y sincero en su mirada, consiguiendo no caer en el artificio esteticista. Un autor fundamental para comprender la cinematografía mutante y cambiante del siglo XXI.

Mysterious Object at Noon
Mysterious Object at Noon

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